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sábado, febrero 4, 2023

El uso de plásticos biodegradables gana terreno en Costa Rica

La utilización de plásticos biodegradables gana terreno en Costa Rica menos de tres años después de la introducción de esta tecnología en el mercado, mientras los consumidores adquieren ya envases, bolsas, botellas y hasta vajillas desechables y menos agresivas con el ambiente.

Aunque la proporción de productos biodegradables en la oferta de plásticos en el país es aún menor al 10%, la tendencia es hacia un rápido crecimiento, aseguró hoy a Efe Silvia Vega, gerente general de la empresa Milenio Tres, distribuidora en Centroamérica de la tecnología d2wt, el aditivo que convierte el plástico en material biodegradable.

De acuerdo con Vega, el aumento en el incremento de uso de productos «verdes» que se está experimentando en Costa Rica responde a una tendencia en todo el mundo, mientras en Centroamérica los países con mayor aceptación del llamado plástico oxo, o biodegradable, son El Salvador y Guatemala.

Datos facilitados por la compañía señalan que cada año se producen cerca de 220 millones de toneladas de plástico en el mundo, y que aproximadamente 20 millones de toneladas terminan en ríos y mares.

Además, se estima que el 90% del plástico fabricado desde 1930 aún está en alguna parte del planeta sin desintegrarse.

De acuerdo a cifras de organizaciones ambientalistas internacionales, anualmente mueren cerca de un millón de aves marinas por ingestión de plástico, mientras especies como tortugas y medusas mueren asfixiadas a causa de los desechos de ese material en el mar en todo el planeta.

En Costa Rica, se generan unas 4.500 toneladas de residuos sólidos urbanos cada día, de los que aproximadamente el 30% acaba en los ríos y océanos. La mayor parte son productos de plástico.

Vega indicó que ante esta situación es indispensable informar a la población sobre los efectos del plástico en el ambiente, pues en la medida en que los consumidores demanden más productos menos dañinos, las empresas estarán obligadas a adoptar nuevas tecnologías.

Sin embargo, destacó que hasta ahora, en Costa Rica, compañías de sectores tan diversos como bolsas de basura, comidas rápidas, carnes, lácteos, agua y hasta supermercados, así como escuelas y universidades, han adoptado la tecnología d2wt para sus empaquetados y productos finales.

El costo adicional para producir plástico oxo oscila entre un 5% y un 10%, señaló Vega, pero aclaró que existen formas de reducirlo y que muchas compañías lo han incluido en programas de responsabilidad social empresarial.

«En realidad este costo no es nada comparado con el beneficio para el ambiente de contar con residuos que se van a descomponer en lugar de acumularse por décadas en el planeta», afirmó.

Se estima que una botella de plástico normal tarda 400 años en degradarse, mientras que una de plástico oxo tiene un periodo de desintegración de aproximadamente cuatro años.

Las bolsas plásticas tradicionales, por ejemplo, requieren 100 años para degradarse, en tanto que las de plásticos biodegradables necesitan entre 18 y 24 meses.

La tecnología d2wt se utiliza en más de 90 países y ha sido aprobada y analizada de acuerdo a las normativas internacionales, incluso por la Administración de Drogas y Alimentos de Estados Unidos (FDA).

Este aditivo se agrega en cantidades de un 1% a 3% a la fabricación del plástico tradicional para darle una vida útil al producto.

Una vez concluida esta vida útil, las moléculas del plástico se rompen y oxidan liberando componentes que se reintegran a la naturaleza por medio de agua, dióxido de carbono y biomasa.

PNUMA

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