Fumata Blanca

Antes de entrar a reflexionar sobre el acuerdo alcanzado con el Ministerio no quiero dejar pasar la oportunidad para referirme a dos recientes hitos de especial importancia y simbología para nuestro sector. En primer lugar quiero felicitar a Abengoa Solar por el anuncio hecho por el Presidente Obama sobre la aprobación de una elevada garantía federal que permitirá el inicio en breve de la construcción en Arizona de una planta de 250 MW. También quiero felicitar a SAMCA por la conexión a la red de su planta de la Florida con la que se supera la capacidad instalada de EE.UU y nos convierte en el país con mayor potencia en operación de todo el mundo.

Pues sí. Después de muchas reuniones con el Ministerio, entre nosotros y de sensaciones diversas (desesperanza, expectativas, etc.) hemos llegado a un acuerdo con el equipo ministerial que parece puede dar una cierta estabilidad al sector solar termoeléctrico; al menos hasta 2013. No quiero darlo por hecho hasta que el acuerdo tome la consistencia necesaria en el Boletín Oficial del Estado, porque, en realidad, no lo veo todo lo claro que sería de desear.

Una vez hecha esa primera reflexión de urgencia, me apetece hacer un repaso a la situación y tratar de mirar hacia adelante, aunque solo sea como pensamiento deseoso.

¿Por qué llegamos a este atolladero?

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Todo este proceso se inicia realmente con la Ley 54/97 del Sector Eléctrico, allá por finales del 1997 con la creación del Régimen Especial en el que, con buenas razones, se da un trato especial a la generación de electricidad con energías renovables y cogeneración. Lamentablemente, los Reales Decretos que la han ido desarrollando, aunque han permitido un importante volumen de potencia instalada, han sido un cúmulo de improvisaciones –bien intencionadas casi siempre- en lo tocante a las energías renovables –también en cogeneración- pero ancladas en la falta de conocimiento preciso del funcionamiento de las tecnologías y de sus entornos económicos, empresariales y sociales. Ahora nos encontramos –puede que también el equipo ministerial- con un auténtico galimatías, con varios problemas de base. Solo destacaré dos:

Que las grandes empresas eléctricas y gasistas notan como disminuyen sus ventas y se sienten “agredidas” por las renovables. Para colmo eso ocurre en un contexto económico de disminución del consumo. Y reaccionan, claro, en defensa de sus “derechos” ¿adquiridos? e intereses.

Un fuerte déficit tarifario, originado realmente por el hecho de que los precios de la electricidad –que se arrastra desde hace algún tiempo- no han seguido la pauta de aumento que sería la normal; y en el mismo contexto de crisis económica eso da lugar a una psicosis colectiva alentada por una prensa ignorante y gritona que solo jalea el escándalo irresponsable y, tal vez, interesadamente. Las culpas, por supuesto, de las renovables.

La retroactividad generaría más problemas

En esta situación el equipo del Ministerio quiere –con buena lógica- resolver el problema. Hace sus cálculos y observa que la solución más sencilla sería disminuir las cantidades que perciben las renovables, incluso planteando la retroactividad de algunas medidas. A lo importante no se atreven porque es impopular y, a lo peor, ni siquiera los dejan.

Pero cuando se ponen a ello observan dos circunstancias básicas difíciles de resolver:

Que los inversores –grandes, pequeños y medianos- se resisten a ceder sus derechos adquiridos de acuerdo a la legislación vigente cuando efectuaron sus inversiones. Cualquier medida retroactiva, además de no ser admisible, generaría una imagen de inseguridad jurídica para nuestro país que tendría efectos en otros sectores de la economía.

Que las repercusiones políticas –incluidas las del empleo- son muy graves. ¿Nos imaginamos lo que pensará un pequeño inversor –yo mismo- que ha dedicado sus ahorros a una instalación fotovoltaica con unas determinadas expectativas de amortización de su inversión y siguiendo las leyes con graves dificultades administrativas –sortear a tres administraciones con todas sus trabas- le dicen ahora que les rebajan sus ingresos después de haber hecho el desembolso de dinero que fue necesario en su día. Seguro que no volverán a votar al partido en el gobierno y seguro que los dirigentes de ese partido lo saben. No digamos los miles de trabajadores que se quedan en paro por esa causa.

¿Qué hacer?

Parece lógico que lo que intenta el Ministro y su equipo es lograr un consenso de todos los implicados. Y creo que lo va logrando. Desde luego con nuestro sector lo ha logrado gracias a la generosidad de nuestras empresas que han cedido en muchas de las lógicas expectativas de negocio en las que se habían involucrado. No ha sido fácil pero ¡ahí está el acuerdo! Parece ser que también con la eólica. Pero, mucho me temo que con la fotovoltaica no va a ser fácil.El intento de pacto por la energía con el PP es otra importante parte del consenso imprescindible.

En fin, ya veremos si lo consigue. Desde luego, nosotros apostamos para que lo logre. Y hemos obrado en consecuencia. Ahora se necesita que el Gobierno vaya más allá de intereses particulares y que consiga ordenar el desbarajuste actual del sistema eléctrico.
Suponiendo que se supere este bache que creo coyuntural, habrá que ir pensando en el 2014, 2020, 2030, y más allá. Mi percepción personal es compleja pero está avalada por haber estado en muchas de las reflexiones que se han intentado. No es el momento ni el lugar para especificar esas sensaciones.

Solo cabe dejar claras otro par de cuestiones al respecto:

El proceso de sustitución de la forma de generar electricidad pasando de las fuentes contaminantes, centralizadas y externas a fuentes limpias, distribuidas y autóctonas no se puede parar y ni siquiera es inteligente frenarlo. Y todos tienen que tomar nota y asumirlo.
No basta con sustituir unas formas de energías primarias por otras. Es necesario contar con la complicidad de todos para cambiar el paradigma energético en profundidad. No queda otro remedio. No se puede seguir derrochando las energías intermedias (electricidad y combustibles) como si no pasara nada.

En fin, creo sinceramente que con este proceso de intercambio de opiniones con el gobierno desde las asociaciones y las empresas, hemos iniciado un cambio de enfoque de los problemas del sistema eléctrico. El de los combustibles es otro asunto; más grave si cabe.

Valeriano Ruiz Hernández
Presidente de Protermosolar

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