Los censos de Medio Ambiente confirman la recuperación constante de la población de buitres negros en Andalucía

Al igual que en años precedentes, el seguimiento ha determinado que la población más abundante de buitre negro en Andalucía está localizada en Sierra Pelada, en Huelva, donde habitan 109 parejas. Como ya ocurriese en 2008, cuando se censaron 100 parejas, dicho registro representa un máximo histórico para esta población, que cuenta con datos precisos de nidificación desde hace más de 30 años.

La Sierra Norte de Sevilla y su entorno siguen a Sierra Pelada en cuanto al número de animales censados, con 67 parejas repartidas en dos poblaciones de 65 y dos parejas, respectivamente. En esta área, la población nidificante se ha incrementado de modo casi incesante durante los 10 últimos años, haciéndolo además a un ritmo superior al de la población andaluza en su conjunto.

Respecto al resto de poblaciones, el número se mantiene estable en relación a años anteriores. Tal es el caso de la Sierra de Hornachuelos (Córdoba), donde se ha determinado la presencia de 36 parejas. Este dato es idéntico al registrado en 2008, pero confirma el incremento sustancial experimentado en la zona respecto a 2006, año en que esta población alcanzó un mínimo histórico debido fundamentalmente a la presencia masiva de cebos envenenados en las áreas de alimentación.

Finalmente, en el área de la Sierra de Andújar (Jaén) se ha contabilizado la presencia de 61 parejas, un valor que confirma el equilibrio poblacional en la zona al haberse registrado un número muy similar en los cuatro años precedentes.

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Por otro lado, el censo regional ha permitido determinar también parámetros como un índice estimado de puestas del 87% (237 de las 273 parejas andaluzas han llevado a cabo puestas confirmadas) y un éxito reproductor del 64%. Además, se ha establecido un número de volantones en torno a los 152 ejemplares, cifra que supone un nuevo máximo en la historia reciente de la especie y que supera ampliamente el discreto registro de 118 volantones de 2008, circunstancia que vino motivada por diversos factores ya subsanados, como la pérdida de puestas y pollos por desmoronamiento de nidos y por episodios de envenenamiento de ejemplares en edad reproductora.

Estrategia de conservación

La Consejería de Medio Ambiente puso en marcha en el año 2001 el Programa de Conservación del Buitre Negro en Andalucía, cuyas líneas de trabajo están permitiendo la recuperación paulatina de esta especie catalogada como ‘En peligro de extinción’ en Andalucía, ‘Vulnerable’ a la extinción en España, y de ‘Riesgo menor: casi amenazada’ en el mundo.

El objetivo fundamental del programa es el mantenimiento de una población sana y estable con garantías de viabilidad a largo plazo, con un número de parejas reproductoras y un área de distribución que permitan su catalogación en una categoría inferior de amenaza, que en el caso de mantenerse la situación actual, permitiría el cambio de categoría en la próxima revisión del Libro Rojo de los Vertebrados Amenazados de Andalucía.

Para alcanzar los fines propuestos, la Administración trabaja en la reducción de algunas de las principales amenazas que afectan a la especie: la pérdida de hábitats; las molestias ocasionadas durante el periodo reproductivo; el uso de venenos; y las electrocuciones en tendidos eléctricos. Igualmente, la especie se ve afectada por la creciente escasez de ganado muerto en el campo, situación debida a la aplicación de la legislación sanitaria comunitaria establecida para prevenir epizootías.

Por tanto, desde la puesta en marcha del Programa de Conservación del Buitre Negro en Andalucía la Consejería de Medio Ambiente desarrolla actividades de seguimiento y censo para establecer un estricto control de las poblaciones, además de medidas de conservación de hábitats y de la propia especie, de disponibilidad de alimento a través de la Red Andaluza de Comederos de Aves Carroñeras, así como medidas de divulgación y sensibilización.

Igualmente, lleva a cabo el seguimiento anual de los núcleos de población durante el periodo de reproducción –lo que permite censar las parejas reproductoras, la tasa de reproducción y de mortalidad– y procede al anillamiento de algunos pollos en el nido para seguir su evolución.

Junta de Andalucía

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