Mercedes ha sabido conjugar en un mismo coche dos cosas prácticamente opuestas. Por un lado, la versatilidad de un SUV y, por otro, las cada vez más bajas emisiones que se exigen a los modelos de hoy en día. Para alcanzar este logro técnico nada mejor que recurrir a la última evolución de su mecánica Diesel de cuatro cilindros, en esta ocasión en su variante de dos turbos con doble etapa y 170 CV.
Este motor va asociado, de serie, a un cambio automático de convertidor de par con 7 relaciones, lo que permite disponer de 5 primeras marchas bastante cerradas, y de una 6ª y 7ª de desahogo, pensadas para contener el consumo en autopistas.
Mercedes GLK 220 CDI BlueEfficiency
ARTÍCULOS RELACIONADOS