Los incendios forestales en Galicia ya no son un episodio puntual, sino un síntoma de un territorio profundamente alterado. Ante un escenario marcado por el abandono rural y el cambio climático, el CSIC impulsa un modelo pionero en España que busca gestionar el paisaje de forma inteligente, anticipándose al fuego y reduciendo el riesgo de megaincendios antes de que sea demasiado tarde.
El investigador Adrián Regos explica que iniciativas anteriores probaron elementos aislados o pequeños pilotos, pero el abandono rural, la pérdida de usos tradicionales del suelo y el cambio climático han alterado los regímenes de incendios, propiciando megaincendios.
A través del proyecto Paisajes Resilientes, el equipo promueve la planificación territorial inteligente frente al fuego, identificando zonas aptas para viñedos, castaños o árboles maderables, evaluando los impactos climáticos y comprobando si los usos crean paisajes resilientes.
Incendios forestales en Galicia: gestión del territorio por el csic para anticiparse al fuego
El CSIC desarrolla un innovador modelo para anticiparse a los incendios forestales en Galicia integrando fuego, biodiversidad, paisaje y usos agroforestales.
En Galicia, la comunidad más afectada este año por los incendios forestales junto a Castilla y León, el CSIC desarrolla un modelo pionero en España que permitirá, al identificar las zonas más favorables a aprovechamientos agroforestales como la viticultura o los castaños, una gestión más «inteligente» del territorio.
Se trata de un enfoque integral que por primera vez incluirá las variables de fuego, paisaje, biodiversidad y cultivos y la idea es que otras zonas puedan impulsar experiencias similares en un futuro.
El investigador Adrián Regos, coordinador del grupo de Ecología del Paisaje de la Misión Biológica de Galicia (MBG), ha contado que antes de esta iniciativa se había hecho un «pequeño piloto» en la reserva hispanolusa del Gerês-Xurês y también que en otras autonomías «se trabajó sobre alguno de los componentes por separado», pero nunca hasta la fecha se han agrupado los cuatro.
El abandono del rural y los usos tradicionales de la tierra y el cambio climático, favorecen fenómenos como los megaincendios que vivió la provincia de Ourense, incapaces de ser controlados por los medios de extinción. Esos factores han modificado el régimen de incendios, como se denomina al patrón histórico y natural del fuego en un ecosistema.
Con el proyecto ‘Paisajes resilientes’, Regos y su equipo quieren integrar en la gestión territorial una perspectiva ‘fire-smart’, concepto que designa a los territorios que tienen en cuenta el fuego.
Y para ello van a identificar las áreas más favorables para aprovechamientos como la viticultura, la producción de castaña o de madera y qué impacto tendrá el cambio climático sobre ellas, para después estudiar si, al intensificar esas actividades, se generan paisajes más resistentes a los grandes incendios.
«Serían paisajes que, aparte de generar beneficios porque se está haciendo un aprovechamiento y de estar adaptados al cambio climático porque están en zonas idóneas en el futuro de acuerdo con el escenario climático, también tendrían un impacto en el régimen de incendios que esperamos que sea positivo», subraya Regos.
Lo que se viene: mayor extensión del paisaje mediterráneo
El proyecto arrancó en el último trimestre de 2025 y tiene cuatro años por delante, pero el investigador avanza algunas de las líneas que se pueden esperar.
El cambio climático hará que la zona de paisaje mediterráneo, situada sobre todo en Ourense y las sierras orientales de la comunidad, se expanda, lo que favorecerá especies como la vid. «A priori esas especies ligadas al clima más puramente mediterráneo podrían verse favorecidas, mientras que otras de climas más húmedos podrían verse perjudicadas y desplazadas hacia la parte más noroeste de Galicia», señala.
Los modelos también tendrán en cuenta qué zonas son fundamentales para la conservación de la biodiversidad, de modo que el resultado final será un algoritmo de optimización que integre todos esos factores y establezca «qué áreas son las que hay que priorizar para qué actividad».
«Va a ser una herramienta de apoyo a la toma de decisiones«, asegura Regos, tanto por parte de las administraciones como de las comunidades de montes, el sector agroforestal, los agricultores o los viticultores, entre otros.
Incendios forestales en Galicia exigen una gestión proactiva y no solo la extinción
El investigador defiende que se puede hacer ya una gestión «proactiva» del territorio en vez de esperar 40 o 50 años y tener así un paisaje «que esté más preparado para lo que viene por delante, que son más incendios y más cambio climático».
«Lo que no tiene sentido es, si se sabe que en el futuro va a haber una zona que no va a ser buena para un determinado aprovechamiento agroforestal, seguir empeñado en hacerlo ahí cuando hay otras donde podría ser más beneficioso», insiste.
E insta también a pensar más allá de maximizar el beneficio económico, ya que a veces, por ejemplo, se rechaza desarrollar una actividad agrícola en determinadas zonas de montaña porque no es «rentable», pero se olvida que puede generar otro tipo de ventajas, como proteger el territorio y regular el régimen de incendios.
«Estamos intentando demostrar que hay actividades que están denostadas o que no están financiadas, pero que son fundamentales y han sido fundamentales durante todas estas décadas para mantener un determinado régimen de incendios que ahora está totalmente alterado», insiste.
Una gestión integral y proactiva del territorio es la clave ante el nuevo escenario de incendios forestales y no centrarse en la extinción: «Poner más medios y más dinero no va a solucionar el problema», concluye.
Se prevé que el cambio climático expanda los paisajes mediterráneos en el este de Galicia, favoreciendo la vid y desplazando a las especies climáticas, a medida que los modelos integran las prioridades de biodiversidad en un algoritmo de optimización que guía a las autoridades y a los silvicultores.
El proyecto aboga por una gestión proactiva del territorio, valorando las actividades multifuncionales más allá del lucro, y fortaleciendo la regulación y la adaptación a los incendios, ya que depender únicamente de la supresión y el aumento de recursos no resolverá los riesgos de incendios forestales. Seguir leyendo en MEDIO AMBIENTE

















