“Lo que antes fuera un extenso bosque hoy en día ni siquiera es territorio paraguayo, ya que casi 2,8 millones de hectáreas que, según los antropólogos, constituían las tierras de los diferentes grupos Ayoreo que vivían entre el sur de Bolivia y norte de Paraguay, están en manos de unas pocas empresas.”
Terratenientes
Esta enorme extensión de territorio, está repartida entre la Compañía Yaguareté Porá de Brasil, Carlos Casado S.A., accionista mayoritario del grupo inmobiliario español San José y la empresa paraguaya Itapotí.
El Grupo San José tiene los títulos de propiedad de 245.000 hectáreas del bosque del Chaco en Paraguay y se jacta en su página web de que: «Uno de los activos más importantes de la empresa son las miles de hectáreas que posee en Paraguay».

También señala que Paraguay es “un país que tiene un marco social e institucional estable, con gran potencial de desarrollo económico y está estratégicamente situado en las fronteras de Brasil, Argentina y Bolivia».
Tala y quema indiscriminada
Mientras organizaciones locales como GAT, Tierraviva e Iniciativa Amotocoide y organizaciones internacionales como la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, Amnistía Internacional y Survival claman y protestan por la concesión indiscriminada de licencias ambientales por parte de las autoridades paraguayas, estas empresas afirman que no han cometido ningún delito y que «siempre han trabajado dentro de los requisitos legales».

Sólo en marzo de 2016 se identificaron cambios drásticos y perjudiciales para el medio Ambiente en 36.513 hectáreas, que ponen en grave peligro la sobrevivencia de la rica biodiversidad del Gran Chaco Americano.
En el mes anterior, 21.105 hectáreas de bosque habían desaparecido, según el último informe de Guyra Paraguay, una organización sin fines de lucro que monitorea los cambios en el uso del suelo en el Gran Chaco.

Paraguay tiene la mayor tasa de deforestación registrada en América Latina, con un 49% de las tierras (especialmente la del Chaco paraguayo) deforestadas de manera ilegal, seguida por Argentina con 28% y Bolivia con 23%.
En el caso específico de Paraguay, la tasa promedio de deforestación es de aproximadamente 574 hectáreas por día, para Argentina es de 33 ha/día y para Bolivia 271 ha/día. Sólo en marzo de 2016, Guyra contó más de 6.400 focos de fuegos en la región de Argentina, Brasil, Bolivia y Paraguay.

Se hace cada vez más necesario que el gobierno de este país tome cartas en el asunto y proteja lo que va quedando del que fuera el Gran Chaco, cada día más diezmado. La tala ilegal y la quema de zonas naturales para luego practicar la agricultura y la ganadería deben ser detenidas y combatidas, de hecho, las leyes existen, solo falta la voluntad de aplicarlas.





















