Greenpeace dice que las empresas que realmente quieren, pueden dejar de usar transgénicos

Greenpeace acaba de actualizar la Guía Roja y Verde de Alimentos Transgénicos en la que hacen públicos los nombres de las empresas que no utilizan transgénicos en la elaboración de ninguno de sus productos –y que conforman la lista verde–, así como aquellas que no ofrecen garantías al respecto. El responsable de la campaña de transgénicos de Greenpeace, Juan-Felipe Carrasco, amplía las características de este documento para Europa Press.

¿Cuál es el objetivo principal de la ‘Guía Roja y Verde de Alimentos Transgénicos’ de Greenpeace?

   Llevamos publicando esta lista desde hace seis años y, a lo largo de todo este tiempo, hemos notado una concienciación al respecto por parte de las empresas. La lista es mayoritariamente verde pero hay ejemplos vergonzosos por lo que, con esta última actualización, queremos presionar a las compañías que no quieren cambiar su política respecto a los transgénicos y agradecer a las que sí han cambiado.

   Con esta lista no sólo ofrecemos información sobre alimentos transgénicos sino que también pedimos a los ciudadanos que nos ayuden a presionar a las empresas que emplean este tipo de productos. Hay que recordar que los transgénicos son un grave problema para el medio ambiente y la justicia social, además de provocar posibles daños para la salud humana. Por eso, este documento es una herramienta que, por un lado, permite actuar a los ciudadanos y por otro, da una señal muy clara a las empresas para decirles: «a ti no te voy a comprar».

   .- ¿Cuáles son las principales novedades de la nueva lista?

   Bimbo Martinez, especializada en panadería y bollería, ha decidido después de varios años entregarnos los documentos que pedimos para demostrar que no usan transgénicos y pasar a la ‘Lista Verde’. Por su parte, la empresa Hero –que produce mermeladas, zumos y alimentos infantiles– hace semanas incorporó en su página web un certificado que avala que no usan transgénicos, además de comunicarlo por carta. Lo mismo ocurre con la marca Virginias –galletas, turrones, chocolatinas y caramelos–, que ya no figura en la ‘Lista Roja’.

   Por otro lado, las empresas que estaban en verde siguen estando en esa situación, como ocurre en el caso de la empresa Kraft, una gran multinacional que supuestamente debería tener muchos problemas como alegan Nestlé o Unilever. Y es que, quién quiere, puede dejar de usar transgénicos. El listado completo de empresas se pueden consultar en la web ‘http://www.greenpeace.org/raw/content/espana/reports/gu-a-roja-y-verde.pdf’.

   .- En este sentido, nada más conocer su inclusión en la ‘Lista Roja’, Nestlé aseguró que no utilizaba transgénicos en la elaboración de ninguno de sus productos. ¿Qué tenéis que decir al respecto?

   Aparecer en esta lista no quiere decir fehacientemente que las empresas implicadas usen transgénicos; significa no querer dar garantías a Greenpeace de que no se utilizan. Todas las compañías analizadas tienen que cumplimentar un certificado elaborado por Greenpeace, que debe contar con el sello de la empresa.

   En el caso de Nestlé, no nos vale la ambigüedad de la web, cuya información es algo incoherente ya que primero dicen que no usan transgénicos y después hacen apología de lo que pueden suponer como solución al hambre. Si en ocho años de negociaciones, Nestlé no quiere decir a Greenpeace lo mismo que le dice a sus consumidores, la cosa no huele muy bien.

   .- ¿Cuál es la situación de España en comparación con Europa respecto a los transgénicos?

   España es el mayor productor de la Unión Europea de Organismos Modificados Genéticamente. El gobierno español, supuestamente progresista, permite que se cultiven 80.000 hectáreas de MON 810, el mismo maíz transgénico que han prohibido seis países de la Unión Europea –que suman el 90 por ciento de la producción de maíz– por problemas de contaminación.

   Sin embargo, a España no le valen estos datos y se sigue cultivando este tipo de maíz, por lo que uno se pregunta quién está influyendo en el Gobierno y qué vínculos tiene con la industria. Al final, quién toma las decisiones: ¿el gobierno legítimo o las multinacionales a través de un gobierno marioneta? Pues parece ser que son estos últimos los que dirigen la situación.

EP – ECOticias.com

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