Biosphere 2 replica el ecosistema del planeta Tierra en una enorme caja de cristal

Gracias a estos arriesgados experimentos, Biosphere 2 se convirtió en uno de los centros de investigaciones ambientales más grandes del mundo y en un punto de referencia para los estudios sobre el cambio climático global.

Desde hace un cuarto de siglo, al pie de las montañas de Oracle, Arizona, se esconde un laboratorio que parece salido de una película de ciencia ficción. Se trata de Biosphere 2, un enorme centro de estudios ambientales que cuenta con océanos, manglares, desiertos, bosques, cultivos agrícolas y un hábitat humano. Todo bajo un mismo techo.

A comienzos de la década de los años 90, el laboratorio formado por paredes de vidrio y estructuras metálicas, albergó a ocho personas por dos años como parte de un experimento. El objetivo era que tratarán de sobrevivir en un ambiente aislado. Se buscaba demostrar la viabilidad de los sistemas ecológicos contenidos en estructuras cerradas para mantener la vida humana.

Gracias a estos arriesgados experimentos, Biosphere 2 se convirtió en uno de los centros de investigaciones ambientales más grandes del mundo y en un punto de referencia para los estudios sobre el cambio climático global.

La gigante caja de vidrio, que contiene todos los ecosistemas que existen en el planeta, fue construida en 3.4 acres (1.27-hectáreas). Quienes ingresan al lugar pueden pasar de experimentar el fresco ambiente de un océano a la resequedad de un desierto, con solo caminar algunos pasos.

Cuando se construyó el laboratorio Biosphere 2 la idea era tratar de entender cómo fue creada la tierra y aprender cuáles son los problemas que enfrentarían los humanos si fueran enviados a colonizar marte u otros planetas, explicó el mexicano Joaquín Ruíz, director de Biosphere 2 y decano de la Universidad de Arizona.

Esa idea inicial, un tanto futurista y espacial, estaba enfocada en explorar el uso de la biósfera (o ecosistema global) con miras a la colonización del espacio. Algo cercano a lo que se muestra en la película ‘The Martian’, en la que un astronauta perdido en algún lugar del espacio intenta crear un ecosistema en un ambiente cerrado para sobrevivir. Al final, el laboratorio terminó abordando un asunto más terrenal y se enfocó en estudiar el cambio climático en el planeta.

«Pusieron un desierto, un oceáno, un bosque y el propósito era entender, específicamente, lo que estamos viendo ahora, el cambio climatológico global”, agregó.

Ubicada a 4,000 pies de altura del nivel del mar, Biosphere 2 cuenta con 850 metros cuadrados de océano con un arrecife de coral. También hay una selva de 1,900 metros cuadrados, manglares de 450 metros cuadrados, un desierto de 1,400 metros cuadrados, un sistema agrícola de 2,500 metros cuadrados, una infraestructura subterránea y hasta un hábitat humano.

Un experimento que atrajo la atención del mundo hace 25 años

El 26 de septiembre de 1991, cuatro hombres y cuatro mujeres entraron a un entorno de vida autosostenible, con la intención de permanecer allí durante dos años, totalmente aislados del resto del mundo. El propósito era determinar la viabilidad de la vida humana en un espacio cerrado, recreado con las mismas características de los ecosistemas terrestres.

“La idea era identificar cuáles problemas tendríamos si enviáramos gente a marte o a colonizar otros planetas”, comentó Ruíz.

Cuando salió el primer grupo del experimento, ingresó un nuevo equipo y permaneció por seis meses.

Después de estos experimentos con humanos, toda la investigación se ha realizado sin personas dentro de las instalaciones del laboratorio.

“[Ahora la investigación está] Enfocada en qué va a pasar en la tierra en función del cambio climatológico global”, dijo el académico.

Este centro de investigaciones del ecosistema fue inicialmente administrado por la Universidad de Columbia. En ese periodo hicieron estudios en los que pusieron dentro del laboratorio Biosphere 2 la cantidad de CO2 que tiene hoy la tierra (un poco más de 400 partes por millón de CO2).

«Pudieron ver cómo el océano se acidificó y cómo los corales se murieron. Es decir, ellos pudieron ver hace 10 años, más o menos, lo que está pasando hoy en los océanos de la tierra”, advirtió Ruiz.

Este mismo experimento lo están realizando con los bosques y manglares creados dentro de las instalaciones.

También están realizando otro estudio con el cual observan los efectos que tiene en la tierra el cambio en la cantidad de agua que recibe.

Ruíz explicó que en la actualidad el territorio de Arizona recibe alrededor de 11 pulgadas anuales de agua y llueve en dos temporadas: en el verano con los monzones y en el invierno. Con los estudios que han adelantado, han podido identificar que »existe una gran posibilidad de que en el futuro las lluvias del invierno desaparezcan por el efecto del cambio climatológico global”, sostuvo Ruíz.

Si esto sucede, aunque lloviera más durante la temporada de los monzones, las plantas no sobrevivirían porque necesitan agua dentro de los dos periodos, enfatizó Ruíz.

Los retos que enfrenta el laboratorio

El reto más grande que tiene Biosphere 2 es el presupuesto para la realización de los experimentos y para el sostenimiento de las instalaciones. El laboratorio se sostiene con los ingresos del cobro de los boletos a visitantes y de las donaciones de filántropos interesados en estas investigaciones.

Biosphere 2 es uno de los destinos turísticos más visitados en Arizona. Más de 100,000 personas llegan cada año.

“Entre más obvio se está volviendo el [problema del] cambio climatológico global, más gente quiere entender lo que está pasando y la biosfera es perfecta para eso, porque podemos explicar cosas, apuntarle al océano o a la selva y decir aquí hicimos esto o lo otro”, afirmó Ruíz.

En el 2007, cuando terminó el contrato con la Universidad de Columbia que lo administraba, el propietario decidió donar el laboratorio a la Universidad de Arizona. La Biosphere 2 continúa siendo un centro para estudios científicos controlados, un espacio para el descubrimiento, la discusión científica y un proveedor para la educación pública.

John Adams, director adjunto de la Biosphere 2, destacó que en estas instalaciones van adelante en el tiempo.

«Hoy tenemos la oportunidad de utilizarlo para fines distintos, que nos ayuden a comprender mejor el medio ambiente del que depende nuestra existencia”, dijo Adams.

Biosphere 2 tiene varios programas educativos, entre ellos uno dedicado a profesores de preparatoria y secundaria en Arizona. Los educadores son invitados a internarse un mes, durante el verano, para rediseñar el currículo que darán en sus clases en el siguiente periodo escolar.

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