Una agricultura que busca fundirse con el entorno en Almería

Desde 2001 hasta la actualidad, la superficie ecológica en Almería no ha dejado de crecer.

La producción ecológica en la provincia almeriense va ganando peso con el paso de los años y, de hecho, desde 2001 y hasta la actualidad, el número de hectáreas dedicadas a este tipo de producción no ha parado de crecer, situándose, a día de hoy, en más de 36.000.

Cereales, almendros, cítricos, olivar y, cómo no, hortalizas se cultivan con métodos 100% respetuosos con el entorno y, poco a poco, van encontrando su hueco en los mercados. Asimismo, Almería es la provincia con un mayor número de operadores ecológicos -en concreto, 1.813-, alzándose, de este modo, a la cabeza de Andalucía. El compromiso de la provincia con la agricultura ecológica es similar a su compromiso con los espacios naturales que alberga. Tanto es así que, de hecho, gran parte de las hectáreas que se cultivan y muchos de los operadores que trabajan en el sector se ubican en los parques naturales almerienses.

Frutos secos y cereal son los productos que se sitúan a la cabeza en número de hectáreas producidas de forma ecológica, casi 14.500 los primeros y casi 5.000 los segundos. Las hortalizas, sin embargo, emblema de Almería fuera no sólo de las fronteras provinciales, sino también nacionales, apenas cuentan con 1.341’44 hectáreas, la mayoría de ellas localizadas en la comarca de Níjar. Aún así, en algunos lugares del Poniente y algo en el interior de la provincia, también se pueden encontrar productores ecológicos.

La campaña

La campaña , al menos de momento, está resultando tan fatídica para los agricultores ecológicos como para los convencionales. Las lluvias se han cebado con todos y, claro está, los cultivos, sean del ‘bando’ que sean, también se resiente. En este sentido, José Requena, concejal de Agricultura de Níjar y productor ecológico, lamentó que «además del desastre de los precios, cualquier cosa nos destruye el producto». En este sentido, comentó que, hasta el momento, «habremos perdido el 50% de la producción» y esto, unido a las bajas cotizaciones, «hace que tengamos que hablar de una catástrofe».

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Por su parte, Juan García, gerente de Ecopark Níjar, explicó que «hemos sufrido muchas enfermedades derivadas de la humedad» y eso, claro está, ha mermado seriamente la calidad de los frutos. Pero los problemas derivados de la climatología no se han cebado sólo con los productores de la comarca nijareña. José Gabriel Aranda, concejal de Agricultura de Dalías y productor también ecológico, apuntó que, en su zona, «a partir del 15 de enero, sólo nos quedó el pimiento». El calabacín y la berenjena, los otros dos productos que se suelen sembrar en el municipio, «se quemaron por el frío». Las heladas hicieron mella en los cultivos de la zona y los que se salvaron de ellas fueron pasto no de las llamas, sino de las lluvias. «El exceso de humedad ha provocado problemas con hongos y nematodos», explicó Aranda, quien matizó que estos inconvenientes, «en el caso de las plantas más tiernas, las más jóvenes, las dejó a todas fuera». Sólo los cultivos más antiguos pudieron aguantar algo.

Así las cosas, Juan García lamentó que, a día de hoy, «no podemos hablar de expectativas a menos que los precios suban un poco». Y es que, según explicó el edil nijareño, «el precio medio al que estamos vendiendo es en torno a un 60% inferior al de hace dos años». Es más, «ha habido momentos en esta campaña en los que hemos vendido a precios más bajos, incluso, que los productores de hortalizas convencionales» y eso hay que sumarlo a que su producción, por norma general, suele ser inferior. Unos mayores costes de producción, unidos a unos volúmenes de kilos inferiores y a unos precios poco o nada rentables, hacen que, sin lugar a dudas, Requena afirme que la campaña para los productores de ecológicos está siendo una «catástrofe».

