La Antártida perdió 12.800 kilómetros de costa en apenas tres décadas en la zona crítica que separa el hielo apoyado en tierra del que flota sobre el mar. El retroceso no ha sido uniforme, pero donde ha ocurrido, la respuesta ha sido rápida y contundente.
Un equipo internacional encabezado por la Universidad de California ha elaborado el mapa más completo hasta la fecha sobre la migración de la línea de apoyo antártica entre 1992 y 2025, confirmando que el cambio climático ya está reconfigurando el continente blanco.
La Antártida perdió 12.800 kilómetros de costa en su línea de apoyo glaciar
Un estudio basado en 15 misiones satelitales revela retrocesos drásticos en el 23 % del continente helado y advierte sobre su impacto en el nivel del mar.
Un equipo internacional de glaciólogos, liderado por expertos de la Universidad de California, con el apoyo del Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA, ha reconstruido los cambios en la línea de base de la Antártida entre 1992 y 2025.
Ha sido publicado en las Actas de la Academia Nacional de Ciencias. Y el estudio revela que el 77 % de la costa antártica se mantiene estable, mientras que el 23 % se ha reducido rápidamente debido al cambio climático.
No es una grieta aislada. Es una señal estructural. La Antártida perdió 12.800 kilómetros de costa en la franja más sensible de su geografía helada: la línea de apoyo que marca el límite entre el hielo asentado sobre tierra firme y el que ya flota sobre el océano. Ese borde invisible es uno de los indicadores más fiables de estabilidad glaciar. Cuando retrocede, el sistema pierde equilibrio.
El 23 % del continente responde de forma drástica
Un equipo internacional de glaciólogos, liderado por la Universidad de California y con participación del Laboratorio de Propulsión de la NASA, ha reconstruido por primera vez la evolución completa de esa línea entre 1992 y 2025.
El estudio, publicado en PNAS, revela que el 77 % de la costa antártica permanece estable. Pero en el 23 % restante el retroceso ha sido rápido, profundo y ha sido atribuido por los científicos, al cambio climático.
El hielo se ha retirado a un ritmo medio de 442 kilómetros cuadrados por año. En sectores como el mar de Amundsen y la plataforma de hielo Getz, los glaciares retrocedieron entre 10 y más de 40 kilómetros. El glaciar Smith perdió 42 kilómetros; el Thwaites, uno de los más vigilados del planeta, 26; el de la isla de Ina, 33.
Eric Rignot, autor principal del estudio, describe la situación con una imagen inquietante: “La Antártida es muy estable, pero en algunos lugares ha respondido de forma drástica, más bien como un castillo de naipes”.
Un cambio de paradigma en la observación satelital
El análisis combina datos de 15 misiones satelitales, incluyendo tecnología comercial de radar de apertura sintética. Este auge del sector privado, según Rignot, ha supuesto “un cambio de paradigma” en la observación polar, con capacidades que en algunos casos superan a las agencias espaciales tradicionales.
La causa principal del retroceso es la intrusión de agua oceánica más cálida bajo las plataformas de hielo. Cambios en los patrones de viento, impulsados por el calentamiento global, están facilitando esa penetración en zonas especialmente vulnerables. Sin embargo, el noreste de la península Antártica muestra patrones que todavía no se comprenden del todo.
Aunque el 77 % de la costa no haya cambiado, es una noticia relativamente positiva. El problema reside en que las zonas que sí lo han hecho concentran algunos de los glaciares más sensibles del planeta. Y el riesgo no es local.
Impacto potencial en el nivel del mar
La migración de la línea de apoyo es un anticipo de lo que puede ocurrir con el nivel del mar en las próximas décadas. Cada kilómetro que retrocede esa frontera helada reduce la estabilidad de la capa de hielo continental.
El continente blanco sigue siendo mayoritariamente estable. Pero allí donde el clima ha empujado con más fuerza, la respuesta ha sido rápida. Y medible desde el espacio.
La pérdida de hielo promedió 442 kilómetros cuadrados anuales. En el mar de Amundsen y en la plataforma de hielo Getz, los glaciares retrocedieron hasta 40 kilómetros, incluyendo los glaciares Smith, Thwaites e Ina.
Los investigadores relacionan este retroceso con el aumento de la temperatura del agua oceánica que fluye bajo las plataformas de hielo, impulsada por cambios en los patrones de viento. Si bien gran parte de la costa se mantiene estable, los glaciares vulnerables están experimentando cambios drásticos. Seguir leyendo en CAMBIO CLIMATICO



















