“Curaçao o Curazao es una hermosa isla ubicada en el Mar Caribe que se haya bajo el protectorado de Holanda. Es famosa por la biodiversidad de sus costas, sus arrecifes de coral y sus playas, pero también tristemente célebre por los altísimos niveles de contaminación de su entorno.”
Un lugar paradisíaco
Curazao está considerada una de las más bonitas islas caribeñas. Está situada en la zona sur de dicho mar, apenas a 50 km de la costa venezolana y si bien formó parte de las Antillas Neerlandesas, tras la disolución de las mismas en 2010 es un país autónomo dependiente del Reino de Holanda.
Con sus aproximadamente 150.000 habitantes y 444 km2 de superficie, este pequeño Edén se caracteriza por ser un lugar netamente turístico, con extensas playas de arenas blancas y aguas turquesa, grandes arrecifes de coral y un fauna y flora marinas muy diversa y variada.

Polución por doquier
Por desgracia, también tiene un “lado oscuro”, del que las organizaciones ambientales vienen alertando hace años y que los estudios realizados recientemente por la Universidad de Florida, han comprobado: Curazao tiene un nivel de contaminación del medio ambiente alarmantemente alto.
Ello de debe a las emisiones de la refinería de petróleo local, llamada La Isla, que desde hace casi cien años está polucionando el ambiente. Nada se salva allí: las costas, el aire y los suelos se hallan altamente contaminados, por culpa de los residuos de toda índole que la empresa genera.

Hasta 1985, La Isla era propiedad de la Royal Dutch Shell Company que fue quien construyó y empleó las instalaciones. Pero luego de varios conflictos, pasó a ser propiedad de Curazao y fue arrendada a la compañía petrolera estatal venezolana PDVSA.
En 1997 se le concedió a PDVSA una licencia que no solo es muy “suave” en cuanto a la penalización y control de los daños al medio ambiente, sino que su cumplimiento jamás ha sido vigilado y verificado por parte de las autoridades.

La contaminación emitida por la refinería La Isla es un delito grave y una violación de los derechos humanos, según han manifestado y denunciado muchos ambientalistas, pero tanto el gobierno de Curazao como el holandés, prefieren mirar hacia otro lado.

Aire irrespirable
El problema mayor se centra en los HAP (Hidrocarburos Aromáticos Policíclicos), que integran los residuos que se emiten cuando se produce la quema incompleta de combustibles de origen fósil, como el petróleo, el carbón o el gas natural.
Estos suelen ser parte de otros subproductos como el hollín o las cenizas, nunca se presentan como compuestos simples. Se les llama aromáticos porque en su forma pura tienen un olor agradable, pero son altamente contaminantes.

La concentración media de HAP en Curazao a partir de 2014, medida en sitios ubicados a favor del viento y que acarrea los residuos de la Refinería hacia las poblaciones cercanas, alcanzó los 248,1 ng / m3. La contaminación producida por La Isla se encuentra entre las más altas a nivel mundial.

Graves problemas de salud
Por otra parte, las mediciones diarias, mensuales y anuales de PM10 y SO2 de Curazao son tan altas, que se considera que por sus rangos de frecuencia se lo debe asociar a los problemas de mortalidad por problemas cardiovasculares y respiratorios de los habitantes del país, como resultado de la exposición a corto plazo.
Este tipo de problemática es muy frecuente entre los pobladores de la isla de Curazao y según el estudio, los datos de incidencia se multiplican año a año, por lo que es una de las primeras causas de mortandad entre los curazoleños.

También se comprobó que el 60% de los 3230 niños de edades comprendidas entre los 0 y 14 años de Curazao (censo de 2015) tenía asma. Estas cifras son muy preocupantes, ya que el promedio global es cuatro veces menor, según datos de la OMS.

¿Soluciones?
Ante esta triste realidad, los investigadores han sugerido una evaluación más completa del riesgo que representa la contaminación para la salud humana, en la cual se incluyan todas las vías posibles de exposición, ya sea cutánea, por inhalación o dietética, de los múltiples elementos de polución emitidos por la refinería.
Además, afirman que es necesario realizar un estudio epidemiológico más riguroso, que implique evaluaciones clínicas de los riesgos y realidades de la salud de los curazoleños asociados a los parámetros de la calidad del aire que repiran.

En cuanto al tema de la biodiversidad, la preocupación también es enorme, ya que la contaminación afecta a cientos de especie marinas y terrestres. Es fundamental tomar medidas de control eficaces y perentorias, para que el nivel de polución comience a disminuir lo antes posible.
Todas estas conclusiones fueron presentadas ante las autoridades pertinentes. Lo que queda es esperar que el gobierno que está familiarizado con esta terrible situación y que durante muchos años ha hecho caso omiso a ella, comience a pensar más en la salud de los habitantes de Curazao, que en las ganancias que genera la refinería.






















