La planta de biogás en Cistierna vuelve al centro de la polémica. Tras las denuncias de colectivos vecinales que acusan a la empresa promotora de difundir información engañosa.
La Asociación EslaVida Stop Biogás Vidanes alerta de que el proyecto se presenta como una solución limpia y local. Cuando, según su documentación oficial, responde al modelo de una macroinstalación industrial con riesgos ambientales y sanitarios.
Planta de biogás en Cistierna bajo acusaciones de desinformació
Vecinos alertan de que la planta de biogás en Cistierna oculta riesgos reales bajo un discurso verde.
EslaVIDA declaró que la planta proyectada en el polígono industrial Vidanes, en Cistierna, tiene como objetivo producir biogás. El cual debe someterse a un proceso de purificación para obtener biometano comercializable. La asociación señaló que este proceso de depuración genera subproductos tóxicos.
Advirtió que el tratamiento implica lodos de depuradora urbana e industrial y subproductos animales, algunos de los cuales contienen patógenos como E. coli y salmonela. Los lodos también implican la presencia de metales pesados, toxinas y residuos farmacéuticos perjudiciales para la salud humana.
Biogás, biometano y el proceso oculto
La Asociación EslaVida Stop Biogás Vidanes ha acusado a la empresa que impulsa el proyecto de una planta de biogás en la comarca leonesa de Cistierna de una campaña de desinformación vecinal. A través del buzoneo de información que solo pretende «hacer su proyecto más verde y alternativo de lo que es en realidad».
La Asociación ha destacado, a través de un comunicado, que esta campaña se ha intensificado en los últimos días. Desde que el pasado 22 de enero los grupos políticos con presencia en el Ayuntamiento de Cistierna votaran por unanimidad contra el proyecto energético de la empresa Apaycachana-6, S.L.
El colectivo no pone en duda que el biogás sea una tecnología existente ni que el proyecto tenga una declaración de impacto ambiental aprobada por la Junta. Aunque ha aclarado que no cree que la obtención de esta energía «sea inocua ni que sea la mejor opción para el municipio ni para las familias».
Lodos, residuos y riesgos sanitarios
Así ha aclarado que la empresa en sus informaciones define el biometanol como una energía renovable que tiene las mismas propiedades que el gas natural. Con un origen 100 % sostenible que se obtiene a partir de residuos orgánicos (como el estiércol de vaca o restos de alimentos).
En este sentido, EslaVIDA ha apuntado que lo que se quiere producir en la planta del polígono industrial de Vidanes en Cistierna es biogás. Para cuya obtención es necesario un proceso de purificación para obtener el biometano comercializable.
La asociación ha explicado que este tratamiento conocido como ‘upgrading’ genera compuestos tóxicos y contaminantes en forma de lodos de depuradoras urbanas e industriales. Además de ‘Sandach’ (subproductos animales no destinados a consumo humano, animales muertos, restos de matadero…).
¿Macroplanta o proyecto local?
Ha advertido que algunos de los productos que se utilizan pueden presentar una alta carga de microorganismos patógenos como E. coli o salmonella y todos los lodos de depuradora contienen niveles significativos de metales pesados, tóxicos y medicamentos, con efectos negativos sobre la salud humana.
Asimismo, ha apuntado que los metales pesados no se pueden eliminar durante su procesamiento en la planta y tienen efectos acumulativos, tanto en el cuerpo humano como en el ganado y en el suelo; por tanto, una vez aplicados en el campo, tampoco se pueden eliminar.
También ha recordado que el combustible fósil en forma de gas natural que la compañía contrapone al inocuo biometano es el mismo que la propia empresa viene utilizando y quemando para generar electricidad desde hace años como parte de su «modelo circular».
«Presentarse ahora como alternativa limpia frente a ese mismo gas que ya usan resulta, como mínimo, el colmo del cinismo», ha añadido la asociación.
Metales pesados y efectos acumulativos
Por último, ha advertido a los vecinos que el tratamiento de lodos y resto de animales que se utilizarán en la producción de biometano no son inocuos, como afirma la empresa. Y que, a pesar de sus afirmaciones, generarán olores y emisiones.
En la misiva buzoneada por la empresa se afirma que la planta «no es una macroplanta», que está «dimensionada para las necesidades locales» y que se gestionará «el mismo volumen de residuos que ya se gestiona actualmente, pero con mejor tecnología, sin más camiones».
Sin embargo, la documentación oficial señala una capacidad de tratamiento de unas 86.000 toneladas anuales de residuos. Con tres digestores de gran capacidad y producción industrial de biometano, para inyección en un gasoducto estatal y fertilizantes sólidos y líquidos.
Planta de biogás en Cistierna: oposición social y rechazo político unánime
Ese volumen y esa configuración encajan con lo que la prensa, el Ayuntamiento y las plataformas ciudadanas vienen calificando como “macroplanta”, ha insistido la asociación. Y que la planta esté ubicada en el polígono y tenga acceso desde la N‑625 «no significa que los vehículos no afecten al entorno, ni al resto de pueblos del municipio, ni a los municipios colindantes».
Por todo ello, la asociación ha acusado a la empresa promotora de desinformar sobre una planta de la que no ofrece los datos reales y de los verdaderos peligros que conlleva.
Según la asociación, los metales pesados no pueden eliminarse durante el procesamiento y se bioacumulan en el suelo, el ganado y las personas. También criticó a la empresa por promocionar el biometano como limpio. Mientras continúa quemando gas natural en sus operaciones.
Si bien la empresa describe la planta como de escala local, los documentos oficiales citan una capacidad anual de 86.000 toneladas y grandes digestores. EslaVIDA argumenta que esta configuración se corresponde con lo que las autoridades y los residentes denominan una macroplanta. Y por esa razón acusa al promotor de minimizar los impactos de la misma. Seguir leyendo en ENERGÍAS RENOVABLES





















