Mutilaciones salvajes de cerdos en granjas intensivas

Publicado el: 4 de octubre de 2018 a las 16:52
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Mutilaciones salvajes de cerdos en granjas intensivas

Dicho cambio debería, como mínimo, comenzar con la aplicación de la legislación europea actual sobre el bienestar de los cerdos. Hay aproximadamente 250 millones de cerdos en la UE, uno de los principales exportadores mundiales de carne de estos animales.

La industria porcina europea viola sistemáticamente las leyes de bienestar animal mientras que los estados miembros hacen la vista gorda. FAADA, ANDA y AVATMA, como miembros de Eurogroup for Animals, instan la comisión Europea a romper este círculo vicioso.



A través de la campaña «EndPigPain», Eurogroup for Animals y sus 64 organizaciones miembros (FAADA, ANDA y AVATMA en España) expusieron, a lo largo de 16 meses, las condiciones de vida y las prácticas ilegales de manejo a las que son sometidos los cerdos en toda Europa [1].

La iniciativa, que cuenta con el respaldo de más de un millón de ciudadanos, pide a los ministros de agricultura y a la Comisión Europea que detengan todas las mutilaciones de cerdos y garanticen la adecuada implementación y el cumplimiento de la Directiva de la UEsobre la protección de estos animales. El importante apoyo que ha recibido la iniciativa demuestra que los ciudadanos europeos son cada vez más conscientes de esta situación y exigen un cambio profundo.



Dicho cambio debería, como mínimo, comenzar con la aplicación de la legislación europea actual sobre el bienestar de los cerdos. Hay aproximadamente 250 millones de cerdos en la UE, uno de los principales exportadores mundiales de carne de estos animales. Sin embargo, la carne de porcino se produce en gran medida en el incumplimiento patente de las leyes europeas. Nos enfrentamos a una situación sin precedentes en la que, con la excepción de Finlandia y Suecia, los estados miembros de la UE no respetan las normas mínimas sobre la protección de cerdos, y la Comisión Europea no está tomando medidas correctivas.

En la práctica, esto se traduce, aproximadamente, en la mutilación rutinaria de más del 90% de cerdos en Europa. Al vivir en espacios estériles y deplorables, sus colas se convierten en el único estimulo disponible y acaban masticadas por otros cerdos. Así que se cortan para prevenir este tipo de problema. [2].

Según Maria Moreno, técnica especialista en animales de granja de FAADA: “No puede ser que la Comisión Europea permita que se utilice la mutilación como una herramienta para “solucionar” un problema de bienestar animal que está directamente relacionado con la con las condiciones de intensificación en que viven los cerdos”.

Hasta ahora, el enfoque de la Comisión Europea con respecto a la falta generalizada de cumplimiento de la Directiva sobre Protección de los Cerdos ha sido suave. Ha llegado el momento de empezar con los procedimientos de infracción, y el éxito de “End Pig Pain” agrega peso a esta solicitud. Al firmar masivamente la petición, los ciudadanos europeos también han enviado una fuerte señal a sus ministros nacionales de que la dolorosa castración de los lechones es inaceptable.

España mantiene una diferenciación, en positivo, respecto al resto de la UE en este tema ya que mientras fuera de nuestras fronteras se castra casi a la totalidad de los animales machosaquí tan solo se castra al 20%. En el caso de las hembras que viven en régimen de libertad o semilibertad en España, la castración química (allí donde se aplica) está funcionando satisfactoriamente. Las alternativas técnicas y económicamente viables para criar cerdos sin recurrir a técnicas dolorosas ya existen y ahora deben ser implementadas.

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