La falta de evaluación ambiental deja el plan eólico en una «fragilidad jurídica preocupante»

El profesor de la Universidad de Cantabria y ex consejero de Medio Ambiente José Luis Gil advirtió hoy de la «gran equivocación» que ha cometido el Gobierno regional al no someter su proyecto de desarrollo eólico a una evaluación ambiental estratégica, ya que la falta de esa evaluación «sitúa a este plan en una posición de fragilidad jurídica preocupante».

«Lo peor que podría suceder es que los tribunales rechacen ese plan», porque «eso supondría una demora de esas posibles inversiones beneficiosas para la región», afirmó Gil en una entrevista en RNE recogida por Europa Press.

   Además, consideró que «en este momento es difícil políticamente sostener que un plan de esa magnitud y con esa importancia no haya sido sometido» a ese proceso de evaluación.

   En su opinión, el Gobierno también se equivoca al «exagerar los beneficios» del desarrollo eólico. Según dijo, él es partidario de las energías renovables y entre ellas de la eólica, que «suponen una oportunidad» para Cantabria y son «necesarias» dentro la política global frente al calentamiento del planeta. Pero opinó que hablar de «decenas de miles de puestos de trabajo es poco serio» y recalcó que «exagerar las cosas nunca conduce a nada bueno».

   Frente a los que defienden el desarrollo eólico alegando que la alternativa habrían sido las tres centrales de ciclo combinado proyectadas en la comarca del Besaya, Gil recalcó que ambas cosas son «complementarias». De hecho, lamentó que con «frecuencia» se comete el «error» de presentar ambas fuentes de energía como «contrapuestas o excluyentes».

   Por el contrario, explicó que en una planificación energética «seria» es necesaria una contribución de las energías renovables y otra de las fuentes convencionales. Así, resaltó que en el caso cántabro «habría sido muy conveniente» una de las centrales de ciclo combinado y, además, «sin un impacto ambiental local significativo».

SENTENCIAS DE DERRIBO

   Por lo que respecta al problema de las sentencias de derribo, aseguró que la situación es «penosa», por los afectados y «por lo que supone de deterioro de la imagen política». Y él reconoce que habrá tenido «una parte de corresponsabilidad», aunque nunca tuvo competencias urbanísticas directas, sino complementarias de medio ambiente.

   A su juicio, el problema de los derribos tiene su origen en una interpretación «muy laxa» de la legislación urbanística en algunas ocasiones, «que llevó a hacer actuaciones irregulares»; pero también en «la propia ambigüedad» de la Ley del Suelo en lo que se refiere a los aspectos ambientales.

   Según dijo, durante el Gobierno de la coalición PP-PRC se intentó «corregir» esa situación a través de la aprobación del POL, para que no se repitieran más situaciones de este tipo, pero el plan suscitó «muchísimo rechazo, precisamente porque se le consideraba excesivamente proteccionista».

   Además, lamentó que el Partido Popular sufrió una «traición» de los regionalistas, que aprobaron el plan en Consejo de Gobierno y después no lo apoyaron en Parlamento, «algo inconcebible políticamente».

   En consecuencia, el plan decayó y eso, en opinión de Gil, «demoró las soluciones». Ahora, aunque ya hay plan, «se viene arrastrando» el problema de no haber fijado antes dónde se podía construir y dónde no, comentó el ex consejero.

   En el ámbito jurídico, explicó que no se atreve a pronunciarse sobre la posibilidad de llegar entre los denunciantes y demás implicados a algún acuerdo «que no supusiera un gran perjuicio para los que son testigos de piedra, los propietarios de las viviendas».

RELACIONES CON EL PRC

   A pesar de la «traición» del PRC en torno al POL, Gil no es tajante sobre lo que pueda suceder en el futuro en las relaciones entre ambos partidos.

