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sábado, febrero 4, 2023

Consejero gallego ve «imparable» el concurso eólico, por el que el BNG exige su dimisión y el PSOE, «humildad y rigor»

El consejero de Economía e Industria, Javier Guerra, ha defendido el concurso eólico impulsado por la actual Xunta, que erigió en una suma de «éxitos» que lo hacen «imparable» y, pese a la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Galicia (TSJG) que avala la legalidad del decreto impulsado por el bipartito, ha ratificado que «nada ha cambiado». Enfrente se ha encontrado con el PSdeG, que le ha pedido «humildad y rigor», y el BNG, que le ha instado a dimitir «por dignidad».

Y es que ni el portavoz de los socialistas en el debate, José Luis Méndez Romeu, ni el de los nacionalistas, Henrique Viéitez, han escatimado en críticas. Guerra reafirmó las posiciones de su departamento tras la sentencia del TSJG e insistió en que la aspiración de movilizar una inversión de 6.000 millones de euros y crear 14.000 empleos siguen «vigentes».

   En su intervención, repasó el proceso de adjudicación de los 2.325 megavatios y advirtió de que está asentado «en pilares muy sólidos» como «una ley pionera, la orden y la comisión de seguimiento». Al tiempo, proclamó que el trabajo del equipo que se ha centrado en el concurso «sólo puede objetivamente» calificarse «de ejemplar» y destacó que «todo» se hizo sin intervenir empresas «externas», lo que, a su juicio, da «un plus de garantía».

   Dicho esto, se reafirmó en que las empresas tendrán «que cumplir sin excepción» o se «revocará de inmediato» la adjudicación, antes de proclamar que, aunque le «pese» a la oposición, el plan «avanza con la fuerza del viento». «Todo el proceso acumula una lista de éxitos que lo hacen imparable», aseveró y aludió «al medioambiental, al económico, al administrativo y al industrial», entre otros.

   En este escenario, dio por hecho que Galicia podrá «cumplir» el reto de contar con 6.500 megavatios en 2012 e insistió en la «indiscutible unanimidad, imparcialidad, neutralidad y aplicación de la igualdad» con las que se evaluaron todos los proyectos presentados.

«UNA GRAN MENTIRA»

   Los argumentos del consejero lograron convencer a la oposición. De hecho, el diputado del BNG Henrique Viéitez le acusó de «mentir» en sede parlamentaria «por tercera vez consecutiva». «Se confirma que el PP articuló una gran mentira para entregar el negocio del viento a los que siempre mandaron en este país y a sus amigos», denunció, convencido de que «por dignidad» todos los «muñidores» de este proceso deberían «dimitir», empezando por el propio consejero.  

   «Usted utilizó esta institución para favorecer a los poderosos y debe presentar su dimisión», advirtió Viéitez, antes de incidir en que los 18 preceptos que analiza la reciente sentencia del TSJG suponen «18 golpes de conciencia» para el Gobierno de Feijóo, al que echó en cara su «aversión» por la participación pública y que fuese incapaz de «instar de oficio» la revisión del decreto del bipartito, que calificó de «impecable».

   Por su parte, José Luis Méndez Romeu espetó al consejero que tiene «un súper ego muy desarrollado» y subrayó que, durante su comparecencia, «se adjudicó al menos 40 veces el éxito propio», por lo que le recomendó «humildad». «¿Tendrá tal vez la necesidad de sublimar alguna inseguridad?», se preguntó el diputado socialista, muy crítico con la «ralentización» que supuso para el sector eólico la decisión de la Xunta en relación al anterior decreto: «dos años perdidos».

   Del mismo modo, incidió en que la «falta de prioridades» del Gobierno gallego ha provocado un conjunto de proyectos marcados por la «heterogeneidad» y reprobó la «discrecionalidad» de la comisión de seguimiento de los planes industriales, al tiempo que destacó que un tercio de las 90 firmas que optaron al negocio del viento presentaron recurso.

