Las olas de frío en España son cada vez menos frecuentes y duran menos días, según un estudio de Meteoclimática (CREAF). Desde 1976, su duración se ha reducido a un ritmo de 1,2 días por década y en los dos últimos inviernos no se ha registrado ninguna, un hecho inédito desde que existen registros climáticos.
Las olas de frío en España pierden duración y frecuencia
Un análisis de Meteoclimática revela que las olas de frío han disminuido en frecuencia y duración en los últimos 50 años, mientras aumentan los episodios de calor extremo.
Si no se registra ninguna ola de frío este invierno, España se enfrentaría a un tercer año consecutivo sin ella. Esta es una situación sin precedentes desde que se tienen registros meteorológicos, según los analistas climáticos.
A pesar de las ocasionales temperaturas inferiores a la media a principios de 2026, las autoridades no han clasificado ningún episodio como ola de frío debido a que no se han alcanzado los umbrales de duración, intensidad y alcance geográfico
Las olas de frío son «cada vez menos frecuentes» en España y su duración se ha reducido a un ritmo de 1,2 días por decenio en el período 1976/2025, según un análisis de Meteoclimática, el proyecto periodístico del Centro de Investigación Ecológica y Aplicaciones Forestales (CREAF).
El informe constata que en los últimos diez años se contabilizaron solo 9 olas de frío frente a las 14 del decenio anterior. Y además, en los últimos dos inviernos no se registró ninguna a pesar de las bajas temperaturas en fechas concretas.
En caso de que este invierno tampoco se registrara, sería el tercero consecutivo: «algo sin precedentes desde que existen registros» según Meteoclimática.
¿Qué se considera una ola de frío?
Si bien desde el comienzo de 2026 los termómetros han registrado algunas temperaturas inferiores al promedio normal de la época del año, la Agencia Estatal de Meteorología no ha considerado todavía este año una ola de frío ante la ausencia de «unos criterios bien definidos de duración, intensidad y extensión territorial».
Para este organismo, el fenómeno implica al menos 3 días consecutivos con un mínimo del 10 % de sus estaciones registrando temperaturas mínimas por debajo del percentil 5 % de su serie histórica de enero y febrero (1971/2000).
Meteoclimática reconoce que la definición «no es universal» y que la propia Organización Meteorológica Mundial, por ejemplo, describe una ola de frío como «el resultado de una masa de aire muy fría que se extiende sobre un amplio territorio». Pero aun así, «lo cierto es que las olas de frío en España han sufrido un descenso» en los últimos 50 años.
Los datos señalan que son más frecuentes en el este y noreste peninsular y Huesca (con 46 registradas) y Tarragona (con 41) son las provincias que cuentan con más episodios fríos de la serie histórica. Aunque no es donde hace habitualmente más frío, «están expuestas a la entrada de masas de aire continentales que originan este tipo de eventos».
En el extremo opuesto están Pontevedra, Vizcaya, Lugo y La Coruña, que registraron menos de 20 episodios en cincuenta años, «en gran medida» por la influencia de un clima más templado.
Frío puntual no es ola de frío
El análisis resalta la existencia de días de frío intenso en el invierno de 2024/2025 con temperaturas de hasta 11 ºC bajo cero en Molina de Aragón (Guadalajara). Pero «ni la intensidad, ni la duración, ni la extensión alcanzaron» para declarar la ola de frío como tal.
La última ola de frío registrada en la península fue entre el 28 de febrero y el 2 de marzo de 2023 con una anomalía climática de 1,2 ºC bajo cero y afectó a 13 provincias. En comparación, la que se produjo entre el 8 y el 18 de febrero de 1983, la anomalía fue de 4,8 ºC bajo cero e impactó en 44 provincias.
Para Meteoclimática, esta reducción del frío contrasta con el decenio continuado de olas de calor durante el verano. Han estado presentes en el territorio peninsular todos los años desde 2015, con un incremento progresivo de intensidad y duración.
En ocho de los últimos diez años las olas de calor superaron los 15 días de duración, con un máximo de 41 días en 2022.
¿Qué se espera en las próximas décadas, en cuanto a olas de frío en España?
Las previsiones del estudio apuntan a que continuará la reducción en la frecuencia de las olas de frío «como consecuencia del cambio climático» que afecta especialmente a su intensidad. Si bien «no desaparecerán al menos hasta 2050» y las zonas más afectadas serán el sur de los Pirineos, la mitad sur de la costa mediterránea y Baleares.
En cualquier caso, «el cambio climático puede hacer que fenómenos como la borrasca Filomena se vean intensificados por el aumento de la humedad en el ambiente» si la temperatura superficial es lo suficientemente baja, añade.
Las olas de frío han disminuido en toda España durante las últimas cinco décadas, siendo más frecuentes en las zonas del este y noreste expuestas a masas de aire continentales. Mientras que las provincias atlánticas experimentan muchos menos eventos.
Esta reducción contrasta con las persistentes e intensas olas de calor estivales desde 2015. Una tendencia que se prevé que continúe a medida que el cambio climático debilita los extremos de frío sin eliminarlos antes de 2050. Seguir leyendo en CAMBIO CLIMÁTICO




















