Las dos universidades más sostenibles

Al reemplazar los viejos sanitarios por unos que ahorran agua, además de renovar las tuberías del sistema de acueducto que recorre el campus central de la Universidad Nacional en Bogotá, las directivas lograron reducir en un 50% el consumo de agua.

Esta iniciativa, que hace parte de toda una política ambiental aprobada el año pasado por el Consejo Superior Universitario, contribuyó a que la “Nacho” ocupara el puesto 73 en el GreenMetric World University Ranking. Se trata de un escalafón impulsado por la Universidad de Indonesia con el objetivo de medir la calidad de las instituciones de educación superior, no sólo a partir de su excelencia académica, sino de su compromiso con la protección del medio ambiente.

Según los resultados revelados el pasado 14 de diciembre, entre las 178 universidades europeas, norteamericanas, asiáticas y latinoamericanas, también se destacó la Universidad Industrial de Santander, que ocupa el puesto 132.

A partir de la información que proveen las mismas instituciones, se ordena el escalafón considerando cinco variables principales: estadísticas verdes, energía y cambio climático, manejo de basuras, aprovechamiento de agua y transporte.

¿Qué hace la Nacional?

Laura Osorio, docente del Instituto de Estudios Ambientales (IDEA) de la Universidad Nacional, cuenta que la idea de formular una política ambiental interna surgió luego de que en 2002 varios investigadores diseñaron un sistema de gestión ambiental para los alcaldes del país. ¿Por qué no hacer lo mismo para la universidad?, se preguntaron entonces.

El resultado de esa reflexión, en la que participaron profesores y estudiantes de todas las sedes, se materializó en una política ambiental y un sistema de gestión ambiental. “Queremos que la universidad constituya un modelo nacional”, dice Osorio.

Ya lo es. Los más de 100 laboratorios dentro del campus cuidan el vertimiento de residuos peligrosos. Se firmó un convenio con recicladores de Bogotá para el manejo del papel y el cartón. Se implementaron planes para el ahorro de energía en alumbrado público y en los edificios se instalaron bombillos ahorradores. La universidad se conectó con el sistema de ciclorrutas de la ciudad y se crearon más parqueaderos de bicicletas. Un análisis del ecosistema del campus estableció que hay unos 8.800 árboles en la sede Bogotá y de ellos 200 necesitan ser talados por estar enfermos. La lista de programas es larga.

UIS más verde

Un proceso similar ha seguido la Universidad Industrial de Santander. Yajaira Combariza, profesora de la Facultad de Química, recuerda que tras un exitoso programa para el manejo de basuras en la universidad, gracias al cual se redujeron en 90% los residuos que la universidad envía al relleno sanitario de la ciudad, nació la idea de diseñar un plan de gestión ambiental más ambicioso.

Nacieron programas de reubicación de materiales, ahorro de agua, eficiencia energética y utilización de reactivos químicos. Hasta una mascota apareció, Babilio, en honor a las babillas que nadan en un pequeño lago de la universidad.

“El movimiento ambiental tiene muchos años en la universidad”, señaló la profesora Combariza, “es una historia en la que han participado muchos profesores, docentes y directivos”.

http://www.elespectador.com/ – PNUMA – ECOticias.com

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