Estados Unidos lanza 2.000 ratas con paracetamol para frenar serpientes invasoras y proteger bosques, fauna y la red eléctrica

Publicado el: 9 de enero de 2026 a las 20:27
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Serpiente arbórea marrón en Guam devorando una rata usada como cebo con paracetamol para controlar la especie invasora

La imagen es llamativa. Helicópteros sobrevolando los bosques de Guam y soltando, una a una, ratas muertas atadas a pequeños “paracaídas” de papel que se enredan en las copas de los árboles. Dentro llevan 80 miligramos de paracetamol, una dosis similar a la de un analgésico infantil. Para las serpientes arbóreas marrones que invaden la isla, sin embargo, es letal.

Detrás de esta escena, que estos días vuelve a circular en redes y titulares, hay un problema ambiental y de seguridad muy serio y un programa de control que ya forma parte de la gestión habitual de la fauna invasora en Guam.



Una serpiente que dejó el bosque casi sin aves

La serpiente arbórea marrón (Boiga irregularis) llegó a Guam después de la Segunda Guerra Mundial, probablemente escondida en cargamentos militares. En pocas décadas se extendió por toda la isla y alcanzó densidades nunca vistas para una especie de serpiente, con picos estimados de entre 50 y 100 individuos por hectárea y una población total de entre 1 y 2 millones de ejemplares.

Las consecuencias ecológicas han sido devastadoras. La expansión de la serpiente se acompasó con el colapso de la avifauna forestal. Estudios de largo plazo describen la desaparición local de la mayoría de las aves del bosque de Guam y la extirpación completa de varias especies y subespecies, con efectos en cascada sobre la dispersión de semillas, el control de insectos y la regeneración del bosque.



El impacto no se queda en el monte. Estos ofidios trepan a postes y subestaciones, provocan cortocircuitos y han causado miles de apagones en pocas décadas, con pérdidas económicas de entre 1 y 4 millones de dólares al año por daños y pérdida de productividad. Para quienes viven en un clima tropical húmedo, eso significa aire acondicionado parado, comercios a oscuras y más vulnerabilidad en hospitales y servicios básicos.

Por qué paracetamol y por qué ratas que “llueven” del cielo

Las autoridades estadounidenses llevan años probando herramientas para reducir la abundancia de serpientes en zonas forestales donde las trampas o la captura manual son poco eficaces. Una de las líneas más trabajadas es el uso de cebos muy específicos.

Investigaciones de la unidad de investigación de fauna del Departamento de Agricultura de EE UU (USDA) mostraron que las serpientes de Guam son extremadamente sensibles al paracetamol. Un comprimido de 80 miligramos, insertado en un ratón o una cría de ratón muertos, provoca la muerte de casi todos los ejemplares que lo ingieren.

Para minimizar el riesgo de que el cebo acabe en el suelo y lo consuman otros animales, se diseñó un cartucho biodegradable con el pequeño roedor y la pastilla pegada al abdomen. Al ser expulsado desde el helicóptero, el tubo se abre en el aire, se despliega una cinta de papel que hace de “paracaídas” y el conjunto se engancha en la vegetación donde se mueven las serpientes.

En una de las operaciones más conocidas, en 2013 se lanzaron alrededor de 2 000 roedores sobre una zona de unas 55 hectáreas ligada a la base aérea de Andersen, con una parte equipada con emisores de radio para seguir el movimiento de las serpientes que tomaban el cebo.

Según explicó el biólogo Dan Vice, del USDA, el objetivo es que el cebo sea mortal para la serpiente y a la vez poco peligroso para otros animales de mayor tamaño. El propio programa calcula que un perro o un cerdo tendrían que comer centenares de cebos para sufrir una intoxicación grave y un gato necesitaría varios, algo muy poco probable con las densidades de aplicación empleadas.

Qué dicen los estudios científicos sobre esta técnica

Más allá de la anécdota de las “ratas paracaidistas”, la clave está en si la estrategia funciona y con qué límites. El sistema automatizado de cebos aéreos ha sido probado en parcelas forestales rodeadas por barreras antiserpientes para poder medir bien los resultados. En esos ensayos, los científicos observan reducciones muy fuertes de la actividad y la supervivencia de las serpientes en las zonas tratadas respecto a áreas de referencia cercanas.

Un estudio publicado en 2021, firmado por Shane Siers y colegas, analizó específicamente si la dosis fija de 80 miligramos de paracetamol es suficiente para las serpientes más grandes, que siguen creciendo toda su vida. Sus resultados confirman que esa dosis mata a la inmensa mayoría de los individuos de Guam, pero la eficacia empieza a bajar a partir de unos 200 gramos de masa corporal, cuando aparecen ejemplares excepcionalmente grandes.

El mismo trabajo prueba una configuración alternativa con 160 miligramos de paracetamol en un roedor algo mayor. Los autores concluyen que esa opción sería eficaz prácticamente para todas las hembras y para la mayoría de machos, aunque los individuos gigantes seguirán requiriendo métodos complementarios. En paralelo, otras investigaciones muestran que después de un tratamiento aéreo la abundancia de serpientes se reduce de manera drástica durante meses, pero con el tiempo se observa reinvasión desde zonas no tratadas.

Beneficios, riesgos y el papel de la energía

¿Significa esto que lanzar ratas con paracetamol desde un helicóptero es la solución definitiva? No exactamente.

Los propios científicos insisten en que se trata de una herramienta más dentro de un programa que también incluye trampas, perros detectores, inspección de cargamentos y barreras físicas para evitar que la serpiente llegue a otras islas del Pacífico. Cada aplicación aérea reduce el número de serpientes en un área concreta y, con ello, la presión sobre las pocas aves que quedan, las explotaciones avícolas y una red eléctrica que ya ha sufrido miles de apagones por culpa de estos reptiles.

El uso de un analgésico humano como tóxico puede resultar chocante, pero responde a una idea sencilla. Se busca una sustancia muy efectiva para el objetivo principal, que se degrade con rapidez y que tenga un margen de seguridad amplio para otros vertebrados, incluidos los humanos, siempre que se maneje de forma controlada. Aun así, la técnica se sigue ajustando para limitar al máximo el acceso de especies no objetivo y para combinarla con acciones de restauración ecológica.

En el fondo, Guam se enfrenta a una pregunta que veremos cada vez más en otros lugares. Cómo corregir, décadas después, los daños de una especie invasora que llegó en un barco o un avión y que hoy afecta tanto a la biodiversidad como a algo tan cotidiano como encender la luz en casa.

El estudio científico que evalúa las dosis letales de paracetamol para las serpientes arbóreas marrones y propone mejoras del sistema de cebos aéreos ha sido publicado en la revista Management of Biological Invasions y puede consultarse en Evaluating lethal toxicant doses for the largest individuals of an invasive vertebrate predator with indeterminate growth.

Imagen autor

Adrián Villellas

Adrián Villellas es ingeniero informático y emprendedor en marketing digital y ad tech. Ha liderado proyectos de analítica, publicidad sostenible y nuevas soluciones de audiencia. Colabora además en iniciativas científicas ligadas a la astronomía y la observación espacial. Publica en medios de ciencia, tecnología y medioambiente, donde acerca temas complejos y avances innovadores a un público amplio.

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