Cristina Narbona El PP está plegado a los intereses de grandes transnacionales de la biotecnología

En España, únicamente. Aquí no hay debate. Alemania, Italia, Bélgica… Hasta Francia ha dado pasos para aminorar el peso de la energía nuclear.

Ha sido la mejor ministra de Medio Ambiente que ha tenido España en toda su reciente democracia. Ahora, junto a Jordi Ortega, vía Icaria, acaba de publicar La energía después de Fukushima. Charlamos con ella en su reciente visita a BCN.

-¿Qué ha representado Fukushima?

-Un antes y un después. El desastre se dio en un país avanzado tecnológicamente y democrático. Ya no estamos delante de Chernobil. La percepción del riesgo nuclear ha cambiado profundamente.

-Pero el ciudadano no ve cambios al respecto…
-En España, únicamente. Aquí no hay debate. Alemania, Italia, Bélgica… Hasta Francia ha dado pasos para aminorar el peso de la energía nuclear. Mientras, aquí, con el PP, ocurre todo lo contrario. Tras Fukushima, en todo el mundo, excepto en España, ha habido repercusiones en la opinión pública, en las decisiones políticas y en las empresariales, como ha ocurrido con Siemens.

¿Cuál es el objetivo de este libro?
-Poner en evidencia las falacias que siguen rodeando a la energía nuclear. La energía nuclear no es barata, ni segura, ni limpia, ni imprescindible.

-¿La alternativa?
-Renovables y mucho ahorro y mucha eficiencia, cambios en el sistema productivo. Especialmente, en un país como España, que no tiene energías fósiles. 

-¿Qué va a pasar con la salud de los japoneses? ¿Qué está pasando ya?
-No hay datos fidedignos en lo fisiológico. Pero sí hay otros tipos de datos. Han aumentado drásticamente los casos de suicidio y depresiones y otras formas de dolencias mentales. La angustia de muchos japoneses de si van a desarrollar un cáncer, ellos o sus hijos, es muy grande, y crea muchos problemas mentales. En estos momentos, en Japón hay mucha angustia. Es un enemigo silencioso muy peligroso.

-¿El pueblo japonés ha sido cómplice de esa barbarie?
-Es una población que admite muy fielmente las estructuras de poder y sus decisiones. Aceptaban las mentiras sobre la energía nuclear sin discutirlas, a pesar de haber sufrido dos bombas atómicas con desastrosas consecuencias. Pero han tomado un camino inverso y toda la población está contribuyendo de forma ejemplar a ahorrar energía, transformarla en eficacia y en invertir en renovables.

-¿Qué pasa con el PP, que van a por todas…?
-En materia de renovables, Japón y muchos países nos toman por ejemplo. Ahora, el PP se está cargando todo lo realizado durante años. Desaparecen las primas a las ayudas a las renovables, aumentan las ayudas a las energías fósiles y se decreta el aumento de la vida de las centrales nucleares. Los “lobbies” están muy contentos con el PP, el nuclear, el transgénico…

-En el terreno de la agricultura ecológica, Arias Cañete se está luciendo…
-En otros países de nuestro entorno, el apoyo a la agricultura ecológica no ha sido algo de izquierdas, sino una apuesta de país. Todo el mundo ha apoyado, incluso los partidos de derechas, la agricultura biológica en países como Alemania, Italia o Francia. Pero en España, especialmente el PP, vive completamente plegado a los intereses de las grandes corporaciones de la agricultura industrial, sin personalidad ni decisiones propias, con los ojos puestos con hincapié en la agricultura transgénica, que es donde se cuece el bacalao del gran negocio del agro. La agricultura ecológica les estorba y por eso tratan de desprestigiarla y de reducirla. En el asunto de los cultivos transgénicos, especialmente, toda Europa ha mostrado una misma y transparente negativa. Pero el PP está subyugado a los intereses de grandes corporaciones estadounidenses. Es muy grave. Y con su mayoría absoluta hacen lo que quieren. Sólo les pueden detener los movimientos ciudadanos. El PP está plegado a los intereses de grandes transnacionales de la biotecnología. Esto es así. No hay duda.

Pedro Burruezo / The Ecologist

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