La Junta de Andalucía recupera cinco especies de flora en peligro en Sierra Nevada y La Sagra mediante un ambicioso plan de plantaciones y refuerzo poblacional en las altas montañas andaluzas. Las actuaciones se han desarrollado en enclaves estratégicos como Castril, Baza y Sierra de María.
Entre las especies protegidas figuran el tabaco de pastor, la viniebla pelosa —la más amenazada de Andalucía—, el espino cerval, la amapola del Mulhacén y la cineraria de Sierra Nevada. Con nuevas poblaciones valladas, bancos de semillas y cientos de plantones, el objetivo es frenar su desaparición definitiva.
Los trabajos han incluido la recolección de semillas, su conservación en bancos genéticos, la reproducción en viveros especializados y la posterior reintroducción controlada en su hábitat natural.
Paralelamente, los técnicos han llevado a cabo estudios de suelo, seguimiento de la evolución de las poblaciones y acciones para reducir amenazas como el pisoteo, el pastoreo intensivo o la competencia de especies invasoras.
La Junta recupera cinco especies de flora en peligro en Sierra Nevada y La Sagra con refuerzos estratégicos
El plan andaluz actúa en altas cumbres de Granada y Almería con 437 nuevas plantaciones para frenar la desaparición de especies únicas
La Junta de Andalucía impulsa la recuperación de cinco especies de flora en peligro con un plan en altas montañas que incluye plantaciones y refuerzos de las poblaciones en espacios como Sierra Nevada, Castril y La Sagra, en Granada, y Sierra de María, en Almería.
El Plan de Recuperación y Conservación de Especies de Altas Cumbres de Andalucía, dependiente de la Consejería de Sostenibilidad y Medio Ambiente, ha ejecutado durante este otoño un programa de recuperación centrado en cinco especies de flora amenazada de las montañas andaluzas.
Plantaciones masivas para salvar poblaciones críticas
Estas actuaciones han incluido numerosas plantaciones destinadas a reforzar las pequeñas poblaciones con las que cuentan actualmente especies como el tabaco de pastor (Atropa baetica), una rara planta ibérica y del norte de Marruecos, catalogada en peligro de extinción, de la que se conocen muy pocos ejemplares.
La Junta ha plantado 343 nuevos plantones entre la Sierra de María y las sierras de Baza y La Sagra.
Por otro lado, las sierras de Castril y La Sagra cuentan con refuerzos de la viniebla pelosa, una especie endémica localizada entre las provincias de Jaén y Granada que es la especie de flora más amenazada de las montañas de Andalucía, con apenas 258 ejemplares conocidos.
Ante los graves riesgos de extinción que presenta, se ha creado una nueva población protegida mediante vallado, con la plantación de 64 nuevos ejemplares, de la que se espera poder colectar propágulos para futuros programas de refuerzo.
Sierra Nevada protege joyas botánicas únicas
La Junta ha plantado 343 nuevos plantones entre la Sierra de María y las sierras de Baza y La Sagra.
En Sierra Nevada, espacio natural que se extiende por las provincias de Granada y Almería, los trabajos se han centrado en tres especies singulares de este enclave: el espino cerval, la amapola del Mulhacén y la cineraria de Sierra Nevada.
El espino cerval es un árbol de amplia distribución en las montañas de Europa y Asia, pero en Andalucía solo cuenta con una pequeña población de 110 ejemplares en Sierra Nevada, por lo que se han plantado 30 nuevos individuos dotados de protectores individuales para prevenir daños por herbivoría.
Por otro lado, la amapola del Mulhacén es una llamativa flor de color anaranjado que únicamente habita en la alta montaña de los Pirineos y Sierra Nevada, donde hay una población localizada a más de 3.250 metros, y otro en la cima del Veleta, a 3.350 metros de altitud.
Por último, se ha ejecutado una plantación masiva de la cineraria de Sierra Nevada, una planta muy amenazada y exclusiva de este macizo, propia de los cada vez más escasos prados húmedos de Sierra Nevada.
Estas actuaciones se enmarcan en el plan andaluz de recuperación de especies, que cuenta con bancos de semillas para su conservación a largo plazo y suma protecciones como vallados de control de herbivoría y el refuerzo de poblaciones naturales.
La Junta insiste en que el seguimiento científico continuará durante los próximos años para asegurar que la recuperación se consolide y evitar que estas especies vuelvan a situarse al borde de la desaparición. Seguir leyendo en NATURALEZA.



















