Biomasa en las viviendas

Entre los potenciales usuarios de bioenergía -industrial, residencial, servicios- el sector residencial será el que mayor número de instalaciones demandará en los próximos años y mayor número de puestos de trabajo genere, tanto en la instalación y el mantenimiento de los equipos como en el suministro de los biocombustibles.

El papel del instalador en el éxito de la implantación de la biomasa en el sector residencial. Según Javier Villalaín, gerente de Eco-Systems, empresa colaboradora del Observatorio Nacional de Calderas de Biomasa (ONCB), ”la bioenergía tendrá futuro si todos y cada uno de los que intervenimos en la cadena de suministro y mantenimiento de equipos y biocombustibles hacemos bien nuestra tarea y actúamos con profesionalidad”.

Entre los potenciales usuarios de bioenergía -industrial, residencial, servicios- el sector residencial será el que mayor número de instalaciones demandará en los próximos años y mayor número de puestos de trabajo genere, tanto en la instalación y el mantenimiento de los equipos como en el suministro de los biocombustibles.

Consumo energético doméstico

Un hogar español medio puede consumir entre 10 y 36.000 kWh/año. En la mitad norte de España calefacción y ACS suponen el 65-75% del gasto total energético, mientras que en gasto eléctrico de electrodomésticos, cocina, iluminación y aire acondicionado se va el 25-35%. En la mitad Sur y muchos puntos de la costa mediterránea, las cifras se tornan, aumenta el gasto eléctrico, debido a la climatización en verano, y disminuye el de calefacción y ACS.

Ser profesional y aconsejar calidad

Javier Villalaín cree que el papel del instalador es aconsejar con rigor al usuario potencial. En su opinión ”no se llegará a buen puerto si cunde el oportunismo y se juega con la buena fe de los potenciales clientes”. Existe una amplia gama de calderas y estufas en el mercado con altas prestaciones tecnológicas y de calidad. El consumidor debe buscar la ayuda de los profesionales para elegir el equipo que mejor se adapte a sus necesidades.

El profesional debe recomendar a los consumidores que elijan equipos -caldera, estufa o chimenea- que dispongan de marcado CE, con un correcto y completo manual de instrucciones en nuestro idioma, con las especificaciones y características técnicas muy claras y si es posible incorporando el documento de certificación del equipo por parte del laboratorio que ha comprobado todos los parámetros bajo los estándares de calidad.

Como muchos instaladores, Javier cree que ”no se debería permitir la venta de equipos con deficiencias técnicas en su diseño y que es dudoso que cumplan con rigurosidad toda la normativa de calidad”.

En cuanto a la instalación de los equipos, Javier asegura que la garantía de éxito para lograr la satisfacción del cliente está directamente relacionada con la experiencia de la empresa instaladora y por ”dejar claros los protocolos que debe cumplir el nuevo usuario”.

Respecto a los biocombustibles, Villalaín cree que hay aconsejar producto de garantía certificada, explicando al usuario que de esa manera se incrementa la eficiencia de los equipos, se apoya un mercado más transparente y se contribuye a un uso sostenible de los recursos.

Argumentos de peso: ahorro y confort

El ahorro que obtiene el usuario al instalar un sistema de biomasa debe provenir de dos circunstancias: una, el precio menor de la biomasa respecto a los combustibles fósiles y otra, e igual de importante, por la mejora de la eficiencia de la instalación.

Aplicar buenas prácticas como ajustar correctamente la potencia de la caldera, evitar regulaciones a punto fijo, evitar termostatos todo-nada, uso de inercia, buscar caldera con limpieza automática para obtener rendimientos estacionarios adecuados etc., pueden suponer del orden de un 20-30% extra en el ahorro en el consumo final.

Dependiendo del tipo de construcción, superficie y el combustible que se sustituye, los ahorros logrados garantizan retornos de la inversión en 3 a 7 años.
Para Villalaín, buscar retornos de la inversión más rápidos no es buena idea, pues siempre es a costa de reducir la calidad de la instalación o de la caldera. En su opinión, ”el instalador debe tener claro que un sistema de calefacción tiene que proporcionar confort y ahorro durante 25 años”.

Tipología de cliente

La tipología de cliente que se encuentra con más frecuencia la empresa de Javier son familias con niños, cuyos padres tienen entre 30 y 58 años, y que viven en el medio rural o en el alfoz de la capital.

Normalmente su vivienda es amplia, superando a menudo los 110 m2, la mayoría sin aislamiento adecuado pero con espacio suficiente donde incorporar un silo amplio para el biocombustible, generalmente pellet.

Todos optan por calderas de calidad, con altas prestaciones y tecnología. La potencia media de los equipos instalada para este tipo de clientes está en torno a 20 kW.

La mayoría de sus clientes, aparte de buscar el máximo ahorro en calefacción y ACS sin perder comodidad y confort, son personas respetuosas con el medio ambiente y comprometidas con la lucha por clima.

Javier Villalaín
www.eco-systems.es

Juan Jesús Ramos/AVEBIOM
Responsable del ONCB
[email protected]

Publicado en Bioenergy International nº 23 · abril 2014

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