La presa del nuevo embalse de Kühtai, en el Tirol austríaco, ya está terminada y el proyecto hidroeléctrico de bombeo Kühtai II se prepara para iniciar sus pruebas. La instalación tendrá 190 MW, podrá almacenar unos 100 millones de kWh y alcanzará su funcionamiento completo, según el calendario actual, a finales de 2027. Parece una central más, pero funciona como una enorme batería de agua cuya cota máxima llega a 2140 metros.
Su misión es guardar parte del excedente de la energía eólica y solar y devolverlo a la red cuando haga falta. Eso puede aportar estabilidad a un sistema eléctrico cada vez más renovable, aunque el proyecto también deja una huella notable en el paisaje alpino y arrastra casi dos décadas de trámites, protestas y litigios. La transición energética muestra aquí sus dos caras.
Una batería hecha de agua
El principio es sencillo. Cuando sobra electricidad, los generadores trabajan como motores y bombean agua desde el nuevo embalse de Kühtai hasta el depósito superior de Finstertal. Cuando aumenta la demanda, el agua vuelve a bajar, mueve las turbinas y produce electricidad.
Eso no significa crear energía de la nada. El bombeo consume electricidad y siempre existen pérdidas, pero permite trasladar la energía desde las horas de exceso hasta los momentos en los que más se necesita. «Necesitamos medidas para almacenar esta energía», afirmó Alexander Speckle, directivo de TIWAG, al hablar de la producción variable del sol y el viento.
Las cifras del proyecto
Kühtai II contará con dos grupos reversibles de 95 MW cada uno, instalados en una caverna subterránea. Por las máquinas podrán circular hasta 90 metros cúbicos de agua por segundo, aproximadamente el volumen de una habitación de 36 metros cuadrados y 2,5 metros de altura. Mucha agua. Muy deprisa.
El nuevo embalse ofrece un volumen útil de 31 millones de metros cúbicos. La presa de escollera mide 113 metros y ha necesitado unos 6,9 millones de metros cúbicos de material, obtenido de las excavaciones del vaso y de los túneles. Así se evitó traer desde fuera buena parte de la roca.
TIWAG calcula que el depósito podrá almacenar 100 millones de kWh, equivalentes al consumo anual de unos 30 000 hogares según su comparación. La inversión ronda los 1130 millones de euros y la empresa prevé 216 millones de kWh adicionales de generación renovable al año, además de una mejora de eficiencia de unos 15 millones. También estima un ahorro anual de 127 000 toneladas de CO2, aunque el resultado dependerá de qué fuentes eléctricas sustituya la central durante su operación real.
Una red alpina ya existente
El proyecto no parte de cero. Finstertal, a unos 2300 metros, almacena cerca de 60 millones de metros cúbicos, mientras que Längental dispone de otros 3 millones y la central de Silz trabaja mucho más abajo, en el valle del Inn, con 500 MW.
Kühtai añade un tercer depósito y una conducción subterránea de unos 25,6 kilómetros con seis captaciones en los valles de Ötztal y Stubai. TIWAG asegura que desviará cantidades consideradas ecológicamente aceptables, mantendrá la dinámica natural del caudal a un nivel menor y no extraerá agua en invierno. La eficacia de esas condiciones deberá comprobarse sobre el terreno.
Un calendario con matices
La planificación comenzó en 2006 y la evaluación de impacto ambiental arrancó a finales de 2009. La autorización firme llegó en 2019, el Tribunal Administrativo de Austria confirmó el proceso en 2020 y las obras principales empezaron en 2021. El agua comenzó a entrar en el embalse en junio de 2026 y la coronación de la presa se completó en julio.
Durante una visita de prensa celebrada en junio, el responsable del proyecto señaló el 7 de agosto como fecha prevista para iniciar las pruebas. Sin embargo, la comunicación oficial más reciente de TIWAG, publicada el 10 de julio, habla de un arranque durante el otoño. El calendario todavía pertenece a una fase de puesta en marcha y puede ajustarse antes de la apertura oficial de 2027.
El coste ambiental
La construcción provocó una fuerte oposición del municipio de Neustift, de entidades turísticas, de organizaciones ecologistas y de los clubes alpinos de Austria y Alemania. El WWF sostuvo en 2020 que las obras afectarían unas 70 hectáreas del Längental, incluidas turberas, manantiales, tramos de arroyo y pastos de gran valor ecológico. El valle no sale indemne.
A cambio de la autorización, TIWAG asumió un paquete de compensaciones. La empresa cita la renaturalización de tramos del Inn y del Ötztaler Ache, la creación de brazos fluviales, hábitats para anfibios, humedales restaurados, recuperación de turberas y actuaciones en bosques y pastos. También construyó en Silz una balsa de regulación de 300 000 metros cúbicos para reducir aproximadamente un tercio las oscilaciones bruscas del agua.
Estas medidas pueden reducir parte del daño y mejorar otros espacios, pero no devuelven intacta la zona ocupada por el embalse. Por eso, el seguimiento ambiental no debería ser un trámite final, sino una prueba tan importante como el funcionamiento de las turbinas. La energía limpia también se mide por cómo trata al territorio.
Qué cambia para la transición energética
La Comisión Europea considera que el bombeo hidroeléctrico aporta almacenamiento, estabilidad y flexibilidad para integrar fuentes variables como el viento y el sol. En la práctica, Kühtai II podrá absorber electricidad en horas de abundancia y entregarla cuando la producción renovable caiga o la demanda suba. Es justo lo que necesita una red con más placas solares y aerogeneradores.
Para el consumidor, esto no garantiza por sí solo una factura de la luz más barata. Sí puede ayudar a aprovechar mejor la generación renovable y aliviar situaciones de tensión en el sistema, pero el resultado dependerá de la operación, del mercado eléctrico y de las condiciones de la red. No hay una única pieza milagrosa.
El éxito de Kühtai II no se podrá juzgar solo por sus 190 MW. Habrá que observar cuánta energía almacena realmente, con qué eficiencia responde, qué caudales mantiene y si las compensaciones ecológicas cumplen lo prometido durante años. Esa será la verdadera prueba.
La nota de prensa oficial más reciente sobre la finalización de la presa y la próxima puesta en marcha de Kühtai II ha sido publicada por TIWAG.



