Por qué cazan los vertebrados

«Esta zona, la amígdala central, parece permitir que el animal controle con precisión los músculos involucrados en perseguir y capturar presas», apunta el autor principal del documento, Ivan de Araujo, profesor asociado de Psiquiatría en la Facultad de Medicina de Yale, asociado en el Laboratorio John B. Pierce.

El origen del comportamiento de caza puede provenir de dos conjuntos de neuronas escondidas en el cerebro anterior de la mayoría de los vertebrados, según sugiere un nuevo estudio de la Universidad de Yale, en New Haven, Connecticut, Estados Unidos. La activación de estas neuronas en ratones vivos les induce a perseguir a presas nunca vistas y a morder todo lo que hay en su camino, incluso palos y tapones de botellas, informan los investigadores en la edición de este jueves de la revista ‘Cell’.

«Esta zona, la amígdala central, parece permitir que el animal controle con precisión los músculos involucrados en perseguir y capturar presas«, apunta el autor principal del documento, Ivan de Araujo, profesor asociado de Psiquiatría en la Facultad de Medicina de Yale, asociado en el Laboratorio John B. Pierce.

En sus experimentos, Araujo y sus colegas usaron una técnica llamada optogenética para activar específicamente las neuronas de la amígdala central, una estructura en forma de almendra implicada en la emoción y la motivación. Encontraron que un sistema de neuronas incitó a los ratones a perseguir objetos móviles, mientras que un segundo sistema de neuronas parecía activar los músculos de la mandíbula implicados en morder.

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En general, los ratones de laboratorio se comportan «saltando sobre objetos inanimados y mordiéndolos» cuando ambos conjuntos de neuronas están activados, dice Araújo. La activación de estas neuronas también aumentó la eficiencia con la que los roedores cazan y captan insectos vivos, además de hacerlos perseguir y atacar juguetes animados en forma de insectos.

Los dos grupos de neuronas parecen actuar como estaciones retransmisoras que activan el comportamiento de la caza después de que el animal detecte las señales visuales de una presa cercana en movimiento, explica. Estas áreas de la amígdala se conservan en casi todos los vertebrados, lo que atestigua su importancia en la evolución, señala el investigador de Yale.

Curiosamente, estas regiones parecen estar ausentes en los cerebros de algunas especies, como las lampreas, que no tienen mandíbulas, resalta Araujo. Su laboratorio estudia los comportamientos de alimentación de los ratones en el laboratorio, pero explica que sentía que había que «entender realmente cómo persigue un animal la comida en un ambiente natural».

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