La falta de lluvias y las altas temperaturas retrasan la temporada micológica en Almería

El presidente de la asociación micológica Micovélez, Alejandro Navarro, ha explicado a Europa Press que las perspectivas para este año son «poco halagüeñas» y plantean recolectas de unos «15 o 20 kilos por hectárea», de modo que «el que quiera setas va a tener que andar mucho y meterse en zonas de humedad», según ha valorado.

Las altas temperaturas que persisten en Almería y la ausencia de precipitaciones más allá de las caídas el pasado día 18 en la provincia harán que la temporada micológica se retrase en torno a un mes y que la recolecta de setas se merme con respecto al periodo de 2016, que ya fue calificado de «muy malo» por los expertos al haberse recogido una media de 30 kilos de hongos por hectárea, cuando «la previsión media de un año normal es de 50 o 60 kilos».

El presidente de la asociación micológica ‘Micovélez’, Alejandro Navarro, ha explicado a Europa Press que las perspectivas para este año son «poco halagüeñas» y plantean recolectas de unos «15 o 20 kilos por hectárea», de modo que «el que quiera setas va a tener que andar mucho y meterse en zonas de humedad», según ha valorado.

El principal motivo obedece a la falta de precipitaciones acompañado de altas temperaturas, ya que incluso las intensas lluvias que se registraron hace una semana y que en algunos punto de la provincia se extendieron de forma intermitente durante dos días han estado seguidas de un remonte de los termómetros, lo que ha hecho que los 30 litros por metro cuadrado de media recibidos se hayan «evaporado» rápidamente.

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Esto ha influido en los cotos de aprovechamiento micológico y en los espacios tradicionales de recolección donde, aún así, sí se han identificado algunas variedades, como las setas de álamo, aunque otras variedades casi han desaparecido. «A los níscalos ni se les ha visto, y este año, ni se les espera», ha dicho Navarro, quien pese a todo ha destacado que Almería es una provincia donde este tipo de hongo llega de manera «tardía».

Las perspectivas más optimistas llevan a pensar que, además de las especies de crecimiento rápido detectadas hasta ahora como champiñones o entolomas, más adelante aparezcan variedades ligadas al frío y que la temporada remonte en torno al 20 de noviembre, según la evolución de las temperaturas.

JORNADAS A FINALES DE NOVIEMBRE

A la espera de que las condiciones mejoren, las asociaciones y ayuntamientos que tradicionalmente organizan jornadas micológicas en los montes de sus municipios han optado por retrasar estas citas. Es el caso de Sierro, donde se prevén para los días 18 y 19, o de Abla, donde sus célebres jornadas se aplazarán, en principio, hasta el 24 de noviembre.

«El año pasado en Bayárcal no se celebraron, pero este año se han arriesgado y van a celebrarse», ha explicado el profesor del departamento de Biología e investigador de la Universidad de Almería Eduardo Gallego Arjona, quien acude a estos encuentros donde se celebran charlas previas a las excursiones para los aficionados. El experto ha reconocido que las perspectivas de un «otoño caliente» con «pocas lluvias» es un problema que «agobia a muchos ayuntamientos» que organizan estas actividades de gran aceptación.

Las jornadas tienen como fin divulgar conceptos básicos para que los participantes «entiendan que las setas son un recurso renovable, siempre que se gestionen adecuadamente y que los recolectores se comporten en el campo con prudencia», ha explicado el académico.

En esta línea, los expertos recomiendan actuar bajo las regulaciones de la Junta de Andalucía, que entre sus normas en vigor hasta marzo de 2018 establece la recogida de hasta cinco kilos de setas por persona y día sin alterar la capa superficial del suelo, únicamente durante las horas de luz, con herramientas apropiadas y mediante el uso de cestas que permitan la dispersión de esporas, entre otros aspectos.

SIN SETAS, SIN SANCIONES

En cualquier caso, la situación esperada para este año no es nueva para los aficionados a la micología, que el pasado año ya enfrentaron una temporada «horrorosa», según Gallego. Aunque desde la Delegación Territorial de Medio Ambiente, como Administración encargada de vigilar por que se cumplan buenas prácticas en la recolección de setas, no manejan datos sobre las cantidades recogidas en 2016, sí han apuntado que «las especiales condiciones meteorológicas» hicieron que la presencia de hongos en los montes fuera «muy escasa», por lo que «apenas hubo recolección».

Como muestra de la caída de la recolección, la Junta ha indicado que desde Medio Ambiente se realizó un servicio de información y control de las recolecciones «sin que existieran sanciones» ni se identificaran «prácticas perjudiciales para este aprovechamiento»; mientras que en 2015 se llegaron a abrir 45 expedientes sancionadores, entre las denuncias impuestas por los agentes de Medio Ambiente y el Seprona, fundamentalmente por la existencia de grupos «perfectamente organizados, en montes públicos a primeras horas de la mañana, para una recolección masiva y sin seguir las normas de colecta».

Esta escasez de hongos ha tenido a su vez, como consecuencia, que los precios se hayan disparado en el mercado regular, donde actualmente un kilo de níscalos ronda los 25 euros; unos precios que están en consonancia con los que se manejaron en 2016. Tal es así, que el tradicional arroz que se degusta en las jornadas micológicas de Abla tuvo que cambiar el pasado año sus níscalos por shiitake; una variedad china más económica.

Los expertos recomiendan también que, pese a la falta de setas, los recolectores se ciñan a tomar únicamente las especies conocidas y no comer aquellas de las que no se sabe con seguridad si son venenosas. «En caso de duda, lo mejor es dejarlas en su sitio, porque tienen un papel en el ecosistema», han indicado antes de recordar que en la provincia también existen variedades potencialmente mortales en caso de ser ingeridas.

ep

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