Venezuela Hacia el reciclaje forzoso

En tiempos de crisis lo constante es el cambio, aunque no compartamos las orientaciones de esos cambios. Y en esta ciudad, muchos aspectos de la vida de los ciudadanos y las ciudadanas están cambiando.

La ciudad de Maracaibo (entendida como los municipios Maracaibo y San Francisco), ubicada al occidente de Venezuela y capital del Estado Zulia; siempre ha estado bajo el asedio de la basura que producimos como habitantes. Antes de la revolución y después ha sido un problema irresuelto para los gobiernos municipales y hasta estatales, en consecuencia, pareciera que estamos condenados a habitar en una ciudad sucia.

En tiempos de crisis lo constante es el cambio, aunque no compartamos las orientaciones de esos cambios. Y en esta ciudad, muchos aspectos de la vida de los ciudadanos y las ciudadanas están cambiando. Uno de los aspectos que está cambiando es el paisaje de nuestra ciudad, en relación a la basura. Si bien es cierto se observa que los servicios de recogida de la misma, bajo la responsabilidad de las municipalidades; se concentran en las calles con más actividad comercial, también podemos constatar una menor presencia de algunos materiales como plásticos y vidrio.

En los tiempos recientes, donde se contaba con una curva de consumo en crecimiento, igual se encontraba el problema de la recolección de desechos domiciliarios, comerciales e industriales, pero en la calle era muy común encontrar plásticos y vidrios. En particular lo vidrios eran el desecho de las bebidas, como la cerveza envasada en contenedores de este material con la etiqueta: “no retornable”. En el caso de los envases de platicos su exposición era indiscriminada.

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Hoy día existen iniciativas individuales o grupales de recolección y selección de desechos (plásticos y vidrio particularmente), como mecanismos de sobrevivencia. Así se constata a personas o grupos de personas que están en los lugares donde hay “Containers” o contenedores para disponer la basura, así como recorriendo las comunidades o zonas comerciales hurgando en las bolsas que se encuentran en la vía.

Las condiciones en las que se realizan estas actividades son inseguras e insalubres, pues las personas no disponen de los elemental para prevenir accidentes o enfermedades o proteger su salud. Estas personas o grupos de personas luego llevan a vender los materiales que logran seleccionar a centros de acopio, los cuales pagan una cantidad de acuerdo al material y en efectivo (que tiene mayor atractivo, dada sus escases en el sistema formal).

Igual se puede observar en los hogares un aumento de los mecanismos de reusó, dada las limitadas cantidades del presupuesto familiar que se pueden destinar para comprar artículos o envases nuevos. Esto se explica por la progresiva especulación en los artículos nuevos (desde electrodomésticos hasta vestido) y las partes de repuesto. Así pues, en los hogares las personas priorizan en la reparación, intercambio y comercio de artículos usados, y un ejemplo de esto último en el número creciente de “mercados de los corotos”, es decir espacios abiertos donde los particulares llevan variados artículos usados que intercambian y en el mayor de los casos comercian.

En síntesis, la coyuntura actual, nos ha llevado a una reducción del consumo, a un aumento del reuso y al crecimiento de mecanismos informales y precarizados de recolección de materiales susceptibles de ser reciclados. Ante esta realidad, ¿Qué papel tiene el Estado venezolano? Como se afirmo anteriormente existe una ausencia de políticas públicas en materia ambiental y en particular en relación con la disposición de los desechos sólidos.

Lo elemental en esta materia no se realiza, pues los sistemas de recolección de desechos solidos son focalizados en las zonas residenciales más pudientes y comerciales. Los lugares para la disposición final de estos residuos siguen teniendo las mismas condiciones, que no cumplen los parámetros mínimos para su uso. En consecuencia, la ciudad de Maracaibo se convierte en un botadero a cielo abierto, que frecuentemente es sometido al fuego.

¿Qué desafíos existen hoy en esta materia? Propongo algunos: Normar la disminución y el uso adecuado de los envases (ya existen países que han prohibido el uso de bolsas plásticas), promocionar el uso de envases retornables y mecanismos de reuso a gran escala, organizar y dignificar a las personas y grupos de personas que recolectan y seleccionan materiales susceptibles de ser reciclados (en esta dirección hay una amplia experiencia en Brasil, por ejemplo) , normar y supervisar los centros de acopio de materiales reciclables; fortalecer los mecanismos de recolección de desechos en los municipios e implementar iniciativas de sistemas de recogida selectiva de los mismos; y finalmente intervenir los botaderos de basura para contar con espacios de deposito con el menor impacto ambiental posible.

Lo que ocurre en nuestra ciudad, se replica a nivel nacional…

Jesús A. Rondón. Sociólogo, @jxrondon

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