En este sentido, aseguró que “la agricultura es la clave para resolver dos de los mayores problemas a los que se enfrenta la humanidad: erradicar la pobreza y el hambre y contribuir a mantener las condiciones climáticas estables en las que la civilización pueda progresar”.
Con motivo de su intervención, el pasado 13 de febrero, en una mesa redonda sobre cambio climático en el transcurso de la Cumbre Mundial de Gobierno celebrada en Dubái (plataforma que reúne a líderes y responsables de las políticas para debatir las tendencias futuras en los servicios gubernamentales, el liderazgo, la innovación y las políticas económicas), el Director General de la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura), José Graziano da Silva, llamó a la acción para que los sistemas alimentarios sean más resilientes al cambio climático, pues, de lo contrario, se pondrá en serio peligro la producción de alimentos en muchas regiones del mundo, circunstancia que podría derivar en el fracaso de los esfuerzos internacionales para acabar con el hambre y la pobreza extrema en 2030.
En este sentido, aseguró que “la agricultura es la clave para resolver dos de los mayores problemas a los que se enfrenta la humanidad: erradicar la pobreza y el hambre y contribuir a mantener las condiciones climáticas estables en las que la civilización pueda progresar”. Insistió en la necesidad de apoyar a los pequeños campesinos de los países en desarrollo para adaptarse al cambio climático, toda vez que son precisamente los que padecen pobreza y hambre extrema los que dependen en mayor medida de la agricultura para su sustento.
Si bien existen metodologías innovadoras para ayudarles a mejorar sus rendimientos, como es el caso del abono verde, un mayor uso de cultivos de cobertura fijadores de nitrógeno, la mejora del uso sostenible del suelo, las técnicas agroforestales y la integración de la producción ganadera en los sistemas agrícolas, lo cierto es que los campesinos se enfrentan a grandes problemas tales como la falta de acceso al crédito y los mercados, la falta de formación, la inseguridad sobre la tenencia de la tierra y los elevados costes de transacción para cambiar las prácticas existentes.
Asimismo, Graziano da Silva señaló que 70 países no tienen todavía servicios meteorológicos, por lo que la FAO trabaja con la Organización Meteorológica Mundial de cara a desarrollar servicios de bajo costo y sencillos de usar por parte de los agricultores para cubrir esta necesidad.
La gestión hídrica constituye uno de los grandes retos, ya que millones de pequeños agricultores en el mundo se enfrentan ya a la escasez de agua, que probablemente se agravará como resultado del cambio climático. Es por ello que, en la última Conferencia sobre Cambio Climático de la ONU, la FAO y sus aliados lanzaron un marco global sobre la escasez de agua en la agricultura que tiene por objeto ayudar a los países en desarrollo a elaborar políticas y programas más sólidos para el uso sostenible de este recurso.
Fuente: FAO
LA LACRA DEL DESPERDICIO DE ALIMENTOS EN EUROPA
Frente a esta situación, nos encontramos con que, a nivel europeo, se desperdicia un tercio de los alimentos y que, en España, 8 de cada 10 hogares arrojan habitualmente comida a la basura, siendo precisamente en estos donde se desecha un mayor volumen de alimentos (42%), seguidos por la industria alimentaria (39%), restaurantes (14%) y distribución (5%).
En su conjunto, los hogares españoles desechan 25,5 millones de kilos a la semana. Además, a tenor de los datos recogidos en el panel de hogares del Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente, el 85% de los alimentos que se tiran están “tal y como se compraron”.
Según OCU (Organización de Consumidores y Usuarios), el 70% de los consumidores reconoce que tira la comida principalmente porque no se organiza bien, de ahí la necesidad de planificar las compras, elaborar una lista de lo que realmente se precisa, no dejarse llevar por ofertas de productos que no requerimos, intentar aprovechar al máximo los alimentos y ser creativos a la hora de aprovechar sobras de los menús preparados con anterioridad.



















