La grave sequía que vive Somalia ha empeorado por causa de 4 temporadas de lluvias fallidas y consecutivas. Esta situación ha llevado al gobierno a declarar el 10 de noviembre una emergencia nacional por causa de la sequía, poniendo a millones de personas en riesgo de pasar hambre o verse obligados a emigrar.
Vastas del país se han vuelto completamente áridas. Se estima que más de 4,4 millones de personas deberán enfrentar, hasta diciembre, un alto nivel de inseguridad alimentaria, por lo que, hasta mediados del próximo año, 1,85 millones de niños menores de 5 años se espera que sufran desnutrición aguda.
Muchos de los asentamientos pastorales han sido abandonados, puesto que los puntos de agua se han secado y la vegetación ha muerto. El agua solo les llega por medio de caminos cisterna que tiene un coste muy alto y las comunidades y hablan de la peor de las sequías que ha padecido Somalia.
Sequía Somalia: pastores y familias al límite de resistencia
Somalia enfrenta una emergencia que se agrava rápidamente. Vastas extensiones del país se han quedado áridas después de cuatro temporadas de lluvias fallidas, lo que deja a millones en riesgo de hambre y desplazamiento, advirtieron este miércoles las agencias humanitarias de la ONU.
El 10 de noviembre, el Gobierno Federal de Somalia declaró formalmente la emergencia por sequía y pidió ayuda internacional urgente, ya que las condiciones continúan deteriorándose en las regiones del norte, centro y sur, según la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU (OCHA).
Puntland se encuentra entre las zonas más afectadas, donde las autoridades estiman que casi un millón de personas necesitan apoyo, incluidas 130.000 en situación de necesidad inmediata que amenaza sus vidas.
Una misión de evaluación de la ONU a las regiones de Bari y Nugaal a principios de este mes encontró comunidades lidiando con escasez aguda de agua y alimentos, cuyos residentes advirtieron que podría desatarse una catástrofe en los próximos meses.
Lluvias fallidas, ganado muerto y éxodo a los campamentos
«No hemos recibido lluvia desde el año pasado; esta es la peor sequía en años«, dijo Abdiqani Osman Omar, alcalde de la aldea de Shaxda en la región de Bari.
«Cientos de familias desplazadas llegaron aquí hace tres meses, y más están viniendo. Los recién llegados son principalmente mujeres y niños, ya que los hombres se han trasladado a la cercana Etiopía en busca de pastos y agua».
La aldea no tiene capacidad para apoyarlos, agregó, señalando que incluso las comunidades de acogida necesitan asistencia en agua y alimentos.
En todo Puntland, los puntos de agua se han secado, la vegetación se ha marchitado y los asentamientos pastorales alguna vez habitados ahora están abandonados.
En la ciudad de Dhaxan, donde las lluvias breves de la temporada de abril a junio ofrecieron una esperanza efímera a principios de este año, los residentes ahora dependen de agua transportada en camiones que resulta costosa, después de que el pozo local resultó contaminado.
Emergencia humanitaria: falta de fondos y centros sin recursos
Jama Abshir Hersi, líder comunitario, dijo que alrededor de 150 familias se mudaron al pueblo después de las lluvias.»Solíamos recibir asistencia alimentaria y nutricional, y suministros médicos para nuestra unidad de salud. Toda esa asistencia ha disminuido», afirmó.
La falta de financiamiento está agravando la crisis.
Al 23 de noviembre, el Plan de Respuesta Humanitaria para Somalia 2025 estaba financiado solo en un 23,7%, lo que forzó recortes importantes en la asistencia. El número de personas que reciben ayuda alimentaria de emergencia se redujo de 1,1 millones en agosto a solo 350.000 este mes.
Solo en Puntland, 89 sitios de alimentación suplementaria y 198 centros de salud y estabilización enfrentan grave escasez de suministros.
La sequía se desarrolla en un panorama humanitario ya grave. Se proyecta que al menos 4,4 millones de personas enfrentarán inseguridad alimentaria aguda hasta diciembre, mientras que se espera que 1,85 millones de niños menores de cinco años sufran desnutrición aguda hasta mediados de 2026.
Sequía extrema y crisis climática golpean a la niñez somalí
Los pronósticos meteorológicos indican poco alivio inmediato. La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) advirtió que se espera que persistan condiciones secas y cálidas en la mayor parte del país, particularmente en las regiones centrales y norte.
«Es probable que las altas temperaturas predominantes y las escasas lluvias exacerben el estrés hídrico y limiten la regeneración de pastos en la mayoría de las áreas», señaló la agencia.
Los desplazados se cuentan por miles, ya que principalmente las mujeres y los niños (los hombres han ido en busca de pastos a la vecina Etiopía) van de aldea en aldea n busca de ayuda, pero se encuentran con la misma situación en todos lados: sequía y desesperación.
La respuesta humanitaria está la falta de fondos, puesto que, desde noviembre del año pasado, el Plan de Respuesta Humanitaria para Somalia 2025 apenas contaba con un 23,7% de financiación, mientras la FAO advierte de que esta no es una situación aislada y que las condiciones secas y cálidas persistirán, por lo que la sequía en Somalia perdurará. Seguir leyendo en ECOticias.com




















