Vestas busca terreno en Italia y Turquía para instalar el prototipo eólico de última generación que iba a instalar en Cantabria

La multinacional danesa, a punto de tirar la toalla ante la falta de permiso de obra en Cantabria tras 12 meses de trámites burocráticos. No es un farol. La multinacional Vestas está harta de esperar y de trámites burocráticos para obtener los permisos de obra que le permitan instalar en monte Cotío de Celada-Marlantes (Campoo de Enmedio) su prototipo V-122 (un aerogenerador eólico con un mástil de 94 metros de altura y con un rotor de 112 metros de diámetro) en el que invertirá 4 millones de euros. Tras doce meses de trámites en Cantabria, la empresa danesa ha enviado personal a Italia y Turquía con la misión de buscar emplazamientos para su torre.

La última piedra en el camino ha sido la falta de aprobación del informe arqueológico de la zona, rica en yacimientos, por parte de la Conjería de Cultura. El documento, elaborado por la empresa Gaem, exhaustivo y detallado, para el cual fueron necesarias casi un centenar de catas, indica que todos los yacimientos de la zona están «fuera del ámbito de afección» de las obras proyectadas, aunque éstas sí interfieren en alguno de los entornos de protección.

Aquí está el punto débil de esta operación: el camino por el que debe pasar el aerogenerador camino de la cúspide de monte Cotío, coincide a lo largo de unos 220 metros con el entorno de protección del Castro de Las Rabas, un asentamiento de las guerras cántabras declarado Bien de Interés Cultural, con la categoría de yacimiento arqueológico.

De forma extraoficial, la Consejería de Cultura propone a Vestas como alternativa la modificación del trayecto de la pista, con una desviación de un kilómetro, para rodear el área de protección. Pero esta opción, según fuentes de Vestas, supondría «un retraso mayor, de muchos meses».

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Lo cierto es que el tiempo corre en contra de que el proyecto se llegue a desarrollar finalmente en Cantabria, ya que la torre debería de estar en funcionamiento para finales de junio y así poder empezar a comercializar el aerogenerador en noviembre. Este planteamiento ya es algo imposible. La fecha máxima sería agosto, ya que prototipo debe estar funcionando tres o cuatro meses para extraer la información precisa, y así poder comercializarlo antes de que termine el año.

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