Adaptación climática urbana: el 76% de ciudades impulsa estrategias sostenibles

Publicado el: 3 de diciembre de 2025 a las 13:07
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Un análisis global de 63 grandes ciudades hecho por Arup muestra que el 76% ya cuenta con estrategias de adaptación climática, el 90% ha establecido objetivos de energía renovable y el 47% ha designado responsables de sostenibilidad o resiliencia.

Esto refleja cómo el cambio climático ha pasado de ser un problema ambiental que, si bien era grave, no se tomaba como un factor preponderante, a ser considerado un criterio fundamental para la gestión urbana, además de para la planificación y la economía de las ciudades.



El informe, denominado ‘Redefiniendo la Competitividad de las Ciudades’, fue elaborado en colaboración con C40 Cities y reevalúa la competitividad a través de 37 indicadores que abarcan habitabilidad, infraestructuras, gobernanza e inversiones.

Las ciudades aceleran sus estrategias de adaptación climática y renovables

El 76 % de las ciudades cuenta ya con estrategias de adaptación climática y el 90 % ha fijado objetivos vinculados a energías renovables; además, un 47 % ha designado una figura responsable de sostenibilidad y resiliencia, según un análisis elaborado por la consultora global Arup sobre 63 grandes urbes de todo el planeta.



Todo ello refleja «cómo el cambio climático ha pasado de ser un desafío ambiental para convertirse en un criterio central de gestión y de inversión», de acuerdo con el estudio.

El documento ‘La competitividad redefinida de la ciudad’, elaborado en colaboración con la red mundial de grandes ciudades comprometidas con el desafío climático C40 Cities, revalúa el concepto de la competitividad urbana en función de su capacidad para afrontar los impactos del clima, proteger a sus habitantes y atraer talento e inversión mediante un grupo de 37 indicadores.

Los indicadores están agrupados en cuatro áreas clave: habitabilidad y apego de los ciudadanos, activos e infraestructuras, gobernanza y atractivo para la inversión y gestión.

Infraestructuras verdes, movilidad baja en carbono y participación ciudadana

El informe advierte de que más de un tercio de las ciudades estudiadas enfrenta riesgos «altos o muy altos» de inundaciones o estrés térmico, lo que plantea la necesidad de un cambio estructural en la planificación y gobierno de los entornos urbanos.

De esta manera, las ciudades más preparadas para este desafío «no son necesariamente las más ricas», sino las que han apostado por infraestructuras verdes y azules, la movilidad baja en carbono, la participación ciudadana y una gobernanza climática «sólida», impulsando la resiliencia, que se transforma en un nuevo indicador de competitividad global «al mismo nivel» que otros como la productividad o la innovación tecnológica.

España como caso destacado y el papel protagonista de Madrid

Las poblaciones más competitivas serán las que logren reconciliar la tecnología con la naturaleza, añade el texto, que pone como ejemplo la importancia de la renaturalización urbana porque «está demostrado que aumentar la cobertura arbórea hasta un 30 % podría evitar más de 2.600 muertes anuales por calor en Europa».

El informe habla de España como «un caso relevante por los avances que ya están realizando algunas de sus principales ciudades» entre las cuales “sobresale” Madrid por «su visión integral de habitabilidad» y «su apuesta por incorporar la sostenibilidad en la planificación urbana«.

Así, de entre todas las urbes internacionales estudiadas, la capital española registra la mayor diferencia térmica entre su centro y sus áreas menos urbanizadas con picos de hasta 8 °C entre barrios como Malasaña y zonas verdes como la Casa de Campo, lo que demuestra cómo influye “directamente” el diseño urbano en el efecto ‘isla de calor’ y constituye un argumento para impulsar soluciones basadas en la Naturaleza.

Proyectos clave en Madrid: renaturalización y regeneración urbana

También destaca iniciativas como Madrid + Natural (que promueve la integración de zonas verdes en edificios e infraestructuras), la plataforma Decide Madrid (que anima a los ciudadanos a participar activamente en la toma de decisiones) o proyectos de regeneración urbana como Madrid Nuevo Norte (que contempla más de 400.000 metros cuadrados de zonas verdes integrando el crecimiento económico con la sostenibilidad). 

Más de un tercio de las ciudades se enfrenta a altos riesgos de inundaciones o de estrés térmico, lo que pone de relieve la necesidad de cambios estructurales en la planificación urbana. Es destacable el valor de la renaturalización, que señala que si se aumenta la cobertura arbórea en un 30%, se podrían prevenir, solo en Europa, más de 2600 muertes anuales que se relacionan con el calor.

El estudio concluye que las ciudades mejor preparadas no son necesariamente las que son más ricas, sino aquellas que realizan inversiones en movilidad sostenible baja en carbono, infraestructuras verde y azul, participación ciudadana y mitigación climática, ya que la resiliencia es un nuevo factor de competitividad global. Seguir leyendo en EFE / ECOticias.com