Mujeres de Sarayaku recuperan la selva con más de 200.000 plantas reforestadas

Publicado el: 2 de enero de 2026 a las 08:45
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Mujeres de Sarayaku recolectan semillas para reforestar la Amazonía

Mujeres de sarayaku: reforestación Amazonia Ecuador. Para finales de 2025, las mujeres de la comunidad indígena de Sarayaku, en la Amazonía ecuatoriana, habían recolectado más de 250.000 semillas y germinado y plantado con éxito más de 200.000 especímenes. Esta iniciativa de reforestación busca restaurar especies maderables, medicinales, frutales y ornamentales esenciales para la vida comunitaria y la resiliencia forestal.

Iniciada a finales de 2023, la iniciativa se basa en la restauración ecológica selectiva, en lugar de la reforestación a gran escala. Su objetivo es recuperar especies vegetales que el cambio climático, las inundaciones y los cambios en los medios de vida tradicionales han ido desplazando gradualmente de las zonas de cultivo y los asentamientos.



El proyecto opera en el territorio de 144.000 hectáreas de Sarayaku, en la provincia de Pastaza, y está financiado por WECAN a través del Colectivo de Mujeres de la Amazonía, con el apoyo de la Fundación Jallinga.

Mujeres de Sarayaku impulsan una reforestación selectiva en la Amazonía

Las mujeres del pueblo indígena han recolectado más de 250.000 semillas y sembrado especies medicinales, frutales y maderables para restaurar la selva y reforzar la autosuficiencia comunitaria.

Al cierre de 2025, las mujeres del pueblo originario de Sarayaku, en el corazón de la Amazonía ecuatoriana, han recolectado más de 250.000 semillas y logrado la germinación y siembra de más de 200.000 plantas, en un trabajo de reforestación que busca devolver a la selva especies maderables, medicinales, frutales y ornamentales esenciales para la vida comunitaria.



El proyecto, impulsado desde finales de 2023, parte de la idea de que Sarayaku no necesita una reforestación masiva, sino una restauración selectiva que recupere plantas que el cambio climático, las inundaciones y los cambios en los modos de vida han ido alejando de las chakras (espacios de cultivo) y de los espacios cercanos a las comunidades.

«Nos dimos cuenta de que muchas plantas estaban cada vez más lejos, sobre todo las medicinales y las que usamos para la construcción tradicional», explica la coordinadora del programa, Sabine Bouchat, quien subraya que la pandemia de covid-19 evidenció la urgencia de tener esos recursos más cerca del pueblo.

Restaurar la selva desde el conocimiento ancestral

La iniciativa, financiada por la organización estadounidense WECAN a través del Colectivo de Mujeres Amazónicas, con apoyo de la Fundación Jallinga, se desarrolla en el territorio de Sarayaku, que abarca unas 144.000 hectáreas en la provincia amazónica de Pastaza.

Cada dos meses, grupos rotatorios de mujeres se internan en la selva para recolectar semillas, cuidar los viveros y sembrar nuevas plantas.

El trabajo se combina con formación en abonos, gestión de semillas y conservación, de modo que el conocimiento se comparte y se multiplica dentro de la comunidad. Uno de los avances más visibles es la recuperación del ‘wayuri’, una planta clave para los techos de las viviendas tradicionales.

Plantas medicinales y soberanía territorial

Antes, sus hojas debían buscarse a varias horas de distancia. Hoy, en cambio, decenas de miles de plantas crecen ya dentro del territorio como una inversión pensada para los hijos y los nietos.

Además, el proyecto también ha dado prioridad a la siembra de plantas frutales silvestres en caminos comunitarios y escuelas, y la recuperación de plantas medicinales que durante años fueron relegadas a zonas cada vez más profundas de la selva.

Durante 2025, el esfuerzo se ha centrado primero en asegurar que las plantas sembradas sobrevivieran, antes de retomar la recolección de nuevas semillas en el último trimestre del año, con la mirada puesta en ampliar la siembra en 2026.

Un proyecto a largo plazo para las próximas generaciones

Bouchat insiste en que se trata de un proceso de largo aliento, con una proyección de entre cuatro y seis años, porque «no se puede reparar en poco tiempo el daño acumulado durante décadas».

Más allá de las cifras, el proyecto reafirma el compromiso de Sarayaku con la protección, recuperación y sostenibilidad del territorio amazónico, y el papel central de las mujeres en la defensa de la selva a través del trabajo comunitario y el conocimiento ancestral.

El trabajo de campo se combina con capacitación en compostaje, gestión de semillas y conservación, garantizando así el intercambio y fortalecimiento de conocimientos dentro de la comunidad. Uno de los logros más visibles ha sido la recuperación de la planta wayuri.

La iniciativa también ha priorizado la plantación de árboles frutales silvestres a lo largo de senderos comunitarios y escuelas, y la restauración de plantas medicinales que antes se limitaban a zonas forestales remotas. Seguir leyendo en ECOticias.com / EFE

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