En El Espinar (Segovia), la palabra «verano» vuelve a venir acompañada de otra que nadie quiere oír demasiado, escasez. El Ayuntamiento ha publicado un bando aclaratorio que autoriza el llenado de piscinas solo durante unos días, como medida preventiva ante posibles restricciones en los meses de más calor.
La frase llama la atención porque mezcla dos ideas que parecen opuestas, llenar ahora para evitar un pico de consumo en pleno julio o agosto. Pero el fondo es sencillo, se intenta proteger lo esencial, el agua de consumo, en un municipio cuyo abastecimiento está tensionado desde que la presa de El Tejo entró en una etapa de vaciado y revisión de seguridad. El alcalde ha explicado que este aviso llega mientras el embalse del Vado de las Cabras todavía está soltando agua al río.
Una fecha límite que cambia los planes
El Ayuntamiento concreta que el bando del 15 de abril aclara la medida anunciada unos días antes. La regulación afecta a los núcleos de El Espinar, San Rafael y La Estación de El Espinar. En esos tres puntos, se autoriza el llenado de piscinas solo hasta el 26 de abril de 2026 incluido, y a partir de esa fecha queda prohibido realizar esta actividad.
El bando pide «la máxima colaboración» para evitar consumos innecesarios en las próximas semanas. ¿Qué significa esto en la práctica para quien tiene piscina? Que, si el sistema se complica, los usos recreativos serán los primeros en recortarse. (bandomovil.com)
Y conviene aterrizarlo con un ejemplo simple. Una piscina pequeña, de unos ocho metros por cuatro y metro y medio de profundidad, ronda los 48.000 litros, solo en el primer llenado. No es poca cosa.
El Tejo sigue marcando el ritmo del municipio
Detrás del bando está la incertidumbre sobre la presa de El Tejo, que durante años ha sido clave para el abastecimiento local. El alcalde, Javier Figueredo, ha explicado que el municipio encara otro verano condicionado por no tener información clara sobre el futuro de esa infraestructura y sobre si podría retenerse agua antes del estío sin comprometer la seguridad.
La Confederación Hidrográfica del Duero defiende que el vaciado responde a criterios técnicos y de seguridad. En junio de 2025 informó de un nuevo escalón de vaciado con una apertura controlada del desagüe de fondo y un desembalse inicial del entorno de 1,5 metros cúbicos por segundo
En septiembre de 2025, la CHD comunicó que había finalizado la última fase y que el embalse quedaba totalmente vaciado. La Confederación añadió que el proceso incluyó seguimiento ambiental y recuperación de fauna, con alrededor del 80 por ciento de los peces trasladados según sus datos.
El plan alternativo que exige energía y coordinación
Cuando una presa deja de ser la garantía habitual, se activa el plan B. En este caso pasa por bombear agua desde el embalse de Puente Alta, en Revenga, a través de una conducción de más de 24 kilómetros hasta la red de El Espinar, según detalla Europa Press.
La CHD ha señalado que el bombeo está operativo y que se colabora con los técnicos municipales y con la Mancomunidad de la Mujer Muerta para evitar incidencias. El alcalde explica que el agua de consumo se apoya en la combinación del Vado de las Cabras, un embalse municipal de 200.000 metros cúbicos, y tomas puntuales desde Puente Alta. Aun así, el Ayuntamiento recuerda que el verano pasado hubo momentos en los que el caudal disponible no fue suficiente para todos, y hubo que reunirse de urgencia para repartir el recurso.
Bombear agua también tiene letra pequeña. Requiere energía, mantenimiento y una coordinación fina entre administraciones, justo cuando más aprieta el calor. Y eso se nota.
Jardines, riegos y el consumo que se dispara
El Ayuntamiento ya venía pidiendo recortes en usos que no son imprescindibles. En un bando de agosto de 2025 sobre uso racional del agua, se recordaban medidas como limitar el riego de jardines privados a una franja nocturna, de medianoche a dos de la mañana, y se prohibía el baldeo con manguera en calles y patios.
En la práctica, la prioridad declarada es que el agua de consumo «nunca falte», aunque eso implique recortar de forma significativa el riego de jardines y zonas verdes. Es una forma directa de decirlo, primero el grifo y después lo demás.
Si a esto se suma una población estacional que puede triplicar la habitual en verano, el margen se estrecha todavía más. Cada ducha, cada lavadora y cada riego cuentan, sobre todo cuando la casa se llena de familiares y amigos. Y eso se nota.
Llenar ahora no significa gastar sin mirar
La ventana de abril no es un permiso para derrochar. Es una manera de evitar que el llenado coincida con el tramo más delicado del verano, cuando la demanda es máxima y las restricciones son más probables.
Si alguien llena su piscina estos días, la medida más sensata es intentar no vaciar y volver a llenar a mitad de temporada. Mantener el agua, usar cubierta para reducir evaporación y revisar fugas evita perder miles de litros sin darse cuenta. Es el tipo de ahorro que no sale en titulares, pero funciona.
Y hay otro gesto básico que suele olvidarse. Si una vivienda tiene una fuga pequeña y constante, puede desperdiciar agua durante semanas antes de que nadie la detecte, y en un verano ajustado eso es un lujo que el municipio no se puede permitir.
Lo que está en juego este verano
El caso de El Espinar mezcla dos retos que se repiten en muchos municipios. Por un lado, veranos con picos de consumo, por otro, infraestructuras que necesitan obras y diagnósticos para seguir siendo seguras.
En febrero de 2026, el propio Ayuntamiento publicó un comunicado reclamando el informe técnico de la CHD y pidiendo claridad sobre la «cota mínima de seguridad» de El Tejo, un dato clave para saber cuánta agua podría retenerse sin riesgos. Esa falta de certidumbre ayuda a entender por qué se intenta ordenar consumos desde abril, cuando todavía hay margen.
Al final, la pregunta del vecino es muy simple. Habrá agua para ducharse, cocinar y beber en pleno agosto, sin sorpresas. El bando aclaratorio sobre la regulación del llenado de piscinas se ha publicado en El Espinar Comunica y fija el plazo autorizado para evitar un consumo innecesario.












