La gravedad ralentiza la velocidad de los menguados glaciares asiáticos

La alta montaña asiática se extiende desde los macizos de Tian Shan e Hindú Kush en el noroeste hasta el extremo suroriental del Himalaya.

Millones de imágenes por satélite de los últimos 30 años han revelado inesperadamente que la velocidad a la que los glaciares descienden por las más altas cumbres de Asia se ha ralentizado. A medida que el cambio climático avanza y los glaciares van perdiendo masa, podríamos pensar que, lubricado por el agua de fusión, su caudal sería más rápido. Pero un artículo publicado recientemente en Nature Geoscience indica que la realidad es más compleja, y que la gravedad juega un papel en el proceso.

La alta montaña asiática se extiende desde los macizos de Tian Shan e Hindú Kush en el noroeste hasta el extremo suroriental del Himalaya. Esta área también forma parte de lo que se conoce como «tercer polo», ya que sus campos de hielo a gran altitud contienen la mayor reserva de agua dulce fuera de las regiones polares. Este tercer polo constituye la cabecera de los diez mayores sistemas fluviales de Asia y abastece a más de 1.300 millones de personas, casi el 20 % de la población mundial.

Durante más de una década, los datos satelitales han documentado el adelgazamiento de los glaciares de alta montaña y la pérdida de masa debida al derretimiento del hielo. «No obstante, no estaba totalmente claro lo que esta pérdida de hielo implicaba para el caudal», reconoce en un comunicado el autor principal del estudio, Amaury Dehecq, del Laboratorio de Propulsión a Reacción (JPL) de la NASA y la Universidad de Edimburgo.

Los científicos deben comprender qué regula la velocidad de flujo de los glaciares para predecir cómo afectará su deshielo al suministro de agua dulce en el futuro y cómo esta agua de fondo contribuirá al aumento del nivel del mar. El estudio, que comenzó en el marco del programa Dragon de la ESA, emplea imágenes de los satélites estadounidenses Landsat. Dragon es una iniciativa conjunta de la ESA y el Centro Nacional de Detección Remota de China para la promoción del uso de datos de la ESA, de misiones de colaboración, de los satélites Sentinel de Copernicus y de satélites chinos con fines científicos y de aplicación.

El doctor Dehecq y sus colaboradores analizaron casi dos millones de pares de imágenes de los satélites Landsat, recogidas entre 1985 y 2017, y emplearon técnicas de seguimiento automático de características para medir la distancia recorrida por determinados elementos de los glaciares, como grietas o manchas de tierra, entre las imágenes anteriores y las posteriores. Alex Gardner, también del JPL, añade: «Repetimos el proceso millones de veces para poder ver cambios en la velocidad de hasta un metro al año».

Los investigadores descubrieron que el grosor del hielo es el factor más importante en la regulación del flujo: cuanto más delgado es el glaciar, más lento es su movimiento. Esto contradice la hipótesis más intuitiva de que el flujo glaciar se acelera por el efecto de lubricación del agua de fusión en su base.

Uno de los motivos de esta ralentización es la gravedad.

La atracción gravitacional se relaciona con la masa, por lo que si un glaciar pierde masa, la atracción se debilitará, lo que hará que fluya a menor velocidad. Asimismo, en los pocos lugares donde los glaciares se han mantenido estables o donde están creciendo en lugar de debilitarse, las velocidades de desplazamiento han aumentado ligeramente.

Noel Gourmelen, de la Universidad de Edimburgo, explica que «lo sorprendente de este estudio es que la relación entre el adelgazamiento y la velocidad de flujo es muy uniforme». «Estos resultados deberían ayudarnos a comprender mejor el comportamiento pasado de los glaciares y a proyectar mejor su aporte a la presencia de agua y al nivel del mar a medida que responden al cambio climático».

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