La rana dorada de Panamá regresa a la naturaleza tras casi dos décadas desaparecida

Publicado el: 27 de febrero de 2026 a las 10:43
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Rana dorada de Panamá liberada en la naturaleza

La rana dorada de Panamá, uno de los anfibios más emblemáticos y amenazados del planeta, ha regresado a la naturaleza tras casi dos décadas desaparecida en estado silvestre. Investigadores del Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales han iniciado un proceso de liberación gradual con ejemplares criados en cautiverio.

La especie, devastada por la quitridiomicosis desde 2004, no había sido vista en libertad desde 2009. Ahora, los científicos recopilan datos clave para diseñar futuras estrategias de conservación.



La rana dorada de Panamá vuelve a su hábitat tras 20 años

Científicos liberan ejemplares criados en cautiverio para estudiar su supervivencia frente al hongo que la llevó al borde de la extinción.

La rana dorada panameña desapareció de la naturaleza después de que la quitridiomicosis se propagara por Panamá en 2004, llegando a El Valle de Antón. No se han registrado avistamientos en la naturaleza desde 2009.

En respuesta, el Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales y sus socios lanzaron el Proyecto de Rescate y Conservación de Anfibios de Panamá. Para proteger a los anfibios en peligro crítico de extinción y preparar futuras reintroducciones.



La rana dorada, un anfibio endémico de Panamá no visto en estado silvestre desde hace casi dos décadas, ha vuelto a la naturaleza con la liberación de especímenes criados en cautiverio. Y los investigadores recopilan ahora información para definir estrategias de conservación futuras, de acuerdo con el Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales (STRI).

Una especie arrasada por la quitridiomicosis

La rana dorada (Atelopus zeteki), una especie en peligro crítico de extinción, es de color amarillo brillante y solo se encontraba cerca de los arroyos de corriente rápida que fluyen desde la región montañosa de Panamá Central, explica este miércoles el ente científico con sede en el país centroamericano.

Estos diminutos animales desaparecieron por completo cuando en el 2004 la quitridiomicosis, una enfermedad fúngica que afecta a los anfibios, se extendió por Panamá y llegó a El Valle de Antón, el último bastión de esta especie.

Y desde el 2009 nadie ha visto una rana dorada panameña en estado silvestre, indica el STRI que, junto al Instituto Nacional de Biología de la Conservación y Zoológico Smithsonian (NZCBI), el Zoológico Cheyenne Mountain y al Zoológico New England, creó el Proyecto de Rescate y Conservación de Anfibios de Panamá (PARC).

«Proporcionamos cuidados a algunas de las especies de anfibios más amenazadas de Panamá, y ahora estamos entrando en una nueva fase de nuestro trabajo para estudiar la ciencia de la reintroducción en el medio natural«, afirma el científico del STRI y director del Proyecto de Rescate y Conservación de Anfibios de Panamá, Roberto Ibáñez.

Liberación gradual en mesocosmos para estudiar su supervivencia

En una primera fase, los investigadores soltaron 100 ranas doradas en recintos de liberación gradual conocidos como mesocosmos, donde pasaron inicialmente 12 semanas.

Alrededor del 70 % de los animales liberados en el mesocosmos murieron de quitridiomicosis, apunta el STRI, una cifra que «puede parecer elevada» pero que ofrece datos que se utilizarán para comprender la dinámica de la enfermedad y cómo los animales recuperan la toxicidad de su piel después de consumir una dieta silvestre.

Muchas de las ranas que sobrevivieron al mesocosmos fueron liberadas por completo tras el ensayo de 12 semanas. Todos estos datos «cruciales servirán de base para nuestra estrategia de conservación en el futuro», declara el biólogo conservacionista del Instituto Nacional de Biología de la Conservación y Zoológico Smithsonian, Brian Gratwicke.

«Nuestros modelos anteriores sugerían que podríamos seleccionar lugares de liberación que fueran refugios climáticos, es decir, lugares adecuados para las ranas, pero demasiado cálidos para el hongo», explica.

«Nuestras observaciones aquí demuestran que podemos mantener a las ranas durante largos periodos en mesocosmos. Y si descubrimos indicios de que recuperan las toxinas de su piel, esa será una información importante a la hora de llevar a cabo nuestros ensayos de liberación en otros lugares con un clima más favorable», añade Gratwicke.

Otras especies también regresan a la naturaleza en Panamá

En el 2025, antes del proyecto de liberación de la rana dorada, se devolvieron a la naturaleza otras tres especies: la rana coronada (Triprion spinosus), la rana cohete de Pratt (Colostethus pratti) y la rana hoja lemur (Agalychnis lemur), en el marco de la Iniciativa de Investigación de Anfibios Tropicales (TARI) del Smithsonian.

Estas pruebas de liberación han superado las expectativas de los investigadores, con una excelente supervivencia de las ranas hoja lemur, mientras que las ranas coronadas y las ranas cohete de Pratt también están sobreviviendo, según el STRI.

En una fase inicial, se colocaron 100 ranas doradas en recintos exteriores controlados durante 12 semanas. Alrededor del 70 % murió a causa de la enfermedad fúngica, lo que proporcionó datos clave sobre la dinámica de la infección y la recuperación de la toxina cutánea.

A principios de 2025, se reintrodujeron otras tres especies bajo la iniciativa del Zoológico Nacional y el Instituto Smithsonian de Biología de la Conservación, incluida la rana lémur de hoja, con tasas de supervivencia que superaron las expectativas. Seguir leyendo en ECO AMERICA

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