Sin embargo, junto a este balance tan negativo de lo que va de campaña, hay otros productores que apuntan hacia el propio sistema de comercialización como el verdadero problema de este sector, más allá de los precios que puedan darse en un momento determinado. Entre ellos se encuentra, por ejemplo, Francisco Cantón, productor ecológico de El Ejido o, como él prefiere decir, profesional de la ‘agricultura sostenible’. A su juicio, el sistema actual de comercialización de frutas y hortalizas que impera en la provincia tiene muchas carencias y, en el caso de los ecológicos, «no podemos cometer los mismos errores», sino que hay que trabajar para que la entrada en los mercados del ecológico supere las dificultades a las que ya se enfrenta la agricultura convencional.

Comercialización

Francisco Cantón aboga por un modelo de comercialización que «acerque al agricultor y al consumidor, que los ponga en contacto» y que, por tanto, reduzca el número de agentes que, en la actualidad, interviene en el proceso. Ya desde la Administración andaluza se han referido en numerosas ocasiones a la necesidad de apostar por los canales cortos de comercialización, sin embargo, hasta la fecha, pocas iniciativas han llegado a buen puerto. En este sentido, José Gabriel Aranda coincide en afirmar que el verdadero caballo de batalla de este sector es la búsqueda de nuevos canales de venta y recuerda la iniciativa planteada hace poco para la creación de un mercado de ecológicos en el municipio de Vícar. Una iniciativa que, de momento, no ha salido adelante, pero por la que «vamos a seguir trabajando».

Por su parte, Francisco Cantón añadió que, además de buscar nuevas vías de venta, «tenemos que ofrecerle al consumidor lo que quiere» y que, a su juicio, en muchas ocasiones, no es lo que, al final, les llega. De este modo, indicó que, de cara a los próximos meses, «cultivaré casi 40 variedades de tomate, todas ellas de un sabor increíble» y que, lamentablemente, se suelen quedar fuera del alcance de los consumidores que, de probarlas, «quedarían encantados». Muchas de las variedades que Cantón produce en su finca son autóctonas. Variedades que se han ido manteniendo con el paso de los años gracias a que muchos agricultores han practicado una agricultura casi artesanal, conservando las semillas de una campaña para otra. Muchas de estas variedades, no sólo de tomate, sino de cualquier otro producto, no llegan a manos de los consumidores, que sabrían, desde luego, apreciarlas.

Por todo ello, Cantón reivindicó una agricultura realmente fusionada con el entorno, donde la una es parte del otro y viceversa. Sin embargo, se mostró consciente de la dificultad que esto entraña, más aún cuando se habla de una agricultura industrializada como es el caso de la almeriense.

Soberanía alimentaria

Acortar los canales de comercialización supondría, para muchos, asimilar el concepto de soberanía alimentaria. De este modo, se estaría garantizando el abastecimiento de alimentos para la población más cercana y, a la vez, se evitarían graves intervenciones sobre el entorno. Las distancias se reducen y las emisiones de dióxido de carbono a la atmósfera son menores. De este modo, el concepto ‘ecológico’ adquiriría un significado más amplio aún si cabe que el que ya tiene. Y es que no sólo se estarían obteniendo alimentos con métodos respetuosos con el medio ambiente, sino que, en su propio proceso de comercialización, el impacto ambiental sería el menor posible.

Sea cual sea el modelo de comercialización elegido finalmente, lo cierto es que el sector productor de alimentos ecológicos en la provincia de Almería, ya no sólo de hortalizas, sino de cereal, aceites o almendros, está adquiriendo unas dimensiones cada vez mayores y que suponen una nueva y atractiva oferta par a el consumidor final. El ser ecológico, para muchos, es un valor añadido a los productos y que, como tal, debe ser tenido en cuenta, aunque haya quien considere que la agricultura ecológica es sólo una forma de producir y no una manera de hacer marketing.

En cualquier caso, lo único cierto es que, a día de hoy, Almería, tanto en producción convencional como en producción ecológica, sigue estando al frente de la Comunidad andaluza. Asimismo, como apuntó recientemente en la provincia Mabel Salinas, secretaria general del Medio Rural y la Producción Ecológica de la Junta, este sector está adquiriendo una mayor madurez y profesionalización, sobre todo, debido al incremento del número de elaboradores y transformadores de productos. Para llegar a ser realmente mayores de edad, sólo hace falta afianzarse aún más en los mercados.

M.Prieto/Vida Sana

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