La apertura de pistas forestales en La Rioja amenaza los encinares, según denuncian organizaciones ecologistas que alertan del impacto ambiental en algunas de las últimas masas de este ecosistema en la región.
La Asociación Naturalista Rosalía Alpina advierte de que estas actuaciones, realizadas con maquinaria pesada, están generando grandes desmontes, taludes y alteraciones del suelo visibles a kilómetros, especialmente en zonas como Bergasillas, Enciso y Cornago.
Este proceso, unido a la transformación del terreno para usos agrícolas, está provocando una pérdida progresiva de biodiversidad y acelerando fenómenos como la desertificación en áreas especialmente vulnerables.
Por su parte, las administraciones defienden que estos espacios cumplen una función estratégica al facilitar el acceso para hacer labores de de gestión forestal, prevención y extinción de incendios.
La apertura de pistas forestales en La Rioja amenaza los encinares y el equilibrio natural
Ecologistas alertan del impacto de las obras y la transformación del suelo en zonas sensibles.
Las pistas forestales denunciadas por los ecologistas se están ejecutando con maquinaria pesada, generando un impacto significativo en el territorio. Según la asociación, estas intervenciones implican la creación de grandes taludes, desmontes y la remoción completa del sustrato rocoso.
El resultado son alteraciones profundas del paisaje que dejan huellas visibles a gran distancia, afectando a la integridad del ecosistema. La apertura de pistas forestales en La Rioja amenaza los encinares, especialmente en áreas que ya presentan una alta fragilidad ambiental.
Aprovechamiento forestal frente a impacto ambiental
Las pistas se construyen, según la denuncia, para facilitar explotaciones de leña. Sin embargo, los ecologistas subrayan que no se oponen al aprovechamiento de recursos forestales, sino a la desproporción entre el beneficio económico y el daño ambiental generado.
El modelo actual, señalan, no tiene en cuenta la sostenibilidad ni el valor ecológico de estos espacios. Esto plantea un debate sobre la gestión de los recursos naturales y la necesidad de equilibrar explotación y conservación.
Otro de los problemas señalados es la conversión de estos terrenos en usos agrícolas. El Gobierno de La Rioja ha autorizado roturaciones para transformar encinares y bosquetes en viñedos o campos de cereal.
Estas actuaciones afectan incluso a zonas donde ya existían ecosistemas en regeneración, con presencia de encinas, arbustos y vegetación natural. La apertura de pistas forestales en La Rioja amenaza los encinares, pero también facilita cambios de uso del suelo que reducen la superficie forestal.
Pérdida de biodiversidad y ruptura de corredores ecológicos
Los encinares y bosquetes cumplen una función clave como refugio de biodiversidad. En ellos habitan aves, reptiles, anfibios, insectos, arácnidos y pequeños mamíferos que dependen de estos hábitats para sobrevivir.
La eliminación de lindes, ribazos y pequeños bosques rompe los corredores ecológicos que conectan estos espacios. Esto provoca un aislamiento de las especies, reduce su capacidad de desplazamiento y aumenta su vulnerabilidad.
Un caso emblemático: el valle de Ocón
La asociación ha destacado el caso del valle de Ocón como uno de los ejemplos más preocupantes. Según sus datos, en esta zona se ha eliminado un monte de casi dos hectáreas, el mayor de los afectados en los últimos años.
Este tipo de actuaciones evidencia la magnitud del problema y la velocidad a la que se están produciendo los cambios en el territorio. Los ecologistas advierten de que, si no se adoptan medidas, estos espacios podrían desaparecer en pocas décadas.
Desertificación y degradación del territorio
La asociación ha destacado el caso del valle de Ocón como uno de los ejemplos más preocupantes. Según sus datos, en esta zona se ha eliminado un monte de casi dos hectáreas, el mayor de los afectados en los últimos años.
Más allá de la pérdida de biodiversidad, las consecuencias afectan también a la estabilidad del suelo. La eliminación de vegetación y la alteración del terreno favorecen procesos de erosión y desertificación.
En regiones como La Rioja Baja, donde las condiciones climáticas ya son exigentes, estos cambios pueden agravar la degradación ambiental. La apertura de pistas forestales en La Rioja amenaza los encinares, pero también contribuye a un deterioro más amplio del paisaje y del equilibrio ecológico.
En un escenario marcado por la necesidad de preservar los recursos naturales y adaptarse al cambio climático, la polémica sobre estas pistas forestales en la comunidad riojana pone de manifiesto la dificultad de encontrar un equilibrio entre el desarrollo rural y la conservación del medio ambiente.












