La primavera tiene un ‘olor’ especial

A través de las ventanas del CREAF sabemos que llega la primavera cuando vemos salir los primeros brotes de los olmos y las torcaces le rompen algunas ramas para hacer el nido.

¡La primavera son todo sensaciones! Colores, olores, cantos y explosión de vida. Por ello, este mes de abril, desde el día 15 hasta el 22, iniciamos una campaña en  Twitter e Instagram para recoger los olores y sensaciones que le inspira la primavera.

Hemos creado la etiqueta #olorprimavera y os animamos a usarla para explicarnos con fotos (¡o lo que queráis!) las señales de la naturaleza que nos avisan de que ya es primavera. Además, nosotras iremos compartiendo vuestras aportaciones y pondremos conocimiento científico relacionado para aprender las unas de las otras. Identificaremos especies, hablaremos de comportamiento animal, de fenología, de cómo el cambio climático afecta a los ritmos naturales. Para hacerlo más ameno, contaremos con dos personas expertas que nos ayudarán: Sandra Saura Mas y el Guille Peguero.

El cambio climático, la primavera altera

Los animales y las plantas, entre otros seres vivos, van creciendo, viviendo y comportándose de una manera u otra según la estación del año. Así, una marmota duerme durante el invierno, sale de la madriguera en primavera, está bien activa y se reproduce durante el verano y prepara su nidito durante el otoño. Un melocotonero cuando llega la primavera saca las hojas, con la subida de temperatura salen las flores, el verano caluroso le permite hacer melocotones bien buenos y cuando se presenta el otoño, empieza a quedar pelado. Del griego phaino -mostrar, aparecer- nace la ciencia que estudia esta relación entre los ritmos de la naturaleza y el clima: la fenología.

Los ritmos de la naturaleza nos han ayudado, a las personas, a marcarnos un calendario a lo largo del tiempo. Decidíamos cuando teníamos que hacer la siembra en función de la migración de las grullas, la llegada del buen tiempo se formalizaba con las golondrinas volando al atardecer y la vendimia con la maduración total de la uva y el inicio del otoño. Sin embargo, este calendario natural no es inalterable y estamos empezando a apreciar cambios debido al calentamiento global.

El escenario que nos deja el cambio climático es de más temperatura y menos precipitaciones, en términos generales; una situación que la naturaleza puede confundir con la llegada de la primavera y hacer una puesta en escena primaveral cuando no toca. Según el Servei Meteorològic de Catalunya, el caso más impresionante es el del peral, que madura 37 días antes que hace 50 años. No es la única: el olivo florece 19 días antes, la viña lo hace 11 días, los frutos del albaricoquero se adelantan 28 días y 23 en el manzano. 

También los animales reciben el efecto, sobre todo aquellos que hacen migraciones. La golondrina visitaba nuestros abuelos o padres 24 días antes (respecto 1970) y las mariposas revolotean por los prados antes. Estos resultados confirman que los olores y los sonidos de la primavera -que se sigue situando alrededor del 20 de marzo- están cambiando. Toda esta información se extrae de los datos recogidos por Fenocin gracias a su voluntariado que hace años que colaboran con el Meteocat.

Cabe destacar, sin embargo, que no son los cambios meteorológicos los que hacen variar los ritmos naturales -que un año llueva menos o más- sino los cambios en el clima y como el clima varía de forma muy local, pueden haber diferencias en cada región del mundo. Para considerar que un clima está cambiando deben haber cambios meteorológicos durante 15 años y incide más cuando las variaciones son de temperatura.

Insectos y flores que no se encuentran

Este desajuste entre el momento que debería llegar la primavera y el que lo está haciendo actualmente, puede tener graves consecuencias para la fauna y flora. De hecho, estudios recientes confirman que las plantas están más expuestas a las heladas debido al cambio climático respecto hace 30 años. 

En Europa las plantas tienen que soportar más días al año con heladas durante su temporada de crecimiento, tras la inactividad del invierno. Por ejemplo, si un almendro o un olivo florecen ya en febrero y llega una helada en marzo, las consecuencias serán nefastas. Además, en relación con las personas, esto puede tener graves implicaciones en las cosechas y la economía de las zonas agrícolas como ha pasado este 2021 en Grecia o Italia con los olivares.

Sin embargo, el avance de la primavera no sólo expone más las plantas a los fenómenos climáticos adversos, sino que también perjudica en la relación que establecen con los insectos que las polinizan. Es el caso de las flores y las mariposas, que ya no salen a la vez y llega a separarse la época de máxima floración de la época de vuelo de las mariposas una media de 70 días. Y esto puede ser aún más problemático en las especies vegetales que se relacionan más específicamente con unos insectos que con otros, ya que costará mucho más encontrarlos.

Fuente: Creaf

ARTÍCULOS RELACIONADOS
- publicidad -

Otras noticias de interés