Chávez aterriza en Copenhague para defender la postura del ALBA en las negociaciones sobre cambio climático

El presidente venezolano, Hugo Chávez, aterrizó este miércoles en Copenhague para defender, con motivo de la Cumbre sobre cambio climático de la ONU que acoge hasta el viernes la capital danesa, la postura de los países miembro de la Alianza Bolivariana para Nuestros Pueblos de América (ALBA).

El mandatario, que tiene previsto intervenir a las 11.00 horas en la cumbre, llegó acompañado a la cita por su ministro de Exteriores, Nicolás Maduro, y la titular de Medio Ambiente, Yubirí Ortega, informó la cadena estatal Venezolana de Televisión (VTV).

Más de 190 países y organismos internacionales tratarán de cerrar de aquí al viernes un acuerdo internacional para reducir las emisiones de efecto invernadero más allá de 2012, cuando expira el actual Tratado de Kioto.

Sin embargo, los países industrializados y los países en vías de desarrollo no se ponen de acuerdo en los compromisos de reducción con los que debe comprometerse la otra parte ni sobre la financiación que deben garantizar los países ricos para ayudar a los pobres a adaptarse al calentamiento global y frenar su avance.

Chávez adelantó hace días su presencia en la cumbre, junto con el presidente boliviano, Evo Morales, para defender la postura de los países del ALBA en la cumbre de Copenhague.

Los presidentes del bloque regional instaron este lunes a los países desarrollados a destinar el 6 por ciento de su Producto Interior Bruto a los países en vías de desarrollo con el objetivo de ayudarles a luchar contra el cambio climático y contribuir a saldar «su deuda climática» por haber «generado aproximadamente tres cuartas partes de las emisiones históricas mundiales».

En una declaración conjunta suscrita con motivo de la VIII Cumbre del ALBA celebrada en La Habana el pasado domingo y lunes, los líderes del bloque admitieron su «profunda preocupación» por la marcha de las negociaciones al percibir que «los países desarrollados, principales responsables del cambio climático y de sus impactos adversos, no tienen la intención de alcanzar resultados justos y balanceados en Copenhague».

En este sentido, los líderes del ALBA «deploran» el intento de los países desarrollados de «desplazar la carga que representan la mitigación y adaptación» al calentamiento global hacia los países en vías de desarrollo y rechazan todo acuerdo global en Copenhague «que condene al 80 por ciento de la población mundial a vivir en el subdesarrollo y en la pobreza», algo «inaceptable» que «viola los principios de responsabilidad histórica, de equidad y responsabilidades comunes pero diferenciadas».

Pide a los ricos objetivos sustanciales

Por ello, instan a los países desarrollados a saldar su deuda climática comprometiéndose con objetivos «vinculantes» y «sustanciales» de reducción de emisiones «domésticas» y de «reabsorción» del CO2 de la atmósfera.

Igualmente, les reclaman cumplir «sus compromisos de transferencia efectiva de tecnología» de forma «asequible» para los países en vías de desarrollo y, por otra parte, garanticen «recursos financieros públicos adicionales, adecuados, previsibles y sostenibles» para contribuir a su adaptación al cambio climático y, en este sentido, consideran que deben destinar el 6 por ciento de su PIB a saldar su deuda climática.

Asimismo, dejaron claro su rechazo a «soluciones de mercado» para mitigar el cambio climático como «la venta de bonos de carbono» al considerar que ello se inscribe en «la misma lógica que provocó el estallido de la más grave crisis económica y financiera global» desde 1930 y, además, permite a los países «que causaron el cambio climático seguir contaminando, mientras que la carga de reducción de las emisiones se traspasa a los países en desarrollo».

Por el contrario, instan a los países desarrollados a cambiar sus modelos de consumo y productivos y a reformar el sistema financiero internacional al defender un modelo de desarrollo «no basado en la mercantilización de la naturaleza» sino en el concepto del «Buen Vivir», es decir, vivir en armonía con la naturaleza y, desde esta perspectiva, creen que la iniciativas como la ecuatoriana Yanusí ITT deben ser «compensadas financieramente y promovidas a nivel mundial» por su papel en la lucha contra el cambio climático.

El ALBA, creada en 2003 a instancias de Cuba y Venezuela como contrapeso al Acuerdo de Libre Comercio de las Américas (ALCA), está integrado actualmente por Antigua y Barbuda, Bolivia, Cuba, Dominica, Ecuador, Nicaragua, San Vicente y Granadinas y la propia Venezuela.

Honduras integraba el bloque hasta el derrocamiento en junio en un golpe militar del presidente Manuel Zelaya, aunque este país estuvo representado en la Cumbre del ALBA celebrada este domingo y lunes en la capital cubana por la ministra del Gobierno derrocado, Patricia Rodas.

PNUMA

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