   Según dijo, el actual presidente cántabro, el regionalista Miguel Ángel Revilla, ha dicho que «sería imposible» reeditar el pacto dadas las críticas que ha recibido del líder ‘popular’, Ignacio Diego. «Pero si fuera por esa razón, tampoco habría sido posible que el PRC gobernase con el PSOE, porque yo he escuchado los comentarios del presidente respecto del PSOE. Yo creo que estas cosas tienen clara vuelta», sentenció Gil.

   De todas maneras, lo que desea el ex consejero es que el PP gobierne con una mayoría absoluta, aunque también caben las opciones de los pactos o incluso un gobierno en minoría, como ya hizo en otra ocasión.

   Sobre los candidatos para estar al frente de ese gobierno ‘popular’ que desea, y optando entre el presidente del PP, Ignacio Diego, y el alcalde de Santander, Íñigo de la Serna, aseguró que ve como presidente de Cantabria a Ignacio Diego, y confió en que sea «muy pronto».

POLÍTICA AMBIENTAL

   Al margen de estos asuntos, el ex consejero, que ahora imparte la docencia en el Instituto de Hidráulica Ambiental y es además consultor a tiempo parcial del Banco Mundial, habló también sobre la política ambiental de Cantabria que, a su juicio, va «por el buen camino».

   Según apuntó, las políticas ambientales «tienen que tener una continuidad» y los planes los comienza un gobierno, los prosigue otro y los puede finalizar otro. También señaló que cada época tiene sus prioridades y, en la suya, fue la ejecución de infraestructuras de saneamiento y la «convergencia» con Europa en términos ambientales, en lo que Cantabria fue «modélica».

   Superada esa fase, explicó que se pueden abordar otras políticas preventivas y de participación. «Es una labor de continuidad en la que hay que arrimar el hombro todo el mundo, y yo creo que vamos por el buena camino», agregó el ex consejero, quien sin embargo lamentó que sus sucesores no le han llamado «jamás» para comentarle o consultarle, algo que es «tremendamente habitual» en «cualquier país con una cultura democrática sólida».

   En cambio, señaló que lo que han hecho en ocasiones sus sucesores es «criticar algunos de los proyectos anteriores con actitudes que rayan el infantilismo» y con cuestiones «a veces absurdas».

EL PAPEL DE ARCA

   Pero Gil también ha tenido que recibir críticas de otros sectores, por ejemplo, de la asociación ecologista ARCA, una organización que, a su juicio, «ha jugado y juega un papel importante y necesario» y a la que le corresponde hacer de ‘Pepito Grillo’.

   De hecho, aunque en su experiencia personal piensa que la asociación no fue «justa» con él, el ex consejero no duda en reconocer que en casos como el del Parque Natural de Oyambre, de no haber sido por la asociación, «probablemente» se hubiera cometido «un desatino».

   De todas maneras, recordó que al llegar al cargo esperaba encontrar en este tipo de asociaciones un «apoyo» para «hacer valer» la política ambiental y, en su lugar, las críticas de ARCA «lo que hacían era entorpecer» esa labor y en algún caso llegaron a focalizarse en aspectos personales.

   Ese desencuentro con ARCA fue «quizá» lo «más decepcionante» a nivel personal durante su trayectoria al frente del medio ambiente cántabro, pero «a nivel de tensión» recordó que hubo problemas «muy graves», como el del Prestige.

CAMBIO CLIMÁTICO

   Por último, preguntado por el cambio climático, señaló que es una «realidad» y explicó que las medidas para reducir los gases de efecto invernadero tienen otras ventajas además de las relacionadas directamente con su objetivo.

   No obstante, le preocupa que «las modas a veces tapan otro tipo de problemas» y le da miedo que «se focalice mucho la atención» en el cambio climático y «se desvíe la mirada de otros problemas muy cotidianos y tan sencillos como llevar agua a la gente» en países donde aún se carece de ese suministro básico y cuya solución «no requiere grandes alardes científicos ni económicos».

 

ECOticias.com – ep

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