Metano: el gran problema

Una investigación realizada por Ecologistas en Acción descubre fugas de metano en infraestructuras gasistas y petroleras en el norte del Estado español. La organización ecologista exige mayor ambición en la reducción de fugas de metano y el abandono de los combustibles fósiles lo antes posible.

Metano: el gran problema. El mar Báltico burbujea a causa de las fugas detectadas en los gasoductos Nord Stream I y II que conectan Rusia y Alemania. Mientras, varias investigaciones empiezan a estimar el daño ecológico causado tanto a los ecosistemas marinos como al clima. Hay que recordar que el metano, principal componente del gas que aún utilizamos como combustible, tiene un potencial para aumentar el calentamiento global entre 84 y 86 veces superior al CO₂.

A la caza de fugas de metano

Unos meses antes, en julio de 2022, Ecologistas en Acción salió a la caza de fugas de metano. Activistas equipadas con una cámara de visualización óptica de imágenes de gas (OGI), recorrieron el sistema de transporte de gas del norte de la península, además de visitar un yacimiento de petróleo abandonado. Esta delegación pasó por el País Vasco, La Rioja, Cantabria, Asturias y Castilla y León. De las 21 infraestructuras visitadas, en 10 se observaron fugas de metano significativas, destapando uno de los secretos de la industria gasista y petrolera española.

Se han encontrado fugas de metano en todo tipo de infraestructuras. Desde centros de transporte hasta estaciones de regulación y medición, mayoritariamente pertenecientes a la empresa Enagás. La organización ecologista destaca también el hallazgo de fugas en pozos petroleros abandonados en el Campo petrolífero de Ayoluengo, ubicado en Sargentos de la Lora (Burgos). Las viejas infraestructuras petrolíferas han estado emitiendo metano a la atmósfera desde el comienzo de la actividad extractiva en 1967. Esto sumaría más de 50 años.

Ecologistas en Acción llama la atención sobre la completa negligencia de gobiernos y empresas a este respecto. Cuando se han realizado esfuerzos por sellar estos pozos y controlar las emisiones, el equipamiento inapropiado de los operarios ha permitido que se les pasaran por alto importantes fugas.

El metano, además de alimentar la crisis climática, contribuye a la formación de ozono terrestre, pudiendo afectar a las poblaciones cercanas al yacimiento. Este tipo de ozono causa decenas de miles de muertes prematuras por problemas respiratorios y enfermedades cardiovasculares cada año.

España como actor clave

A la luz del nuevo papel que España busca desempeñar como proveedor de gas y petróleo para el resto de Europa, es especialmente urgente desarrollar una legislación fuerte para atajar y evitar las emisiones de metano de la industria fósil. El REPowerEU, el plan de la Comisión Europea para reducir su dependencia de combustibles fósiles rusos, destaca a España como uno de los principales receptores de Gas Natural Licuado (GNL) y crudo, tanto por el mar Mediterráneo como por el océano Atlántico.

Es especialmente destacable el papel de España en el suministro de gas. Cuenta con seis terminales de almacenamiento de GNL, que representan algo más del 35% de la capacidad actual de la Unión Europea (UE) y el Reino Unido. España también está a la cabeza de Europa en instalaciones de regasificación necesarias para convertir el GNL en gas utilizado en la red energética, con el 27% de la capacidad global del bloque.

Fugas incontroladas

Ecologistas en Acción advierte que la contaminación por metano en el sector del gas no está adecuadamente regulada y hay que tomar medidas para atajar las emisiones en el transporte de gas natural. La UE y los Estados miembros deben tomar medidas para reducir las emisiones en el sector del petróleo y el gas. Existen soluciones políticas sencillas y eficaces que pueden reducir rápidamente la contaminación por metano en estas industrias.

El centro de transporte de Vitoria-Gasteiz que visitó la organización ecologista es especialmente preocupante, ya que recoge algunos de los mayores eventos de emisiones documentados en este tipo de emplazamientos en toda Europa. Se encontraron emisiones continuas y de gran caudal procedentes de al menos 15 fugas: válvulas, tuberías, medidores. Además, hallaron equipos claramente rotos y oxidados.

Programas preventivos

Los investigadores documentaron otras fugas incontroladas en tres emplazamientos de transporte de gas en Castilla y León, Asturias, Cantabria y La Rioja. Se trataba principalmente de fugas procedentes de válvulas y tuberías. Por eso, algunas acciones importantes que la UE puede tomar para reducir el metano en la industria del petróleo y el gas incluyen la exigencia a las empresas de llevar a cabo programas mensuales de detección y reparación de fugas en todas las instalaciones, además de una inspección anual por parte de las autoridades reguladoras.

Esto no quita la necesidad de una legislación que persiga y castigue prácticas que deberían estar prohibidas como el venteo en frío. Muchas infraestructuras, para aligerar la presión del sistema, liberan parte del gas quemándolo para que lo haga en forma de CO₂, un mal menor cuando la alternativa es expulsar metano. Pero a veces las empresas operadoras realizan el venteo sin combustión, soltando este contaminante gas directo a la atmósfera. Esto se ha constatado en el centro de transporte de Durango, en el País Vasco.

¿Paso al frente o apuesta parcial?

En diciembre, la Comisión Europea daba a conocer su propuesta de medidas para controlar las fugas de metano en el sector energético, en el marco de la Global Methane Pledge; un reciente compromiso político que reúne a más de 100 países y que tiene como objetivo reducir sus emisiones de metano en un 30% para 2030. Ante dicha propuesta, Ecologistas en Acción ha presentado una batería de medidas para incrementar la efectividad del reglamento, que se encuentra en trámite para su debate en el Parlamento Europeo.

A la luz de los resultados de las investigaciones realizadas, la organización ecologista apremia a la Comisión Europea y al Gobierno de España a tomar una posición fuerte a este respecto y esforzarse para implementar y desarrollar estas medidas. Sin embargo, recuerdan que de avanzarse en ellas, solo se abordaría la mitad del reto. Hay una importante proporción de emisiones de metano que son importadas, ya que el 90 % del gas fósil que se consume en la UE procede de países extracomunitarios. La UE, y en especial España, al fortalecer su papel como importador de gas, deben exigir estándares ambientales más altos a sus proveedores.

Ecologistas en Acción también advierte que las emisiones cero no son posibles. Eventos como el sucedido en el Nord Stream señalan que las infraestructuras gasistas no están exentas de accidentes, sean intencionados o no. En opinión de la organización ecologista, la mejor forma de reducir emisiones de metano es enfocarse en el abandono de los combustibles fósiles lo antes posible, y no seguir desarrollando infraestructuras para su transporte y extracción. Metano: el gran problema

 

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