La crisis afecta a la cesta ecológica

El 90% de la población extremeña considera que la crisis afecta a la adquisición de productos ecológicos «por que son más caros», mientras que un 40% desconoce que los productos ecológicos son aquellos obtenidos sin la utilización de productos químicos.

Estas son dos de las principales conclusiones de un sondeo sobre el consumo de productos ecológicos entre los extremeños que ha llevado a cabo la asociación conservacionista Natura 2000 a través de un test realizados a doscientas personas.

Según han informado fuentes de Natura 2000, las encuestas revelan que un «altísimo» porcentaje de la población extremeña (el 92%) reconoce que los productos ecológicos aportan «mayor salud y ahorran dinero en medicinas», sin embargo, a la hora de consumirlos «sólo seis de cada diez extremeños se fijan a la hora de realizar la compra, sobre todo en frutas y hortalizas».

De igual forma, el 90% de los encuestados piensa que debería haber una distinción «más sencilla» y visible para poder saber cuáles son los productos ecológicos, aunque muchos determinan la adquisición de los mismos en función del precio en el mercado.

Del trabajo de campo se desprende que, todavía, más del 70% de la población femenina es la encargada habitual de hacer la compra, frente a un 30% de la población masculina «que, curiosamente, parecen estar más concienciados a la hora de llenar la cesta ecológica», según la asociación.

Respecto a los alimentos transgénicos, el 56% de la población confiesa no conocer exactamente su significado.

En este sentido, cuando se plantea si prefieren alimentos procedentes de plantas o animales modificados genéticamente, el 46% manifiestan «no saber si pueden o no tener incidencias en la salud humana, y confían en las autoridades sanitarias a la hora de que permitan venderlos».

El 54% restante dice conocer por los medios de comunicación la «polémica» sobre la modificación genética para mejorar la producción animal y vegetal, pero sólo el 15% siente «alarma» ante tales conductas.

En cuanto a si aprobarían las modificaciones genéticas para poder abastecer de comida al tercer mundo, el 82% de los encuestados manifestaron que sí, frente al 10% que no se pronunció y al 8% que se «negó en rotundo por la peligrosidad que tales manipulaciones pueden conllevar para la salud humana».

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