Las dos caras de la libertad

“Frank Cuesta sigue sorprendiéndonos día a día. Por un lado, lucha por la libertad de su exmujer Yuyeé, encarcelada por un delito del que la inculparon, según él explica, por meterse con gente con mucho poder, mientras salvaban animales del tráfico ilegal y por otro dedicó los días de fiesta a liberar animales en un Parque Nacional junto a sus hijos.”

El presentador del programa Wild Frank es sin dudas un hombre que vive y sufre el tema de la libertad, pero en ambos casos lo hace con la misma actitud: no cejar ni decaer, intentarlo cuantas veces haga falta y hacerlo todo siempre de frente, sin tapujos ni medias tintas.

Los dos videos con los que aprovechó para saludar las fiestas y agradecer a sus fans el apoyo incondicional que ha recibido de su parte, son una muestra más de su actitud frente a la vida. En ellos lo vemos junto a sus hijos liberando a varios animales, entre ellos a tres lechuzas que fueron rescatadas cuando apenas eran unos bebés.

Feliz Navidad

En este video es posible apreciar que los hijos de Frank saben mucho de los animales que rescata su padre, conocen el grado de peligrosidad que pueden tener, los manipulan con el cuidado que ello requiere y hasta nos enseñan qué tipo de animales son y cuáles fueron las circunstancias en las que se los encontró.

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Pero lo más conmovedor es comprobar el respeto y el cariño con el que los niños tratan a cada serpiente, la ausencia total de miedo (el conocimiento espanta los temores) y el auténtico placer que se refleja en sus caritas y su voz cuando un animal queda libre.

La más pequeña suelta en el agua a una serpiente de tentáculos (Erpeton tentaculatum), de la que nos enteramos por el diálogo que mantiene con su padre, que es la única especie que tiene estos apéndices, que es completamente acuática, se alimenta de peces y que, si bien es ponzoñosa, no resulta mortal.

En la secuencia siguiente su otro hijo libera a una serpiente de coral (Sinomicrurus) que fue encontrada en una maleta quien sabe con qué destino. Nos cuenta que sí es venenosa y que por ello la gente suele matarlas (la especie está en peligro de extinción por este motivo), pero que en realidad es muy tranquila y no ataca a menos que se la moleste.

El más grande nos informa de que liberará a una cobra (Elapidae), una serpiente muy bonita, pero muy peligrosa. Frank nos cuenta que se llama Visbal y la fotografía mientras es liberada. En la última escena sueltan a dos pitones enormes (presumiblemente las que rescató Frank hace unos días de una carretera en construcción y cuyo video está en su canal).

Feliz Año Nuevo

Días antes Frank avisaba a sus seguidores que el 1º de enero pensaba comenzar el año con buen pie, liberando a tres lechuzas asiáticas (endémicas del norte de Myanmar y Tailandia y en peligro de extinción) que rescató cuando apenas eran unos pichones y cuyo progreso y recuperación ha documentado en varios videos.

Los bebés (dos hembras y un macho) iban en la maleta de un ciudadano japonés que seguramente pagó unos 5800 euros por los tres ejemplares y los llevaba presumiblemente para dedicarlos a la cría (cada uno puede alcanzar a venderse en unos 13.000 euros).

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Para evitar tocarlos y que se domesticasen se los alimentó con pinzas hasta que pudieron comer por sí mismos. Cuando aprendieron a volar, se los indujo a cazar ratones y finalmente pasaron 3 semanas en el recinto que Frank llama “Jungle Walk” que es algo así como el paso previo a la selva, en donde llevan una vida completamente salvaje, pero aún bajo supervisión humana.

El 31 de diciembre un optimista Frank se disponía a entrar en el recinto cerrado provisto de una red y tres cajas y explicando que las cogería rápidamente para ponerse en camino hacia el norte (un camino de 582 km), rumbo al parque nacional donde serían liberadas.

Cuál no sería su sorpresa al comprobar que la tarea no fue ni fácil ni rápida, sino que demoró dos horas en conseguir meter a las indómitas lechuzas en los recipientes en donde viajarían. Finalmente, con tres de sus hijos durmiendo en el asiento trasero, comenzó el viaje final a la libertad para estos animales.

Al día siguiente, a las 6 y media de la mañana y ya en el parque, las cajas que contenían a las lechuzas fueron trasladadas por los niños hasta un claro de la selva donde a orillas de una corriente de agua, en un lugar completamente protegido y a salvo de cazadores ilegales, los hijos de Frank las soltaron.

Una reflexión final

En Tailandia, al otro lado del mundo, hay cuatro niños hijos de un español, (tres de ellos de la misma nacionalidad) y de una tailandesa, que conocen el significado más profundo de la palabra libertad y también el lado más oscuro de la misma.

Y esto sucede sin que las autoridades pertinentes muevan un dedo para ayudar a esta familia. Esperamos que el 2017 sea el año en el que por fin estos niños puedan abrazar a su madre y sentirse ellos también plenamente libres. Free Yuyeé.

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