La innovación de Polonia para generar energía barata en las alturas de la ciudad: «El viento en las azoteas es un recurso desperdiciado que ahora podemos aprovechar»

Publicado el: 20 de febrero de 2026 a las 12:32
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Equipo GUST de la Universidad de Lodz con el premio ISWTC 2023 por su microturbina eólica urbana.

En plena resaca de la crisis energética y con la factura de la luz todavía muy por encima de lo que muchos hogares pueden asumir, un grupo de estudiantes polacos trabaja en algo muy concreto y muy doméstico para aprovechar la energía. Un pequeño aerogenerador que cabe en el tejado de un bloque de pisos, fabricado con fibras de lino y pensado para que una comunidad de vecinos pueda generar parte de su propia electricidad.

Detrás de esta idea está el equipo GUST, siglas en inglés de Generative Urban Small Turbine, un proyecto estudiantil de la Universidad Tecnológica de Lodz que lleva casi una década refinando prototipos de microturbinas para uso residencial. Su último diseño ha recibido el primer premio en la categoría de sostenibilidad del International Small Wind Turbine Contest, gracias a una combinación poco habitual de materiales locales, biocomposites de lino y un análisis detallado del ciclo de vida de la máquina.



Un “molino de bolsillo” para edificios de viviendas

La turbina de GUST es de tamaño reducido y está pensada para instalarse en viviendas unifamiliares o en las azoteas de edificios de apartamentos, de manera que pueda alimentar consumos comunes como iluminación, ascensor o garaje.

El sistema incorpora un algoritmo que ajusta automáticamente el ángulo de las palas para sacar el máximo partido de cada racha de viento. Esta tecnología de control ya se utiliza en grandes parques eólicos, pero hasta ahora apenas había llegado a los pequeños aerogeneradores domésticos. Las pruebas en túnel de viento confirman que la turbina se comporta de forma estable incluso con rachas de más de 12 metros por segundo, algo clave si pensamos en tejados expuestos.



Además de compacta, el equipo insiste en que es silenciosa. Uno de los estudiantes, Kacper Balcerak, resume así la idea en el reportaje original en Polonia, traducido al castellano de forma libre. Explica que la turbina es más pequeña, que el ruido es menor y que no interfiere con la vida diaria de los vecinos. Para cualquiera que haya intentado dormir con el zumbido constante de un aparato en la ventana, ese detalle no es menor.

Lino en lugar de fibra de carbono

La otra gran novedad está en las palas. En vez de usar fibra de vidrio o de carbono, materiales muy resistentes pero casi imposibles de reciclar, el equipo apuesta por un biocomposite basado en fibras de lino, un cultivo tradicional en Polonia. Tanto la universidad como varios medios locales destacan que esta elección reduce la huella de carbono de la máquina y permite que, al final de su vida útil, el material se degrade de forma similar a la madera, sin dejar un residuo problemático durante décadas.

Los propios estudiantes cuentan que han probado otras opciones de residuos, desde cáscaras de frutos secos hasta posos de café, pero que el lino ofrece un equilibrio razonable entre resistencia mecánica, peso y disponibilidad local. No es solo una cuestión “verde”. Usar materias primas locales también abarata logística y reduce emisiones asociadas al transporte.

En paralelo, investigadores europeos llevan años explorando materiales alternativos para las palas, precisamente para evitar el problema de los compuestos tradicionales que casi no se pueden reciclar y acaban en vertederos o enterrados. En esa línea encaja el trabajo de GUST con fibras naturales como el lino.

¿De verdad baja la factura de la luz?

La pregunta clave es obvia. ¿Todo esto se nota en el bolsillo de un hogar medio europeo?

Aquí entra en juego el contexto. Tras los picos de 2022, el precio medio de la electricidad para hogares en la Unión Europea sigue claramente por encima de los niveles previos a la crisis. Los datos de Eurostat hablan de alrededor de 28 a 29 euros por cada 100 kilovatios hora en 2023 y 2024, un rango que, aunque se ha estabilizado, sigue siendo elevado para muchas familias.

Con este escenario, las cuentas de la microturbina cambian. El ingeniero Michał Lipian explica en la prensa polaca que hace unos años se hablaba de plazos de amortización de más de diez años para un equipo de este tipo. Con la subida reciente de la electricidad, sus cálculos sitúan el retorno de la inversión en torno a seis o siete años, siempre que el emplazamiento tenga buen recurso de viento.

Hay que añadir un matiz importante. El propio equipo insiste en que la turbina funciona mejor combinada con placas solares. Cuando sopla poco viento, la fotovoltaica sostiene la producción y, cuando arrecia el viento, el aerogenerador toma el relevo. Es decir, no se trata de sustituir una tecnología por otra, sino de sumar recursos para suavizar la factura a final de mes.

El reto del viento urbano

No todo es tan sencillo como poner un “molino de lino” en cada tejado. Los estudios sobre pequeñas turbinas en ciudad recuerdan que el viento en entornos urbanos suele ser más lento y mucho más turbulento, lo que reduce el rendimiento y somete a las palas a esfuerzos extra.

En la práctica, esto significa que cada proyecto necesita un buen estudio previo del viento real en el edificio, no solo un dato promedio en un mapa. De lo contrario, el riesgo es instalar equipos caros que produzcan mucho menos de lo esperado.

Aun así, el trabajo de GUST muestra que hay margen de mejora si se combinan un buen diseño aerodinámico, control inteligente del ángulo de las palas y materiales más sostenibles. No es la solución mágica al problema de la energía en las ciudades, pero sí un intento serio de acercar la eólica al día a día de los hogares.

Mientras los estudiantes negocian con empresas interesadas en la tecnología, el proyecto sigue en fase de prototipo. Falta saber cuántas de estas turbinas de lino llegarán realmente al mercado y a qué precio. Pero el hecho de que ya existan diseños probados, con análisis de ciclo de vida y premios internacionales detrás, indica que la microeólica residencial empieza a tomarse en serio.

La nota de prensa oficial sobre el proyecto GUST y su última turbina con biocomposite de lino ha sido publicada en la página de la Lodz University of Technology.

Imagen autor

Adrián Villellas

Adrián Villellas es ingeniero informático y emprendedor en marketing digital y ad tech. Ha liderado proyectos de analítica, publicidad sostenible y nuevas soluciones de audiencia. Colabora además en iniciativas científicas ligadas a la astronomía y la observación espacial. Publica en medios de ciencia, tecnología y medioambiente, donde acerca temas complejos y avances innovadores a un público amplio.

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