La meta global, cero mercurio

El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente alertó en 2002 sobre los altos índices del mercurio. Buscan reducir la concentración.

Las baterías, tradicionalmente, forman parte de los hogares. Esas pequeñas cápsulas de energía que se usan para poner a funcionar juguetes, linternas y cámaras fotográficas representan una amenaza para el medio ambiente y para la salud humana, por una mala disposición que se haga al momento de desecharlas.

¿La razón? Entre las sustancias químicas que contienen está el mercurio, considerado por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (Pnuma) como “profundamente tóxico”.

En otras palabras, cada vez que se desecha una batería, estamos contribuyendo con la emisión de mercurio al medio ambiente. Eso sí, las emisiones más significativas provienen del sector industrial, como las actividades mineras.

En 2002, el Pnuma presentó un informe de evaluación mundial del mercurio que alertó a la sociedad conservacionista: “los niveles de mercurio en el ambiente han aumentado considerablemente desde el inicio de la era industrial”, fue la conclusión del organismo internacional sobre el tema.

Desde entonces, se han adelantado iniciativas a nivel global para reducir las emisiones de mercurio. El Pnuma inició una campaña general denominada: “Mercurio Cero”.

¿Qué hacer?

Mientras las instancias gubernamentales definen estrategias en el ámbito local y mundial, en casa se puede empezar a tomar medidas para contribuir con la lucha.

Lo importante es reducir la incidencia y frecuencia de desecho de productos con mercurio, cuenta Jorge Conte, de la Alianza Contaminación Cero.

Conte lidera el programa “Ponte las pilas con las pilas”, que pretende instalar una red de recopiladores en las empresas y sitios públicos en el ámbito nacional para recoger baterías de todo tipo.

Se trata de un programa de reciclaje de baterías, que luego son almacenadas temporalmente y posteriormente serán neutralizadas química y físicamente para ser utilizadas como soporte del concreto en la construcción de aceras, plazas y zócalos, explica Conte.

De esta manera, dice, se elimina cualquier degradación de las baterías.

Para tal propósito, Jorge Conte solicita a las personas recoger las baterías en botellas plásticas y llevarlas el próximo 23 y 24 de abril al Parque Recreativo Omar, donde se estará recogiendo este material.

Recoger las baterías en botellas plásticas tiene doble finalidad: reciclar plástico y las baterías, añade.

Las personas interesadas pueden escribir al correo electrónico [email protected] para conocer más sobre el proyecto.

Pero como la lucha mundial es reducir a cero las emisiones de mercurio, Conte recomienda otras medidas que se pueden hacer en el hogar.

Por ejemplo, usar aparatos con baterías recargables. El costo de la energía contenida en una batería es 500 veces más alto que el de la red eléctrica, señala.

En los centros médicos también se pueden asumir medidas: cambiarse a termómetros digitales y nunca permitir el uso de calzas de amalgama de mercurio o plata.

Un informe de la Autoridad Nacional del Ambiente de diciembre de 2008 señala que el sector comercial y salud son los que generan mayor cantidad de residuos con contenido de mercurio.

PNUMA

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