Colombia y sus mil tonos de ‘verde loro’

“Colombia es un lugar maravilloso en cuanto a biodiversidad, pero si hay algo que destaca entre la fauna y flora locales, es la enorme cantidad de loros que pueden encontrase en el país, muchos de los cuales están amenazados por la acción antropogénica.”

Loros y más loros

Los loros son maestros en el camuflaje. Sus llamativos tonos de verde coinciden con su entorno preferido. Comedores de semillas y frutos secos, pasan la mayor parte del tiempo en los árboles, hasta que despliegan sus alas, se elevan en grandes bandadas y simplemente desaparecen.

Colombia es el hogar de 54 especies de estas aves, que incluyen guacamayos, periquitos y loros. Contrariamente a la creencia popular de que los loros residen exclusivamente en los bosques tropicales amazónicos, estas increíbles aves se encuentran en varias regiones de Colombia e incluso llegan a las grandes ciudades.

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Suelen prosperar en la costa y en las tierras bajas de los bosques, pero sus hábitats son diversos, ya que se los encuentra desde cota cero sobre el nivel del mar, hasta los 3000 metros de altura en los Andes. Cinco loros son endémicos de Colombia y otras dos especies están siendo investigadas para confirmar si son nativas.

La ubicación geográfica cerca del Ecuador garantiza un clima ideal y les proporciona un suministro fiable de alimentos durante todo el año. Anidan preferentemente en los agujeros de los árboles vacíos y para escapar de los depredadores, han desarrollado una estrecha relación con el bosque.

Informar y proteger

Así, la biodiversidad de Colombia y las vastas franjas de bosques, les proporcionan un hábitat perfecto. Pero estos lugares están bajo el asedio de la exploración de petróleo y gas, la minería ilegal de oro, la tala, los cazadores furtivos y la expansión agrícola industrial.

Varias de las especies más raras de este país están ahora amenazadas de extinción, por lo que existen fundaciones que intentan por todos los medios (educando, informando y protegiéndoles) defender los sitios donde habitan dichas aves. Una de las formas de hacerlo es creando reservas.

Una de estas reservas, El Mirador, en el departamento de Quindió, busca proteger al loro Índigo (Hapalopsittaca fuertesi), una de las aves más raras del planeta, que, al no emigrar, depende de la baya regional del muérdago.

Sin avistamientos conocidos durante casi un siglo, este loro se había dado por extinto, pero en 2002 un grupo de biólogos encontró alrededor de una docena de aves y de inmediato comenzaron a asegurar tierras y a construir cajas nido.

En Colombia existen muchas de estas reservas que se dedican a cuidar el entorno de este tipo de aves; los investigadores creen que hay más especies que aún no han sido descubiertas y temen que desaparezcan antes de poder siquiera taxonomizarlas.

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