Conjugar plantas de valorización energética con deporte y ocio

Pero Dinamarca ha querido ir más allá, asumiendo la construcción de una planta, cuyo proyecto fue gestado por el arquitecto danés Bjarke Ingels tras ser seleccionado en el marco de una competición internacional que recibió 36 propuestas, que adquirirá igualmente la categoría de centro deportivo y de ocio

La ciudad danesa de Copenhague pondrá en marcha, en el año 2017, una planta de valorización energética de residuos en la que se prevé la instalación de una pista de esquí con nieve artificial. Todo un referente en infraestructuras que, por sus características y cometido, suelen provocar cierto rechazo social en España, pero no en los países más avanzados de la Unión Europea, donde incluso llegan a estar ubicadas en el centro de las ciudades, posibilitando que las poblaciones más cercanas se aprovechen del calor y la electricidad generadas en las mismas.

HITO ARQUITECTÓNICO Y FUNCIONAL

Pero Dinamarca ha querido ir más allá, asumiendo la construcción de una planta, cuyo proyecto fue gestado por el arquitecto danés Bjarke Ingels tras ser seleccionado en el marco de una competición internacional que recibió 36 propuestas, que adquirirá igualmente la categoría de centro deportivo y de ocio. Su intención no es otra que integrarla en la vida diaria de los vecinos y visitantes, y no solo para dar tratamiento a los desechos producidos en las viviendas, sino poniéndola a disposición de la población como una oportunidad para la salud y el ocio; toda una atracción arquitectónica que logrará captar la atención de numerosos grupos sociales, combinando la gestión de residuos, la obtención de energía y la diversión.

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Así, los amantes de los deportes de invierno podrán esquiar sobre el techo de la instalación, convertido en una pendiente ecológica (ya que utiliza fibra granular sintética reciclada) de 31.000 metros cuadrados con diferentes niveles. Al igual que la gran mayoría de plantas de estas características, dispondrá de tecnologías punteras que permitirán minimizar las emisiones, garantizando un funcionamiento plenamente compatible con la protección del medio ambiente y el bienestar.

El acceso a las pistas tendrá lugar a través de un ascensor que fluye a lo largo de la chimenea de la planta, ofreciendo vistas únicas, toda vez que llega a una plataforma de observación que supera los 100 metros.

Desde la distancia, el edificio está envuelto en una fachada verde vertical formada por ladrillos apilados, simulando una montaña a lo lejos. En el área circundante se habilitará un parque en el que se ofrecerán diferentes actividades deportivas, tanto de verano como de invierno. Completa el proyecto un sistema de rutas que conectará la totalidad del parque con la zona residencial.

Sus promotores han llegado a calificar esta planta de ejemplo de “sostenibilidad hedonista”, ya que refleja la realidad de una ciudad que es al mismo tiempo ecológica, económica y socialmente sostenible.

Modelo a seguir en la arquitectura vanguardista, el proyecto sustituye a la vieja planta de Amagerforbraending, construida hace 40 años, integrando las últimas tecnologías en tratamiento de basura y los más rigurosos requisitos de protección ambiental.

EMPLAZAMIENTO Y CAPACIDAD

La planta se encuentra ubicada cerca del aeropuerto y a tan solo 5 kilómetros de la plaza del ayuntamiento de Copenhague, emplazándose en un enclave de privilegio del que podrán disfrutar todos los que así lo deseen. Tratará alrededor de 400.000 toneladas anuales de desperdicios producidos por más de medio millón de habitantes de cinco localidades.

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