Christofer Field (IPCC) exige una apuesta irrenunciable con la energías renovables

«No se puede hacer de la noche a la mañana. El reto es ir en la buena dirección desde ahora porque hasta la segunda mitad del siglo XXI necesitaremos combustibles fósiles», ha advertido el experto, que ha recordado los «compromisos muy importantes» que ha realizado España en cuestión de energías renovables en el pasado.

El co-presidente del Grupo II del Panel Intergubernamental de la ONU sobre cambio climático, Christofer Field ha reconocido que en la actualidad «aún» no es posible satisfacer los requerimientos energéticos sin los combustibles fósiles. No obstante, cree que es preciso ir creando un sistema en el que ir dejando poco a poco los fósiles y que incluya el secuestro de carbono.

«No se puede hacer de la noche a la mañana. El reto es ir en la buena dirección desde ahora porque hasta la segunda mitad del siglo XXI necesitaremos combustibles fósiles», ha advertido el experto, que ha recordado los «compromisos muy importantes» que ha realizado España en cuestión de energías renovables en el pasado.

Field ha sido galardonado con el Premio de la Fundación BBVA Fronteras del Conocimiento entre otros motivos, según ha explicado el director de la fundación, Rafael Pardo, por su esfuerzo a la hora de trasladar a la sociedad las consecuencias del cambio climático.

El premiado, que recibió este martes el galardón, ha ofrecido este miércoles una rueda de prensa para explicar que el esfuerzo actual en la lucha contra el cambio climático debe concentrarse en evitar, con una toma de decisiones adecuada, que los cambios en el clima avancen tan rápido que sea imposible prever las consecuencias de los efectos.

«Ya no estamos hablando de un futuro hipotético, el cambio climático está aquí y ahora», ha insistido el científico que ha relatado que los impactos ya se pueden ver desde el Ecuador hasta los polos, en los ecosistemas, en los sistemas hídricos, en los incendios forestales, en la desaparición de especies, entre otros, pero también en la agricultura, la seguridad alimentaria, el transporte, la actividad humana y en el riesgo de conflictos.

Por eso, ha insistido en la importancia de tomar las decisiones correctas a tiempo, ya que hasta 2030 no se observará gran separación entre mitigación y adaptación con altas emisiones, pero a partir de entonces habrá enormes diferencias en función del modelo que se elija ahora, «y tiene que ser ahora», si mitigar o no.

En este sentido, ha expuesto que si no se actúa desde ahora, el impacto es enorme ya que las consecuencias no se pueden ni predecir. «Si se actúa ahora el cambio climático será mucho menor», ha recordado, al tiempo que ha advertido de que cuanto más se espere más difícil será mantener el incremento de la temperatura «bajo control».

EL CO2, «ELEFANTE A VENCER»

Asimismo, ha añadido que el calentamiento va ligado a la acumulación del CO2 en la atmósfera y, por tanto, sus efectos son proporcionales a las emisiones a la atmósfera. En este sentido, ha dicho que se puede luchar contra otros muchos contaminantes, como el carbón negro, pero el «elefante a vencer» es la vinculación entre el sistema energético y el CO2.

«Tenemos que reducir a la mitad las emisiones de CO2 para mantener el mundo bajo control. Ir más allá significa aumentar en más de 2 grados centígrados el calentamiento mientras que si nos mantenemos por debajo de ese límite sabemos qué va a ocurrir», ha sentenciado.

A su juicio, es «importante» pensar en el clima en base al concepto de riesgos y de los impactos que ya están sucediendo, como los fenómenos extremos. Por ello, considera que las políticas en esta materia no deberían establecerse desde el Ministerio de Medio Ambiente, sino desde el de Economía, ya que el cambio climático es un problema más económico que medioambiental y, por ello, opina que cuando se entiendan sus impactos, realmente se empezará a actuar.

Respecto a los compromisos internacionales, Field confiesa que no puede predecir lo que saldrá en un acuerdo multinacional vinculante contra el cambio climático, pero espera que se logrará en 2015 en la cumbre de París. Sin embargo, ha destacado que hay otras vías para conseguir resultados ya que está observando que decisiones o efectos positivos en un lugar del mundo produce efectos positivos en otro lugar. Así, cree que si un país asume compromisos ambiciosos contagia a otras naciones a ir en la misma dirección.

De este modo, se ha referido a los pasos anunciados por el presidente estadounidense Barack Obama en materia energética esta semana para luchar contra el cambio climático. En concreto, ha subrayado que es «importante» que este país norteamericano sea líder en la lucha contra el cambio climático y que el anuncio es un primer paso de esta administración, pero confía en que va a animar a otros países a dar pasos similares.

«Es un problema al que todos podemos contribuir. Los ciudadanos de Estados Unidos son más escépticos del cambio climático, pero creo que todos los ciudadanos del mundo comprenden ya la naturaleza del problema», ha declarado.

El profesor de la Universidad de Standford ha indicado que la vulnerabilidad a los efectos del cambio climático es mayor en los países más pobres, en los que menos responsabilidad tienen en el problema y que, además, tienen menos recursos para adaptarse, pero ha advertido de que también afecta a los países ricos, como Estados Unidos, donde ha recordado los efectos del huracán Sandy en Nueva York, o en Europa, donde se esperan más precipitaciones en el norte y sequías en el sur.

Por ello, ha insistido en la importancia de invertir en adaptación y en las oportunidades para aprender cómo actuar de forma inteligente en el futuro ya que cada vez hay más riesgos graves e irreversibles.

A su juicio, hay oportunidades para actuar a todos los niveles y que se pueden ir haciendo inversiones a corto plazo para ir construyendo una economía sólida que minimice los riesgos del cambio climático en el futuro de forma que el problema sea «gestionable».

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