Harvard lanza una herramienta pública que permite auditar las emisiones de metano de cualquier país… y los resultados son mucho peores de lo que los gobiernos informaron

Publicado el: 23 de enero de 2026 a las 15:33
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Infraestructura petrolera en el agua vinculada a emisiones de metano no declaradas detectadas por satélite

El metano que sale de pozos de petróleo, granjas o vertederos suele ser invisible a simple vista. Sin embargo, una nueva radiografía global ha mostrado que ese gas está mucho menos controlado de lo que se pensaba. Un estudio internacional con participación de Harvard concluye que en 2023 las emisiones humanas de metano fueron en torno a un quince por ciento más altas que lo que los países declararon oficialmente a Naciones Unidas y que en una cuarta parte de ellos las cifras reales superan en más de la mitad lo comunicado.

El trabajo, publicado en la revista Nature Communications, utiliza observaciones del satélite europeo TROPOMI y de otros instrumentos junto con un modelo atmosférico para reconstruir cuánto metano emite cada país y cada gran sector económico. En total, las fuentes humanas sumarían unos trescientos setenta y cinco millones de toneladas al año, frente a las trescientas veintiséis millones que figuran en los inventarios de la Convención de la ONU sobre Cambio Climático.



Los mayores desajustes aparecen en el sector de petróleo y gas, donde las emisiones reales serían un treinta y dos por ciento más altas que las comunicadas. También se detectan incrementos importantes en ganadería, residuos urbanos y cultivo de arroz, mientras que las minas de carbón muestran una corrección clara a la baja. El estudio añade además una fuente que casi nunca entra en las cuentas oficiales, los embalses hidroeléctricos, responsables de alrededor de un seis por ciento del metano antropogénico global.

Detrás de estos números hay una herramienta nueva pensada para que cualquiera pueda comprobarlos. Se llama Inversión Integrada de Metano (IMI) y es un sistema de código abierto que cruza la información de los satélites con los datos que los países envían a Naciones Unidas. James East, autor principal, la describe como una plataforma “totalmente abierta, transparente y fácil de usar”. En la práctica permite que gobiernos, investigadores u organizaciones sociales auditen de manera independiente las cuentas de metano de cualquier territorio.



El funcionamiento se apoya en una idea sencilla. Los satélites miden cuánta concentración de metano hay en la atmósfera. El modelo numérico simula cómo se mueve ese gas con los vientos y cómo se elimina de forma natural. A partir de ahí el sistema corrige hacia arriba o hacia abajo las emisiones en tierra hasta que la simulación encaja con lo que el satélite ha visto. El resultado es un mapa mejorado de emisiones por país y sector, acompañado de una estimación explícita de la incertidumbre.

Una novedad clave del estudio es que no se limita a sumar toneladas, sino que calcula la intensidad de metano de distintos sectores. En petróleo y gas esa intensidad indica qué parte del gas producido se escapa a la atmósfera en lugar de aprovecharse como energía. El equipo muestra que esta cifra varía en más de dos órdenes de magnitud entre países. Algunos se acercan al objetivo sectorial de menos de cero coma dos por ciento de fugas y otros pierden tanto gas que, en la práctica, están desperdiciando parte de su producción y calentando la atmósfera al mismo tiempo.

La ganadería y los residuos son la otra cara del problema. Según el análisis, el metano asociado al ganado es un diecisiete por ciento superior a lo declarado, con África subsahariana como región de mayor intensidad por kilogramo de proteína producida, unas siete veces más que en América del Norte o Asia oriental. Todo esto ocurre mientras más de ciento cincuenta países han firmado el Compromiso Mundial del Metano, que pretende recortar estas emisiones en un treinta por ciento para el año dos mil treinta respecto a los niveles de dos mil veinte.

Para la ciudadanía la principal novedad es que el resultado no queda escondido en un informe técnico. El equipo ha creado un portal en línea donde cualquier persona puede consultar las emisiones de metano de su país, ver qué parte procede de la energía, del ganado o de los residuos y comprobar si las promesas climáticas encajan con lo que se observa en la atmósfera. La pregunta que queda en el aire es directa. Si ahora sabemos con más precisión dónde se escapa el metano, ¿vamos a tapar el grifo o a mirar hacia otro lado?

El estudio completo sobre emisiones mundiales de metano se ha publicado en la revista Nature Communications.

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ECOticias.com El periódico verde

Equipo editorial de ECOticias.com (El Periódico Verde), integrado por periodistas especializados en información ambiental: naturaleza y biodiversidad, energías renovables, emisiones de CO₂, cambio climático, sostenibilidad, gestión de residuos y reciclaje, alimentación ecológica y hábitos de vida saludable.

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