Desarrollan mallas biodegradables para restaurar praderas marinas en España dentro del proyecto Marviva, una iniciativa impulsada por Aimplas y la Universidad de Cádiz con apoyo de la Fundación Biodiversidad y fondos europeos Feder. La meta es revertir uno de los mayores desafíos ambientales de los mares: la pérdida acelerada de ecosistemas costeros vegetados.
Estas nuevas estructuras, fabricadas con biopolímeros avanzados, permitirán repoblar fanerógamas marinas sin introducir residuos persistentes en el entorno. Además de capturar carbono azul, las praderas restauradas protegerán el litoral, fortalecerán las pesquerías y reducirán la presencia de patógenos en el agua.
Las praderas submarinas —especialmente las presentes en el Mar Mediterráneo— desempeñan un papel crucial en la captura de dióxido de carbono, la oxigenación del agua y la protección del litoral frente a la erosión.
Sin embargo, en las últimas décadas han sufrido un fuerte retroceso por el fondeo incontrolado de embarcaciones, la contaminación, el aumento de la temperatura del agua y las obras costeras.
Desarrollan mallas biodegradables para restaurar praderas marinas en España y mitigar el cambio climático
El proyecto Marviva impulsa biopolímeros avanzados para recuperar ecosistemas costeros, reforzar pesquerías y reducir patógenos en el agua.
El Instituto Tecnológico del Plástico Aimplas y la Universidad de Cádiz colaboran en un proyecto destinado a desarrollar mallas biodegradables para restaurar praderas marinas, reforzar la protección del litoral, mejorar la productividad de las pesquerías locales y reducir la presencia de patógenos en el agua.
Esta iniciativa, denominada Marviva, cuenta con el apoyo de la Fundación Biodiversidad del Ministerio para la Transición Ecológica y la cofinanciación de los fondos Feder y busca potenciar la mitigación del cambio climático mediante el carbono azul, alineada con el Reglamento Europeo sobre Restauración de la Naturaleza y el Pacto Verde Europeo.
El estudio parte del hecho de que el deterioro de los ecosistemas costeros vegetados representa uno de los desafíos ambientales más críticos para la salud de nuestros mares, informa Aimplas en un comunicado.
Biopolímeros que sustituyen materiales plásticos persistentes
Para revertir esta situación, el proyecto Marviva trabaja en el desarrollo de una infraestructura innovadora basada en biopolímeros diseñada para la restauración efectiva de praderas marinas.
Esta solución permite la repoblación de especies de angiospermas —también llamadas fanerógamas o pastos marinos— mediante estructuras que garantizan una biodegradación controlada y conforme a los criterios regulatorios europeos.
A diferencia de los métodos de restauración convencionales, que a menudo presentan bajas tasas de éxito o introducen materiales persistentes, Marviva apuesta por mallas biodegradables adaptadas a las diversas especies existentes en España, incluyendo el uso de plantas adultas, esquejes y semillas.
Estas estructuras cumplen con criterios de biodegradabilidad tanto en suelo como en medio acuático, de acuerdo con el Reglamento Delegado (UE) 2024/2770.
«Con el proyecto Marviva estamos dando un paso importante hacia la aplicación real de biopolímeros avanzados en la restauración ecológica marina«, explica Raúl Araque, investigador en Desarrollo de Materiales Sostenibles en Agricultura y Acuicultura en Aimplas.
Araque indica asimismo que el objetivo es que estas mallas puedan validarse en entornos naturales tras su fase de cultivo controlado, lo que permitirá garantizar su funcionalidad estructural y su inocuidad ambiental en condiciones oceánicas reales.
Carbono azul como aliado frente a la crisis climática
Las praderas marinas son responsables de enterrar en torno al 50 % del carbono en sedimentos costeros, actúan además como zonas de cría para especies de interés comercial y reducen la carga de patógenos en el agua.
«Su pérdida acelerada compromete la estabilidad de los sedimentos litorales y la productividad de las pesquerías locales. Estas soluciones de eco-innovación evitan la degradación de los servicios costeros y reducen la ingesta accidental de plásticos por la fauna marina», señalan desde el consorcio que lleva a cabo el estudio.
El proyecto integra una metodología que abarca desde la selección de especies y la elección de biopolímeros hasta la obtención de pruebas de concepto.
Validación en esteros de la Universidad de Cádiz
Las praderas marinas son responsables de enterrar en torno al 50 % del carbono en sedimentos costeros, actúan además como zonas de cría para especies de interés comercial y reducen la carga de patógenos en el agua.
Un aspecto diferencial es la validación en condiciones controladas en los esteros de la Universidad de Cádiz, para posteriormente desarrollar prototipos y testarlos en entornos naturales mediante estudios comparativos con metodologías actuales.
Además de la infraestructura física, Marviva generará mapas a nivel nacional y una guía de restauración técnica para facilitar la implementación de estas metodologías en futuros proyectos de conservación y gestión del litoral, garantizando la divulgación de los resultados en ámbitos científicos y sociales.
El proyecto une la capacidad tecnológica de Aimplas en el desarrollo de materiales plásticos sostenibles con la experiencia científica de la Universidad de Cádiz en restauración ecológica.
Juntos buscan consolidar una línea de restauración que elimine los residuos plásticos de las intervenciones ambientales y demuestre que la tecnología biopolimérica es una herramienta clave para la salud de los océanos.
Los expertos destacan que la recuperación de praderas marinas será una herramienta clave en la lucha contra el cambio climático y en la protección de los ecosistemas costeros, aunque advierten de que debe ir acompañada de políticas de prevención, control del fondeo y mejora de la calidad del agua para garantizar su éxito a largo plazo. Seguir leyendo en RESIDUOS / RECICLAJE.





















