El problema invernal de las placas solares que muchos descubren demasiado tarde

Publicado el: 2 de febrero de 2026 a las 09:44
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Placas solares cubiertas de nieve en el tejado de una vivienda durante el invierno

Cuando nieva y el tejado se queda blanco, muchos hogares con autoconsumo piensan lo mismo. Las placas no marcan producción y la primera idea es clara. Subirse al tejado y retirar la nieve. Pero en la práctica, esa reacción instintiva suele ser peor negocio que esperar a que el sol haga su trabajo.

La experiencia de familias en zonas frías de Europa Central, como Eger en Hungría, apunta siempre en la misma dirección. Con la inclinación adecuada, la nieve resbala sola en uno o dos días y la pérdida anual de energía es mínima. Lo que sí puede ser grande es el riesgo de caída o el daño permanente si se araña el vidrio del panel.



Qué pasa con tus placas cuando se cubren de nieve

Las placas solares necesitan luz. Si una nevada cubre por completo la superficie, la producción puede caer un noventa o incluso un cien por cien mientras dura esa capa.

Suena dramático, pero conviene mirar el calendario. En países de clima frío, los propios operadores de red recuerdan que en un hogar medio los meses de invierno solo aportan entre un dos y un cuatro por ciento de la producción anual por mes. La parte que se pierde por nieve suele ser una fracción de esa cifra. En el caso húngaro se estima que la nieve reduce la producción anual entre un cero coma dos y un uno por ciento en viviendas particulares.



En estudios de larga duración, el laboratorio público de energías renovables de Estados Unidos ha calculado pérdidas por nieve que van desde prácticamente cero hasta un dieciséis por ciento de la energía anual, según la zona y el diseño de la instalación. En regiones extremas de Alaska se han observado valores cercanos al cuarenta por ciento, algo muy alejado de las condiciones de la península ibérica.

En resumen. Durante una nevada fuerte tus placas pueden dejar de producir por completo unas horas o unos días, pero en el cómputo del año el impacto suele ser pequeño, sobre todo en climas templados.

La experiencia en casa. Mejor paciencia que pala

La familia de Eger que lleva años con placas en su tejado lo resume de forma sencilla. Explican que la superficie oscura del panel se calienta en cuanto sale el sol y que la nieve empieza a derretirse y deslizarse sola. A veces basta con que se mueva un poco el primer bloque para que el resto caiga como una alfombra.

También comentan que han probado a lanzar una pequeña bola de nieve a la parte baja del panel para que la masa se deslice por su propio peso, sin tocar el vidrio. Y repiten una idea clave. «Nunca usamos escobas duras ni palas sobre la placa porque se raya muy fácil y luego se nota en la producción».

Otra observación que comparten desmonta otro mito. El frío en sí no es enemigo de la fotovoltaica. Al contrario. Cuando las placas están limpias pueden producir muy bien incluso con quince grados bajo cero y cielo despejado, ya que los módulos rinden mejor con temperaturas bajas siempre que haya radiación suficiente.

Por qué no es buena idea subirse al tejado

Los especialistas en solar que trabajan en España insisten en lo mismo. Para una vivienda tipo, en la mayoría de las ocasiones no hace falta limpiar la nieve. La propia inclinación de las placas ayuda a que se deslicen y no se acumulen durante mucho tiempo.

Desde el sector se recuerda además que un tejado nevado es un lugar resbaladizo, en altura y con elementos eléctricos. No es precisamente el escenario ideal para improvisar. Expertos en operación y mantenimiento recomiendan retirar nieve solo cuando el tejado es accesible y prácticamente plano, y siempre con herramientas blandas o equipamiento específico, nunca con palas metálicas o cepillos rígidos.

Hay otro factor que muchas veces se olvida. Si se contrata a un profesional para limpiar unas pocas placas residenciales, el coste del servicio puede superar con creces el valor de la energía que se recupera en esos días de baja producción. En grandes plantas o cubiertas industriales la decisión es distinta, porque cada día de parada supone muchos más kilovatios hora, pero en una vivienda el equilibrio suele inclinarse hacia la paciencia.

Cuándo sí tiene sentido actuar

Eso no significa que siempre haya que cruzarse de brazos. Puede ser razonable intervenir cuando se juntan varias condiciones. Nevadas muy copiosas y prolongadas, tejados prácticamente planos donde la nieve no resbala, estructuras al límite de su carga por peso acumulado o instalaciones donde cada día de producción cuenta, como pequeños negocios aislados.

En esos casos la recomendación es clara. Priorizar la seguridad, usar herramientas suaves y, cuando sea posible, dejar el trabajo en manos de empresas especializadas en mantenimiento fotovoltaico que conozcan las cargas admisibles del tejado y de los módulos.

Y tu factura de la luz, qué

Al final, lo que le preocupa a cualquier familia es si estas paradas puntuales vuelven menos rentable su instalación. La respuesta es que, en buena medida, no. En invierno hay menos horas de luz y más días nublados, por eso la producción baja aunque el tejado esté limpio.

La clave está en dimensionar bien el sistema, combinarlo con otras medidas de eficiencia y, cuando sea necesario, seguir conectado a la red para cubrir los picos de consumo en los días más grises. Lo importante es que esa instalación seguirá generando energía limpia año tras año y recortando emisiones de CO₂ en tu hogar, aunque alguna nevada puntual la deje en pausa durante un par de días.

El estudio técnico de referencia sobre pérdidas de producción por nieve en sistemas fotovoltaicos ha sido publicado en la página del National Renewable Energy Laboratory.

Imagen autor

Adrián Villellas

Adrián Villellas es ingeniero informático y emprendedor en marketing digital y ad tech. Ha liderado proyectos de analítica, publicidad sostenible y nuevas soluciones de audiencia. Colabora además en iniciativas científicas ligadas a la astronomía y la observación espacial. Publica en medios de ciencia, tecnología y medioambiente, donde acerca temas complejos y avances innovadores a un público amplio.

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