   También detectó errores administrativos «serios», alertó de empresas creadas ‘ad hoc’ para el concurso –algunas de ellas con «extraños antecedentes» y vinculaciones con el Gobierno gallego– y advirtió de que no fructificarán la inversión ni los puestos de trabajo previstos por la Xunta. «Si consigue 500 o 1.000 ya será un éxito para el país, pero para eso hay que ser riguroso y de palabras que lleva el viento», advirtió.

   Por su parte, el diputado del PPdeG Pedro Arias alertó de la «amnesia política» de la oposición y defendió la gestión de la actual Xunta en materia eólica, que contrapuso con la «estrategia electoralista de ‘palleiro'» del bipartito, al tiempo que extendió sus críticas a la política industrial española que, a su juicio, necesita «un ministerio de la mentira» para justificarla.

«LADRAN, LUEGO CABALGAMOS»

   «No molesta quien quiere, sino quien puede», replicó Javier Guerra en su segunda intervención, antes de manifestar su voluntad de tener «la fiesta en paz». «Voy a intentar desmontar todas las mentiras vertidas aquí sin pestañear, sin escrúpulos y sin problemas», agregó, antes de replicar al BNG que «dimitiría» si hubiese «perdido cuatro años sin hacer nada».

   «Pero ustedes, lecciones ni una de moralidad, honestidad, honradez y gestión», ha continuado, para añadir que: «ladran, luego cabalgamos», por lo que, al final del debate, manifestó su malestar el portavoz parlamentario del PSdeG, Abel Losada. «Y lo hacemos, cabalgamos con paso firme y decidido hacia la recuperación del liderazgo eólico», apostilló.

   Al tiempo, criticó la «incoherencia» del PSOE, recordando a Méndez Romeu, que los socialistas aseguraban en la anterior legislatura que el decreto del bipartito era «ilegal» y se reafirmó en que él está «absolutamente tranquilo». También llamó a la oposición a ser más «comedidos» porque la sentencia del TSJG «no es firme» y añadió que, en cualquier caso, «no modifica nada».

   En este escenario, la Xunta «seguirá adelante» y responderá «con objetividad y en plazo» a la treintena de recursos presentados. También se reafirmó en que si hay «errores» por pare de las empresas se revocará la adjudicación y perderán los megavatios, pasando a los «suplentes». «Que para eso los hay», aseveró.

CRUCE DE ACUSACIONES CON FOTOGRAFÍAS

   El debate estuvo marcado por un polémico cruce de acusaciones acompañado de la exposición de fotografías, que inició el consejero al mostrar la de Núñez Feijóo abrazándose con el presidente de Iberdrola, Ignacio Sánchez Galán, para recordar que esta firma recibió «dos megavatios» de su concurso frente a los 142 otorgados a Jacinto Rey en la anterior adjudicación. Ilustró su afirmación con la fotografía del entonces vicepresidente, Anxo Quintana, en el yate del empresario.

   Guerra recurrió a ambas fotografías para pedir a la oposición «que no repitiesen la falacia» de vincular a las adjudicatarias del nuevo concurso con una supuesta «amistad» con la Xunta. «Nosotros no tenemos amigos», esgrimió y recordó que, mientras en 2008 las tres primeras adjudicatarias tenían «cero» relación directa con el sector eólico, las de 2010 tenían «1.000 megavatios», es decir, «eran amigas de todas las comunidades».

   Tras el consejero, Viéitez le instó a esperar para hablar «de amigos» y, durante su intervención, mantuvo en la tribuna de oradores un libro y un papel en el que se podía ver la fotografía –publicada por ‘Público’ y ‘Xornal de Galicia’– del presidente del PP, Mariano Rajoy, en un barco ligado con una familia de narcotraficantes. Cuando terminó su intervención, la presidenta de la Cámara, Pilar Rojo, le recordó que se pueden mostrar papeles, pero que la tribuna «no es» para mantener nada colgado.

   También Méndez Romeu mostró durante su intervención una fotografía de Guerra disfrazado con globos con motivo del Día de la Mujer, para expresar lo que puede significar cualquier fotografía «sacada de contexto». «A mí no me falta al respeto con esa fotografía, sino a la mujer trabajadora», replicó el consejero al socialista en su último turno de réplica.

ECOticias.com – ep

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