Europa se enfrenta a un doble desafío: la urgencia de generar más energía limpia y la escasez de territorio para instalar los millones de paneles solares necesarios. Pero ahora Suiza ha llegado con una innovación que superará todos los límites, creando algo enorme y muy avanzado, pero ¿De qué se trata? Quédate para descubrirlo.
Un avance muy diferente
En un continente con tanta gente como Europa, cada metro cuadrado de terreno es valioso. Hay una pelea constante por el suelo entre la agricultura, la protección de la naturaleza y la necesidad de instalar energías renovables. Esto ha sido un gran problema para el cambio hacia la energía limpia.
En medio de esta dificultad, Suiza, famosa por sus ingenieros precisos, terminó un proyecto único que promete ser la solución para toda Europa. El país alpino ha demostrado que podemos tener mucha energía limpia sin tener que ocupar más tierras de cultivo, ni más bosques, ni terrenos naturales.
Lo más sorprendente de esta obra no es lo grande que es, sino lo inteligente y adaptable de su diseño. Este proyecto, considerado el más grande y avanzado del planeta, es una cubierta flexible que se instala perfectamente sobre una construcción que ya existe.
Europa entera mira a Suiza, porque en el cantón de Berna, construyeron el techo solar plegable más grande del mundo encima de una planta de tratamiento de aguas residuales. Este sistema produce 3 GWh al año y nos muestra una nueva forma de hacer energía ahorrando espacio y dinero.
Suiza consiguió el diseño perfecto
El corazón de este proyecto es el sistema Horizon, desarrollado por la empresa suiza DHP Technology. Se trata de un techo solar que tiene la capacidad de plegarse y desplegarse usando un mecanismo que se inspiró en la tecnología de los teleféricos alpinos.
Los módulos fotovoltaicos cuelgan de cables que permiten recogerlos cuando hay riesgo de nieve intensa, para mantenimiento o simplemente por motivos climáticos. Este diseño flexible es clave para alargar la vida útil de la instalación y resolver problemas.
La estructura es extremadamente ligera, por lo que utiliza cerca de un 50% menos de materiales (acero y cimentación) que los techos solares tradicionales. Es tan revolucionario como el ventilador que sopla energía.
Pero eso no es todo, poque además, el espacio debajo queda completamente despejado, permitiendo que la actividad principal de la instalación, en este caso, el tratamiento de aguas residuales, continúe sin restricciones.
Un concepto que se adapta a cualquier superficie
Esta primera instalación se construyó en la planta ARA Thunersee, donde el techo cubre unos 23 000 metros cuadrados sobre los tanques de tratamiento. Con una potencia de 3.6 MW (suficiente), la energía que produce es igual a lo que gastan unas 700 casas en un año.
Pero lo más importante no es solo la cantidad de energía, sino la idea que demuestra: una construcción importante que ya ocupa espacio (como esta planta de aguas sucias) también puede crear energía limpia sin necesidad de usar más terreno.
El proyecto se construyó usando una base de acero ligero pensada para durar muchísimos años. Esta idea es fundamental en Suiza y ya están pensando en copiarla en otros lugares que ya están construidos, como grandes estacionamientos, gasolineras, zonas de almacenes e incluso vías de tren.
Un modelo exportable para toda Europa
La idea de este techo solar que se pliega no se quedará solo en Suiza. Muchas empresas de agua, transporte y logística de toda Europa ya mostraron mucho interés en usar esta tecnología, sobre todo porque es un sistema que se puede quitar y poner, y pesa muy poco.
Gracias a que está hecho con piezas que se pueden armar de muchas maneras, es fácil adaptarlo a distintos lugares industriales sin hacer grandes obras. Esta tecnología ofrece una forma real de poner más paneles solares en Europa sin pelear por el terreno.
Si se combina con baterías para guardar la energía y con un manejo inteligente, estos techos podrían convertirse en una red de generación limpia dentro de las ciudades. Esto hace que todo el continente sea más fuerte frente a los problemas de energía.
Sin duda, el techo solar plegable de Suiza es una obra de ingeniería muy importante que demuestra que no necesitamos destruir campos o espacios naturales para alcanzar las metas de energía limpia. Al usar los espacios industriales que ya existen con una solución ligera y avanzada, Suiza ha creado un modelo que toda Europa podría ver como un gran ejemplo a seguir, tal como sucedió con el dispositivo que acabará con el coche de gasolina.




















