Descarbonización lenta = mayores emisiones

La transición a una economía baja en carbono podría provocar importantes emisiones. Las emisiones medias asociadas a una transición energética baja en carbono ascienden a 195 gigatoneladas de CO2, lo que equivale a aproximadamente 0,1 °C de calentamiento global adicional. 

Descarbonización lenta = mayores emisiones. Un nuevo estudio del ICTA-UAB muestra que el proceso de transición a un sistema energético bajo en carbono podría comportar importantes emisiones globales. Y consumir una parte significativa del presupuesto de carbono restante, dejando así menos emisiones para los procesos y actividades socioeconómicas de lo que se creía.

Estas son las conclusiones de un estudio científico del Instituto de Ciencia y Tecnología Ambientales de la Universitat Autònoma de Barcelona (ICTA-UAB) y de la Universidad de Leeds, realizado por los investigadores Aljoša Slameršak, Giorgos Kallis y Daniel O’Neill y publicado en Nature Communications.

La descarbonización debe ser rápida

Los autores muestran que, aunque las emisiones de energía asociadas a la descarbonización son significativas, los beneficios de la descarbonización siguen siendo muy superiores a los costes. E inciden en que cuanto más rápido puedan descarbonizarse las economías y reducir el uso de la energía, mejor.

«Aunque la bibliografía existente del IPCC proporciona una serie de vías de emisiones compatibles con mantener en 1,5 °C el aumento del calentamiento global, hasta ahora no ha quedado claro qué parte de estas emisiones estará vinculada a la transición y qué parte de las emisiones se quedará para las actividades sociales, como el transporte”, explica Aljoša Slameršak, investigador del ICTA-UAB y autor principal del estudio

Slameršak también destacada que “aunque las emisiones asociadas a la transición son considerables, el impacto climático global de estas emisiones sigue siendo pequeño en comparación con las emisiones que se evitarían con una acción climática rápida a largo plazo. El principal problema no son los impactos climáticos de la transición, sino los impactos de la inacción, teniendo en cuenta lo cerca que estamos de sobrepasar los 1,5 °C». Descarbonización lenta = mayores emisiones.

Grandes inversiones

Una transición a una sociedad baja en carbono requerirá grandes inversiones, no solo financieras, sino también en términos de energía y materiales. La economía mundial sigue dependiendo de los combustibles fósiles y la propia transición puede convertirse en una fuente importante de emisiones. En este estudio, los investigadores calculan que las emisiones asociadas a la transición oscilan entre 70 GtCO2 y 395 GtCO2, lo que corresponde aproximadamente a entre 2 y 11 veces las emisiones totales del mundo en 2021.

Giorgos Kallis, investigador del ICTA-UAB y coautor del estudio, explica que “no todos los escenarios de una transición energética baja en carbono son iguales. Los escenarios con bajo uso de energía y mucha energía renovable tienen emisiones mucho más bajas asociadas a la transición.

Otros escenarios, sin embargo, que siguen dependiendo de los combustibles fósiles, con la esperanza de succionar el carbono de la atmósfera durante este siglo, tienen muchas emisiones vinculadas a la transición”. Kallis incide en que, si los gobiernos se toman en serio la lucha contra el cambio climático, deberían dar prioridad a la reducción del uso de la energía. “Confiar en soluciones no probadas como las llamadas ‘emisiones negativas’ es una estrategia arriesgada, aunque sea solo por las emisiones que estas provocarán». Descarbonización lenta = mayores emisiones.

La eficiencia podría no ‘sufrir’

En contraste con lo que se ha argumentado en estudios anteriores, los autores encuentran que una transición a una energía baja en carbono no reduciría necesariamente la eficiencia del suministro de energía. La eficiencia del sistema energético disminuye en los escenarios que dependen de los biocombustibles y de los combustibles fósiles con captura y almacenamiento de carbono, pero se mantiene estable o incluso aumenta en los escenarios que impulsan las energías renovables.

Para Daniel O’Neill, de la Universidad de Leeds y coautor del estudio, «nuestro estudio demuestra que cualquier vía viable para evitar un cambio climático peligroso requiere una disminución del uso de la energía durante el impulso inicial de la transición. El crecimiento continuado del consumo de energía es sencillamente incompatible con el objetivo de un clima seguro». Descarbonización lenta = mayores emisiones.

Artículo de referencia: Slameršak, A., Kallis, G. & Neill, D.W.O. Energy requirements and carbon emissions for a low-carbon energy transition. Nat Commun 13, 6932 (2022).

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