El cambio climático puede robar más de diez años de buena vida a los jóvenes del futuro

Publicado el: 16 de enero de 2026 a las 12:20
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Años de buena vida perdidos por el cambio climático

Los años de buena vida perdidos por el cambio climático pueden superar la década para quienes hoy son jóvenes si no se reducen de forma inmediata las emisiones de CO₂. Un nuevo estudio del Instituto Internacional de Análisis de Sistemas Aplicados advierte de que actuar ahora no solo evita daños económicos, sino que determina cuántos años de vida saludable y satisfactoria tendrá la población en 2100.

El incremento de las olas de calor, las sequías prolongadas y los episodios de lluvias intensas afecta de manera directa a la salud física y mental. Las altas temperaturas aumentan el riesgo de enfermedades cardiovasculares y respiratorias, mientras que la mala calidad del aire agrava patologías como el asma.



A esto se suman los efectos psicológicos derivados de la incertidumbre climática, la ansiedad y el estrés asociados a un entorno cada vez más inestable. Los jóvenes son especialmente vulnerables porque crecerán en un contexto marcado por estos impactos.

Los años de buena vida perdidos por el cambio climático afectan más a jóvenes y hombres

Un estudio internacional advierte de que limitar el calentamiento a 1,5 °C puede marcar la diferencia vital.

Si no hay cambios ahora en las emisiones de CO2, quienes tengan 20 años en 2100 pueden perder más de una década de ‘buena vida’, con los varones y los más jóvenes como los más afectados por el impacto negativo de la crisis climática.



Por el contrario, si se aplican ya políticas decididas que logren limitar a 1,5 grados centígrados el aumento de la temperatura del planeta, quienes vivan entonces disfrutarán de hasta 10 años más de vida de calidad, según los cálculos que acaba de publicar el Instituto Internacional de Análisis de Sistemas Aplicados (IIASA).

Con su estudio, este centro de investigación con sede en Viena no pone el foco en cómo el cambio climático afectará a la economía o incluso a cuántos años se vive, sino a cómo de bueno puede ser ese tiempo en función de si se actúa ya o no contra el cambio climático.

Qué es un año de buena vida y cómo se calcula

Por eso, el IIASA utiliza un indicador propio, el de ‘Years of Good Life’ (YoGL), que define como un buen año cuando alguien no vive en la pobreza absoluta, está libre de limitaciones cognitivas o físicas y está generalmente satisfecho con sus vidas.

«Utilizamos un modelo matemático dinámico que proyecta y analiza el futuro de las emisiones, la población y la producción económica. Todas estas conexiones aumentan o disminuyen el bienestar de las personas«, explica Sibel Eker, una de las autoras del estudio, sobre el método para calcular cómo puede aumentar o disminuir la calidad de vida en función de si se actúa o no contra el cambio climático.

«En un escenario de optimismo climático, las mujeres y los hombres de 20 años ganan una media de 10,4 y 7,5 YoGL, respectivamente, para el año 2100, mientras que un escenario pesimista se reduce esa cifra en 8,5 y 11,3 años», resume el estudio.

La salud sigue siendo el principal factor que afecta al bienestar, pero el cambio climático influye además negativamente en aspectos como la educación o la economía, que se contabilizan también al definir lo que es un año de buena vida.

Con todo, Eker aclara que esas cifras son una proyección y una media, y que la realidad puede ser diferente según los diferentes escenarios.

Por qué limitar el calentamiento a 1,5 °C cambia el futuro

El IIASA utiliza un indicador propio, el de ‘Years of Good Life’ (YoGL), que define como un buen año cuando alguien no vive en la pobreza absoluta, está libre de limitaciones cognitivas o físicas y está generalmente satisfecho con sus vidas.

El mensaje principal del estudio es comparar las posibles evoluciones de las políticas climáticas situando el bienestar humano, y no solo factores económicos, en el centro de la toma de decisiones.

En ese cálculo de ganancia o pérdida de años de vida de calidad, los expertos del IIASA advierten de que los hombres tienen más que perder si no hay cambios en las emisiones de CO2, simplemente porque tienen actualmente mayores niveles de bienestar que las mujeres, que sufren desventajas económicas y sociales a nivel global.

«Las mujeres ya están en una situación de desventaja, por eso tienen menos que perder y más que ganar», resume esta experta en análisis e ingeniería de sistemas y en ciencias sociales.

Las generaciones jóvenes, las más perjudicadas por la inacción climática

Respecto a la edad, el estudio del IIASA alerta de que las generaciones más jóvenes soportarán un mayor coste de calidad de vida a no ser que se tomen fuertes medidas de acción climática.

Frente a este escenario, la acción climática se presenta como una inversión en salud y futuro. Reducir las emisiones, apostar por energías limpias, promover ciudades más verdes y fomentar hábitos de vida sostenibles puede mitigar los efectos del cambio climático y proteger la calidad de vida de las generaciones venideras. Seguir leyendo en CAMBIO CLIMÁTICO

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